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LA PASTORAL VOCACIONAL CONTEXTUALIZADA |
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(P. Fernando Negro)
(P. Andrés Cantos Marcos)
(P. José Luis Cepero) (P. Dionisio Cueva) (Francisco J. Aísa)
(P. Njah Stephen) (P. Joaquín Nadal)
(P. Cecilio Lacruz Labiano) (P. Fernando Guillén)
(Manuel
Olave, Director
(P. Javier Negro) (Javier San Martín)
(Novicios de España)
(P. Ricardo Querol) (Feliciano Mouendji)
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Estamos en tiempos de crisis
vocacional. El
actual presidente de la CONFER España, Ignacio Zabala, acaba de decir
que los restos de la crisis vocacional que la elevada edad de sus
miembros (la media es de 64 años) plantean a las
Nuestra sociedad postmoderna está creando tipos de personalidad donde hay disgregación, más que armonía interna o externa. Una disgregación, que como dice Cencini y lego el documento Nuevas Vocaciones para una nueva Europa, en este continente "culturalmente complejo y privado de precisos puntos de referencia, semejante a un "panteón, el modelo antropológico que prevalece es el del hombre sin vocación... Muchos jóvenes ni siquiera conocen la gramática elemental de la existencia, son nómadas: Circulan sin pararse en el ámbito geográfico, afectivo, cultural, religioso; Ellos lo intentan. En medio de la gran cantidad de informaciones, pero faltos de formación, aparecen distraídos, con pocas referencias y pocos modelos". (Roma 5-10 Mayo 1997, núm. 11 c) Además esta sociedad postmoderna vive lo
que se llama la religiosidad sin Dios,
El Dios de Jesucristo está claro que no es el Dios que compite con nuestra felicidad, como Nietzche proclamó hace muchos años. Al contrario, es Él nuestro mejor aliado en la vida, el mejor amigo para nuestro camino interior, el más fiel colaborador en nuestro crecimiento. Y es que el Dios de Jesucristo se empeña en reconstruirnos y armonizarnos por dentro para que seamos lo que estamos llamados a ser: personas felices en la plenitud de una tarea a realizar, tarea irrepetible que nadie podrá hacer en esta vida por nosotros. Y sólo se vive una vez. Ésta me parece a mí que ha de ser un enfoque fundamental en nuestra pastoral vocacional.
Si no trabajamos la pastoral familiar,
auguro un difícil trabajo vocacional, si no
Juan Pablo II considera este aspecto como componente de la nueva evangelización. Es cultura de la vida y de apertura a la vida, del significado del existir, pero también del morir. Esta cultura es volver a valores integradores tales como: la gratuidad, apertura al misterio, sentido de lo imperfecto del hombre, apertura a lo trascendente, la disponibilidad a dejarse llamar por Otro, la confianza en sí mismo y en el otro, la libertad, el afecto, la comprensión, el perdón, la responsabilidad, la capacidad de soñar, de asombrarse, de apreciar la belleza, el altruismo, la solidaridad... (Nuevas Vocaciones para una nueva Europa, núm. 13b) Todo aquello que sintetiza lo que es la belleza interior. Parafraseando a Dostoviesky, "La belleza salvará al mundo".
Es la pastoral de choque
por lo que se es
sin más, por la capacidad de ser testigos,
El contagio, la calidad de vida, la alegría de ser lo que se es, el testimonio sin hacer teatro para agarrar a nadie, ése es el núcleo central de la pastoral, la estrella, el sol con brillo propio alrededor del cual deben girar los demás planetas que podemos llamar programas, planificaciones, directorios, calendarios, programaciones... todos ellos necesarios, claro que sí, pero alrededor del sol y no viceversa. Aquí el galileismo calasancio nos viene como anillo al dedo.
No es neutral la imagen que tengamos de la
Iglesia para llamar, acompañar y
El Reino de Jesús va por delante de nosotros, de la Historia y de la Iglesia misma. El Reino de Jesús viene del futuro a nuestro presente. Al hablar de esto me viene a la mente aquella película de "Vuelta al futuro". Sí eso es precisamente lo que el Reino de Dios hace, llega a nosotros, es más grande que nosotros y nos hace avanzar, a veces a pesar de nosotros mismos, hacia su plenitud. Hay que conectar con este Reino, el proyecto de Jesús, para que nos entusiasmemos (endiosemos, esto significa entusiasmarse) y seamos capaces de invitar, acoger y acompañar a muchos hermanos pequeños en la Vida Escolapia, que seguramente tiene que ser muy diferente de la que vivimos hoy.
Hoy día tenemos las ideas muy claras. A escala institucional se nos han dado los materiales esenciales para echar a andar en esto de la Pastoral Vocacional y la Formación:
Ahora nos queda la vida, la experiencia, el usar estos "mapas" para hacer la ruta. Quizás no los hemos hecho nuestros, no los hemos personalizado. Nunca es tarde. Y sobre todo tenemos que hacer crecer nuestro sentido de pertenencia a la Escuela Pía, nuestra Madre.
No recuerdo exactamente en qué poema de Dom
Pedro Casaldáliga aparece el entrecomillado que encabeza nuestro
último punto. Pero creo que de eso se trata, (Fernando Negro Marco Sch. P.)
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