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E D I T O R I A L C A L A S A N Z V I V E |
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"Calasanz
vive" sí. Es lo que yo estoy percibiendo y viendo en este año jubilar
calasancio. No imaginaba de ningún modo que
"Tenemos que aprovechar y explotar este evento y este año". Sí, debemos aprovecharlo porque puede ser una verdadera ocasión de júbilo, de refundación y de revitalización de nosotros mismos como escolapios, sobre todo, de nuestras personas, comunidades y obras. Puede ser un año "kairótico", en el que el Espíritu estará soplando con fuerza sobre nosotros y sobre la Escuela Pía cada día, con cada peregrinación a Peralta, con cada apertura de nuestra mente y corazón a la fuerza y empuje de Calasanz sobre nosotros. Tendremos que dejarnos afectar por su brisa fresca y rejuvenecedora. A ello nos anima e impulsa la Iglesia con la declaración gustosa y alegre de este año jubilar. No tendremos otro acontecimiento como éste en muchos años. Se ha proclamado el año de gracia del Señor sobre todos nosotros, religiosos y laicos, alumnos y profesores, sacerdotes y fieles, escuelas y clubes de todo tipo, parroquias y centros culturales, grupos de niños y jóvenes, familias... Año en el que estamos llamados a ser visceralmente generosos con la Obra que Dios empezó en Calasanz y que continúa en nosotros; llamados a ser profundamente dadivosos con nuestra vocación y nuestra disponibilidad incondicional a proyectos de vida que nos darán vida.
Por
ello estamos llamados este año especialmente a revitalizar
La manifestación de Dios a través de Calasanz en el trastebere romano, en Santa Dorotea, en aquella minisociedad paupérrima de niños y adolescentes, fue una revolución social y eclesial causada por la salvación del Dios de los pequeños y del espíritu de Jesús acogiendo y bendiciendo a los más pequeños. Nuestras Obras, grupos y movimientos están llamados a impregnarse en este año jubilar calasancio del fuego y ardor del mismo Espíritu que arrebató a Calasanz de la mediocridad y lo elevó en carroza de fuego sobre las nubes donde sólo existe la parresía, el amor a la aventura, la alegría de vivir y el empeño gozoso y decidido de comprometerse en un mundo mejor. Coincide este año jubilar calasancio con la celebración de Capítulos en nuestra Orden. Hermosa coincidencia en que vamos a reflexionar, orar, discernir y pedir la ayuda y la fuerza para afrontar con gozo y esperanza nuestro futuro dándonos y proporcionándonos esos proyectos de vida que superan actitudes de rutina, de mirada única al asfalto y corazones ruines y desconfiados de Dios y de su novedad, de las personas y de su verdadera dignidad de hijos de Dios. Año en el que queda prohibida toda instalación personal e institucional en la tristeza, el abatimiento, la desesperanza, la comodidad, la añoranza de tiempos pasados o la búsqueda del aplauso o del éxito. Tenemos un Santo Padre José y un Santo Fundador que son, como se dice popularmente, mucho Calasanz y mucho Fundador, un hombre de una efigie humana y espiritual fabulosa, arrebatadoramente enamorado de los niños y adolescentes pobres y del proyecto que el Espíritu de Dios puso en sus manos y en su corazón al servicio de ellos. Y este Calasanz sigue actual y vivo en todo el mundo, pues donde hay un niño, sobre todo pobre, hay una llamada a un Calasanz, a un escolapio, un educador, un maestro hijo suyo, llamándole: es tu herencia, ámalo, enséñale, dale de comer, colabora con su maestro interior. Feliz año jubilar, hermanos y amigos… En él Dios nos está ya bendiciendo de modo especial, está iluminando su rostro sobre todos nosotros y nuestros alumnos y se está fijando benévola y misericordiosamente en nuestros trabajos y afanes.
Javier Negro Marco, Sch. P. |