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1.-
EXPERIENCIA DE DIOS:
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La fe
cristiana, lejos de ser una creencia o una ideología
es, por
encima de todo, una experiencia. La
iniciativa nunca es nuestra, es de Él, y siempre nos
deja descolocados. Dios es un provocador.
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La
experiencia de Dios, como componer una canción, es
una experiencia posible, pero no es fácil...
Necesita inspiración y decisión. La experiencia de
Dios comienza siempre de forma extraña,
desconcertante, misteriosa.
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Muchos
jóvenes, en épocas anteriores, se han alejado de
Dios por sobredosis de espiritualismo. La
experiencia de Dios no siempre va acompañada de la
mano de la Iglesia.
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Tener
experiencia de Dios es sentirlo en todo nuestro ser
y en todo nuestro quehacer. No sólo en los laudes y
en el día de retiro. Tenemos el peligro de confundir
la experiencia de Dios con las actividades
religiosas.
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La
experiencia de fe significa poner a punto los
sentidos para que no se atrofien y encontrar así el
sentido del vivir. La fe nos introduce en un mundo
real del misterio y nos aleja del mundo oscuro del
enigma.
2.-
TIPOS DE JÓVENES ANTE LA EXPERIENCIA DE DIOS:
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El
indiferente
: "nada es cierto, todo es posible"; no practica.
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El
ateo
militante: no ha descubierto a Dios y se ha sentido
defraudado
de las mediaciones religiosas,
institucionales e individuales.
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El
numerario:
no son coherentes con la fe que dicen tener,
consumen religión a impulsos: bodas, comuniones,
funerales, alguna fiesta.
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El
cumplidor:
tienen buenos principios pero en el fondo más
profundo, en general; se quedan en la cáscara de la
ley, les falta profundidad: semilla caída en el
pedregal.
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El
viva la vida:
Aparenta muy creyente pero sin implicarse en Dios:
concurren en grandes encuentros religiosos mundiales
o estatales y a lo mejor hasta diocesanos, pero sin
constancia en un proyecto de fe, coherente y
existencial.
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El
nostálgico: atrapado en las formas del pasado:
intransigente, dogmático, ortodoxo del pasado;
suelen quedarse en las formas y son esencialmente
conservadores.
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El
agresivo:
es un creyente frustrado y litiga con fuerza contra
creyentes que rechaza y dice con convicción: soy
creyente pero no practicante, creo en Dios pero no
en la Iglesia ni en los curas.
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El
coherente:
se pregunta y se exige, pecador pero convertido;
comprometido con acciones de solidaridad, orante y
amante de la comunidad cristiana y de la Iglesia;
abunda en comunidades cristianas, en grupos
parroquiales o de comunidades religiosas.
3.-
ELEMENTOS INTEGRANTES DE LA EXPERIENCIA DE DIOS:
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Irrebatable: cuando uno ha vivido la experiencia de
Dios y la hace
suya, ésta se convierte en un dato
impreso profundamente que nadie puede arrebatar, a
pesar del ambiente hostil, de la distorsión social,
del escándalo de algunos,... Se ha convertido en una
verdadera experiencia fundante de la persona.
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Comunitaria: la fe cristiana es esencialmente
comunitaria en cuanto que la fe exige el ámbito
comunitario en el que se desarrolla con toda
naturalidad. Donde hay una verdadera experiencia de
Dios ha una apertura inmediata a lo comunitario y
social. No puede ser de otra forma: el padre de
todos quiere a todos hermanos.
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Misteriosa: la dimensión de Misterio es la que mejor
define la experiencia de Dios: atrae, oculta,
inquieta, pacifica interiormente, lanza,... No vale
ni cabe aquí la explicación aclaratoria de todo.
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Totalizante: abarca todo nuestro ser y todas sus
dimensiones. Dios nos seduce y el creyente se deja
seducir. La experiencia de Dios es una auténtica
invasión de la persona.
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Imperdible: no vale eso de "he perdido la fe"; las
experiencias fundantes de amor, de fe, de
pertenencia... nunca se pierden ni se encuentran; se
es amante, creyente, válido, etc o no se es; pero no
se trata de cosas que se pueden perder o encontrar.
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Contemplativa: pocas palabras en la experiencia de
Dios. El silencio es un cauce privilegiado para la
experiencia de Dios. Contemplar más que pensar y
hacer. El enemigo número uno de la experiencia de
Dios es el ruido: más el interno que el exterior: la psicosomatización de muchos problemas,
preocupaciones, angustias, temores, proyectos
vividos demasiado apasionadamente... no dejan lugar
a Dios en el interior de la persona.
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Razonable: que no racional; como la experiencia de
amar. El creyente se siente atrapado por un universo
de sentido que encaja en todas sus piezas, aunque no
todas sean explicables o abarcables.
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Comprometida: la fe ha sido siempre transformadora,
social, comprometida, mártir de la justicia y de la
lucha por los derechos humanos. Brota esto
espontáneamente del Evangelio y de la Vida
Cristiana. No existe auténtica experiencia de Dios
si no va acompañada de3 una pasión por el mundo.
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Es verdad que está en todas partes,
pero hay que verle,
sin preguntar dónde está,
como si fuera mineral o planta.
Quédate en silencio,
mírale la cara.
El misterio de que veas y sientas
¿no basta?
Ahí está Dios, en ti.
Pero tienes que verlo tú.
De nada sirve que te lo señale,
que te diga que está en la ermita,
de nada.
Has de sentirlo tú,
Trepando, arañando,
Limpiando las paredes de tu casa.
Gloria Fuertes |
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