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CUATRO PALABRAS SOBRE VOCACIONES |
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(P. Fernando Negro)
(P. Andrés Cantos Marcos)
(P. José Luis Cepero) (P. Dionisio Cueva) (Francisco J. Aísa)
(P. Njah Stephen) (P. Joaquín Nadal)
(P. Cecilio Lacruz Labiano) (P. Fernando Guillén)
(Manuel
Olave, Director
(P. Javier Negro) (Javier San Martín)
(Novicios de España)
(P. Ricardo Querol) (Feliciano Mouendji)
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Sí,
sólo cuatro palabras, directas, sinceras, en buena parte doloridas. Y
todas referidas al espacio español de nuestra Provincia. La
Viceprovincia americana y el Vicariato africano merecen otra
consideración por ser bastante más afortunados que estas tierras de
Aragón, La Rioja y Soria, tan generosas hasta hace poco en vocaciones
escolapias.
Parto de una realidad contrastada. El último escolapio, ordenado entre nosotros, se llama José Ignacio Bilbao. Es sacerdote desde el 21 de abril de 1995. Le han seguido otros candidatos. Solo dos están en camino: Jesús Romero, que profesó de votos solemnes en octubre de 1999 y Juan Mastral, que se consagró al Señor con votos simples en octubre de 1998. Ninguno de los dos es todavía sacerdote... Frente a esta suma, numéricamente pequeña, destaca una resta matemáticamente grande: desde aquella primavera de 1995 hasta el momento en que escribo estas líneas han fallecido 15 escolapios aragoneses y se han ido a caminar por otros senderos 5 más, los cinco sacerdotes y relativamente jóvenes. No hay postulantes en la casa de Zaragoza, ni novicios en Peralta, ni Juniores en Madrid. Sí hay ancianos en todas las comunidades y un numeroso grupo de hermanos necesitados en la enfermería provincial de Cristo Rey. Para ellos nuestro cariño, nuestro agradecimiento y la promesa de una ilusionante esperanza. Cuando se analiza este preocupante problema
vocacional, la radiografía resultante es muy sencilla. En una cara
aparece reflejada una sociedad descristianizada, una familia poco o nada
numerosa, unos pueblos sin niños. Se da la vuelta a la radiografía y
en la otra cara, ves líneas igualmente profundas: poca generosidad en
los padres, escasa madurez en los muchachos, falta de ilusión y
decisión, miedo a cierta palabras comprometedoras, el adverbio siempre
por Y con esa misma radiografía en la mano, otros Institutos tienen postulantes, novicios, juniores y sacerdotes. No sólo los monasterios de vida contemplativa, también los de vida apostólica. Y Provincias escolapias españolas, nacidas del regazo de esta Provincia madre de Aragón ¿Qué hacer, pues? En primer lugar ser
sinceros, reconocer la verdad y no engañarnos con argumentos ficticios.
¿Hemos leído los dos últimos documentos, Llevamos años trabajando pastoralmente con muchachos de la escuela secundaria. Yo agradezco a los pastoralistas sus muchas horas en ese trabajo, sus métodos, sus convivencia y retiros, su entrega desinteresada y con frecuencia incomprendida. Pero me parece que el viento del Espíritu sopla en otra dirección. Hay dos principios, que brotan de los documentos citados y de la experiencia positiva de quienes tienen la suerte, entre los mismos escolapios de España repito, de poder asistir con frecuencia a profesiones, ordenaciones y primeras misas. Estos son estos dos principios, fundamentales y proféticos:
Este tipo de trabajo es más difícil que aquel otro con pequeños, que escuchan sin entender. ¡Claro, es más difícil, porque es más crítico y comprometido, porque supone mejor preparación, porque exige un seguimiento individualizado y constante , y porque debe empezar por el principio: por querer y saber dar vida a ese movimiento con jóvenes, auténticos centinelas del mañana! Dije que serían cuatro palabras. La última es ésta: la vocación es siempre un regalo de Dios. Pero él nos pide, mientras hace el regalo, que sepamos nosotros leer los signos de nuestro tiempo. (P. Dionisio Cueva, Sch. P.)
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