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¡Encender
el fuego! Un detalle muy bonito que está en la base de
Lo primero que veía hacer a mis padres cada mañana, nada más levantarse, durante todo el año, era encender el fuego. El padre, el primero siempre, iba a buscar a la era un par de troncos y un fajote leña y dejaba el fuego a punto. Así, cuando se levantaba la madre, lo encendía y ya no se apagaba en todo el día. Por aquel fuego pasaba todo. Era nuestra vida; el alimento del cuerpo y el calor del corazón; caldeaba todo el ambiente y llenaba de buenos olores todas las estancias de la casa.
Yo
he conservado este recuerdo como símbolo del inicio del día. Lo primero
que hago cada mañana es encender el fuego: unos
El silencio es la escucha de esa Voz y esta voz. Hacer un momento de silencio cada día, a la mañana, para escuchar la Voz, es como la señal de la vida de una casa habitada que ha despertado. Esta imagen me hace pensar también que, así como el calor del fuego caldea la casa, rompe la oscuridad de la noche y ambienta nuestro recinto interior, tendría que transparentar a Aquél que nos habita por dentro porque "es verdad, Él es un Dios escondido" (Is.).
Si
no es así, este estilo de cristianismo convencional no creo que
Pienso que detrás de esta práctica religiosa de muchos de los que frecuentan nuestras iglesias, se esconde y se encubre un fuerte agnosticismo. ¿No será porque les falta este calor interior que se obtiene cultivando el trato cotidiano experiencial con esta Voz que despierta nuestra vida como el fuego y que pone en movimiento las personas y las caldea por dentro? Es una cosa que siempre me ha llamado la atención. Vamos a Misa y decimos que es un encuentro con Jesús y después nadie habla de Él. ¿No será porque no ha entrado en nosotros? ¿Dónde están los momentos de silencio para escuchar esta voz? Hoy en día, hablar de nuestra relación con Dios o con la persona de Jesús, incluso entre sacerdotes y religiosos, es tabú.
Nos vendría bien hacer esta oración breve de Etty Hillesium, joven judía gaseada en un campo de concentración en la segunda guerra mundial: "Dios mío, ayúdame a no apagarte en mí". |
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