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Oración comunitaria

(M. Por un Mundo Mejor)

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Lectio divina

(M. Por un Mundo Mejor)

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"Decálogo" para recordar sanamente...

(Francisco Álvarez)

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¡Qué bien que hayas venido!

(J. E.)

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Encender el fuego

(Joan Escales)

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En el número 81 de la revista Ricerche el profesor Goffredo Cianfrocca ha publicado una selección de frases, sacadas de las cartas de San José de Calasanz. La intención del profesor es que los lectores nos acerquemos al profundo conocimiento que Calasanz tenía del corazón humano. Algo sabemos a través de los dos volúmenes de las Cartas selectas, preparadas por los PP. Severino Giner, Ángel Ródenas, Miguel A. Asiain, Jesús Lecea y Luis Mª. Bandrés (Salamanca 1977). Otro poco, también, repasando mi libro anterior, Calasanz. Mensaje espiritual y pedagógico (Madrid 1973).

Pero ahora el profesor Cianfrocca se detiene en la ironía, la causticidad y los granitos de sal ática que se esconden en el epistolario calasancio. Una faceta nueva en la psicología del santo. Un rasgo fundamental de su personalidad. Un regalo constante, que nos hace sonreír.

Yo he leído y sonreído. Y eso mismo deseo a los lectores de Peralta. Para vosotros, amigos, he traducido y numerado esta docena de frases. Si os gustan, seguirán otras entregas.

Mandaré enseguida el permiso para que el P. Melchor (Alachi) visite cuantos lugares santos desee. Que le dé el Señor un poco de juicio sobrenatural, porque el natural le ha enredado mucho (carta 1242, oct. 1629)

¡Bendito sea el Señor! Mientras en esa casa se hace todo contraviniendo a mis órdenes, yo gasto escudos a cientos (c.1259, nov. 1629)

El novicio Juan Bautista de Jesús María, cuando era criado seglar servía mucho y bien. Ahora, que es religioso, le duele la columna para no trabajar (c.1261, nov. 1629)

Si al Hermano José no le ayuda el ungüento para la sarna y el amor propio, avíseme (c. 1261, nov. 1629)

El Hermano Carlos y Marco Antonio llegaron aquí sanos y salvos, pero no con el espíritu que yo deseaba. Han venido a caballo en dos mulos hasta Marino. Desde allí siguieron a pie hasta Frascati. Y después, vinieron a Roma. Saben disimular, y engañar bien a los Superiores, o por mejor decir a sí mismos (c.1267, nov. 1629)

Ahora aprendemos, a costa nuestra, qué significa prestar aquello de lo que nosotros necesitamos. Este buen Padre José, con poca cautela, vende las tejas. Si al menos las hubiese prestado y se las hubieran devuelto sanas, el mal sería menor. Resumiendo, en adelante no se compre ni venda nada sin avisarme: que no se habría comprado el caballo, que de viejo no se tiene en pie (c. 1268, dic. 1629)

En cuanto al Abad Manilio... no sea Usted tan liberal, gastando con los forasteros, no teniendo para los de casa... Esté advertido para el futuro. Pues ¿por qué razón una casa pobre debe proveer a quien en su pueblo vive cómodamente? (c. 1318, feb.1630)

Del Hermano Juan Bautista de San Bernardo me dijo el Padre Francisco de San Onofre que conocía había intentado pasar a los Agustinos reformados. De haberlo hecho, le habría procurado un gran alivio al Padre Provincial, que tanto se fía de él (c.1324, feb.1630)

Por ahora no escribiré más. Pero si ven al Hermano Andrés como en éxtasis, mortifíquenlo muy bien, y al P. Francisco María, que esté siempre preparado a pasar a la religión, o Región, de la otra vida (c.1343, marzo 1630)
En cuanto al vino, no le quiere Dios que acabe de llegar, siendo los tiempos tan malos (c. 1355, abril 1630)
Cuando tenga el paño, mandaré ahí una sotana o dos. Pero quiero una barrica de vino en recompensa de estas prendas, y otras que he mandado. Eso sí, tengo que elegir yo, porque estoy seguro que de otra manera me mandarán el peor, según juzga el amor propio ( c. 1571, febr. 1631)
Escribo, por si agrada esta opinión. Pues si esperamos muchos años hasta que acabe el edificio, ya no estaremos vivos ( c.1580, febr. 1631)