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A L G O E S A L G O José Antonio Gimeno, Sch. P... |
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.A mí me resulta estimulante, animador, percibir cómo suavemente el Espíritu del Señor va actuando. Como una brisa, como una llovizna. Me estimula el hecho de saberlo. Y pienso que a otros también les ocurrirá igual. Por eso lo quiero comunicar aquí.
Y me refiero a la serie de pequeñas acciones de
todo tipo, pastorales,
Cuando llegué a Camerún al comienzo de 1996, éramos ocho escolapios. Unos años antes, el 25 de diciembre de 1987, habían venido los tres primeros. Dos años de penurias, hambre, soledad… Dormían en el suelo, sobre telas rellenas de hierba seca a modo de colchón, que la gente les había dado. Uno me contaba, riéndose, que dormía bastante mal: aparte de las pulgas y las goteras, eran los ruidos que oía. Hasta que descubrió que provenían de una familia de ratones que estaban criando en un lado de su colchón. Pues bien, han pasado ¡sólo 18 años! y me asombro de las cosas que se han ido haciendo con inteligencia, constancia y vida. El otro día una bomba de Eta hizo llorar a España: una vez más, muertos, destruir, conseguir turbios planes. ¡Exasperante! En Camerún, en un trocito del país, en el silencio del trabajo continuo, sin ruidos ni entrevistas de TV, un grupo cada vez más numeroso de personas están construyendo una parte del mundo que será mejor, luchando contra la ignorancia, la pobreza, el abandono por parte de las grandes economías, con una fuerza e ilusión que nacen de su fe en Jesús y su Evangelio. "Lo que hicisteis a cualquiera de estos pequeños y empobrecidos de este mundo, a mí me lo hicisteis", dijo el Señor.
¿Y qué es lo que sucede? Pues que el Espíritu del
Señor está, como siempre, en medio de todas estas personas, actuando, dando
luces,
Hace 18 años vinieron los tres primeros escolapios con sólo ilusión, esperanza y fe. ¿Y qué es lo que se ha hecho allí en estos pocos años? Enumero simplemente algunas cosas de las que se ven, porque las que constituyen la vivencia misma de la vida y que tanto importan, esas no se ven: las narramos de viva voz.
¡Realmente resulta casi increíble! Pero ahí está. La realidad supera los sueños de 1988. ¡Bendito sea Dios!... "qui operatur in vobis velle et perficere". Y es de admirar el montón enorme de personas de España que con su aportación económica han hecho posible parte de estas realidades; los que trabajan en conseguir financiación para proyectos; y los que con su trabajo, ejemplo y vida son un estímulo permanente a las jóvenes Vocaciones para seguir a Jesús en las Escuelas Pías. Silenciosas, desconocidas, sin TV ni algaradas. Esto es hacer Evangelio e Iglesia. Aunque algunas personas y partidos políticos quieran negar hasta la ayuda económica a la Iglesia en la declaración de la renta. Pese a su pequeñez, es un ir haciendo el reino de Dios, con la esperanza y seguridad de que Él va dando el crecimiento en cada uno. Lo que anima y estimula es ir viendo que así es en efecto, aunque no siempre sea donde nosotros queremos. De ahí el comunicar esta pequeña pero hermosa realidad. ¡Qué cierto es el que fue lema del Simposio de Pedagogía de hace años!: "El colegio, plataforma educativa". De la inteligencia, de la persona, de la fe, de las familias. El colegio, la escuela, no será Parroquia. Pero si con ocasión de los 12-14 años que por razón de la estancia de sus hijos en el colegio, unos y otros crecen en su fe en grupos cristianos, esa escuela o colegio es, como está llamado a ser, una comunidad de vida, una Comunidad de comunidades. Y ése es el concepto básico de Parroquia. No es demasiada actividad lo visto antes, como la hay en otras partes del mundo, pero "Algo es algo", dijo un calvo al encontrarse un peine. Si ponemos juntas nuestras cualidades por pequeñas que sean, energías, ilusiones, aportaciones, saltando por encima de nuestras defensas y miedos, seguiremos construyendo un mundo de justicia, paz, bondad: el "reino de Dios". Como ha pasado en Camerún y está pasando en tantas partes del mundo.
Y
el Señor seguirá actuando como pasó en
Jerusalén hace dos mil años: "Y la Palabra de Dios se difundía, y aumentaba el
número de creyentes en Jesús"(Hechos, 6, 7). |