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INTRODUCCIÓN La lectio divina nació como oración personal en la soledad que
permite,
Concretamente hay que tener siempre presente que es fundamental respetar una serie de condiciones de tiempo, ambientales y psicológicas, que, sumadas todas, facilitan la toma de conciencia y el recogimiento orante y adorante de la presencia de Dios Trinidad: Hay que elegir una hora concreta en el arco de la jornada o de la semana. Se debe establecer también la duración de esta experiencia de oración: no dedicar menos de media hora cada vez. Colocarse en un ambiente habitual dedicado a la oración: iglesia, capilla o en la propia casa, a campo abierto..., pero siempre en un lugar silencioso, idóneo y prefijado para la oración.
INVOCACIÓN INICIAL Antes de comenzar a leer (primer momento), hecha una elección bien
LECTURA / PROCLAMACIÓN
MEDITAR Para meditar, retomar cuanto se ha leído, utilizando como estímulo
y pista
¿Cuándo se ha expresado el Señor de este modo por medio del hagiógrafo, de la persona que ha escrito este texto? ¿Cuáles eran los problemas o situaciones que interpretaba y a las que daba orientación o respuesta? ¿Hay otros textos bíblicos, citados en las notas de la Biblia, o al margen (textos paralelos) que pueden ayudarme a comprender mejor el mensaje del texto? ¿Qué hechos o compromisos se subrayan como itinerario positivo para la fe y la caridad, o son denunciados como inoportunos, arriesgados, o a evitar? Este texto ¿me interpela personalmente en recuerdos de mi pasado, o en alguna constante de mi modo habitual de pensar, de mi actuar y sentir, o de mi modo de comportarme acostumbrado?
ORACIÓN Orar después implica la capacidad de explicitar un diálogo con el
Señor
Puede ayudarnos la consideración de la intercesión de Abraham (Gn.18,16-33) y de los cuatro primeros discípulos que “pronto le hablaron de la suegra enferma de Pedro” a Jesús (Mc.1,30b)
CONTEMPLACIÓN Contemplar es cesar el diálogo y centrarse en una experiencia
gozosa de
COMPARTIR Después de la meditación y de la plegaria silenciosa, el compartir
ha de ser
Hay que evitar hacer disertaciones teológicas o sociales. Además resulta inoportuno hacer alguna referencia a alguna persona concreta presente o no presente (a lo que ha dicho previamente, a un hecho de su vida a un consejo que dio, o a “como ha dicho N.”, o a un comportamiento suyo partiendo de la Escritura...). La comunicación puede ser sobre la expresión de lo que la Escritura puede decir, o del ánimo y valor que transmite, de la paz interior que proporciona, de algo constructivo para mi vida, del crecimiento personal que aporta... Si la experiencia fraterna del compartir resultase difícil dentro del grupo o de la comunidad por alguna tensión fuerte más o menos consciente, es mejor hacer dicho compartir, a modo de “oración de los fieles”, en el que todos los presentes son invitados a expresar una intención que tiene resonancias con el texto bíblico.
COMPROMISO
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