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44º CAPÍTULO GENERAL DE LOS HERMANOS DE LAS ESCUELAS CRISTIANAS Esteban de Vega, FSC |
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En mayo de 2007 los Hermanos de las Escuelas Cristianas celebramos en Roma el cuadragésimo cuarto Capítulo General. Para quien escribe, H. Esteban de Vega, ha sido la primera experiencia, y la viví, no como capitular, sino como miembro de una Comisión de trabajo, la de "Escucha y Redacción", que me permitió vivirlo de una forma privilegiada, pues pude estar presente en todos los grupos de trabajo, incluida la Comisión preparatoria y el Grupo de coordinación. Al terminar el capítulo anterior, hace siete años, se pidió que el siguiente capítulo, el que acabamos de celebrar, tuviera un carácter distinto, "alternativo". Se pretendía entonces que el capítulo tuviera una orientación más pastoral, que no estuviera tan encorsetado en los cánones y los estatutos tradicionales, que fuera más fruto del consenso que de las votaciones, que asumiera toda la realidad del Instituto, extendido por todo el mundo, sin ningún protagonismo de la mentalidad occidental; que bajo ningún concepto hubiera "grupos de presión", como, inevitablemente, ocurrió en otras ocasiones... En definitiva, que realmente animara la vida del Instituto, incluso en la misma forma de celebrarlo. La Comisión preparatoria lo intentó, y considero que no se cumplieron todas las expectativas, pero su empeño sí permitió celebrar un capítulo con un talante distinto. De entrada, hay que reconocer que hubo un trabajo previo muy importante: un año antes de la celebración del capítulo, se reunió en Roma un grupo significativo de Hermanos de todo el mundo para reflexionar y soñar sobre lo que el capítulo debería ser. Como fruto de este encuentro se publicó un documento que se envió a todas las comunidades para seguir profundizando en tomo a nuestra realidad y suscitar el espíritu de reflexión y de comunión necesarios. Este documento se incorporó a un material más amplio que había elaborado un número reducido de Hermanos, representantes de todos los continentes, bajo el título Ser Hermanos hoy. El Hermano Superior General y su Consejo presentaron también un amplio informe sobre la realidad del Instituto en los últimos siete años... Y nuestra página web fue un panel permanente en el que se reflejaron las notas, preocupaciones e ilusiones de todos los Hermanos y compañeros en la misión que desearon compartir sus reflexiones en tomo al capítulo. A todo este trabajo previo hay que añadir un encuentro muy especial que se celebró en Roma en octubre-noviembre de 2006: La Asamblea Internacional para La Misión Educativa Lasaliana (AIMEL). Unas ciento cincuenta personas, más seglares que religiosos, reflexionaron concretamente sobre los temas de la misión. Su encuentro no fue un capítulo, pero tuvo una importancia muy grande y permitió que los temas de la misión fueran tratados con una profundidad y contraste notables. Posteriormente, el Capítulo hizo muchas referencias a esta reflexión y pudo centrarse fundamentalmente en los temas más propios de la vida de los Hermanos, porque los temas de la misión ya habían sido tratados con profundidad. De hecho, la dinámica y el espíritu que se vivió en la AIMEL sirvieron en cierto modo de modelo para el desarrollo del Capítulo. Todas las ideas expuestas hasta ahora parecen sólo "previos", y lo son; pero resultan imprescindibles para situamos ante lo que ha sido el Capítulo propiamente dicho. Y entramos ya en él. El Capítulo se organizó en cuatro fases, diseñadas por la Comisión preparatoria con el fin de ayudar a que el capítulo fuera realmente alternativo. - La primera fase, para construir comunidad. Se pretendió que los ciento doce capitulares, más un elevado número de auxiliares de lenguas y culturas muy distintas, se convirtieran en una auténtica comunidad. - La segunda, para conocer la realidad. Contamos con cuatro ponentes de excepción: Mary Robinson, ex presidenta de Irlanda; Carlos Azpiroz, Superior General de los Dominicos; Monseñor Carlo María Martini, y Mary Sujita, Superiora General de las Hermanas de Notre Dame. Cada uno de ellos ofreció su reflexión y su experiencia para ayudamos a mirar la realidad y comprometemos con ella. - La tercera, para discernir sobre la realidad. Fueron cinco días de silencio, oración y reflexión fundamentalmente personal, pero también comunitaria. De estos días surgieron los desafíos, horizontes y líneas de acción sobre los cuales nos centramos en la etapa final. - La cuarta fase, la más larga, fue para decidir. La dinámica fue la habitual de todos los capítulos: grupos temáticos que se centraron en la reflexión y la elaboración de los planes de actuación de cara al futuro en tomo a los temas que se habían visto prioritarios en la fase anterior. Y también, momento de votaciones para elegir a quienes iban a animar el Instituto. TEMAS CLAVE Y RESULTADO Los temas estuvieron muy centrados en nuestro ser: la vida de comunidad, la espiritualidad, la asociación, el servicio educativo a los pobres... Los Hermanos no establecemos diferencias entre nuestro ser y nuestro hacer, tal y como nos indicó San Juan Bautista de La Salle desde nuestros orígenes. Por eso, hablar de lo que somos es también hablar de nuestra misión. Pero no hay duda de que han sido sobre todo dos las realidades que más nos han hecho reflexionar: la vida comunitaria y la vida interior. Hemos de confesar que necesitamos con urgencia renovar nuestra vida en estos dos pilares fundamentales de nuestra identidad. Y, junto a ellos, otro tema, también capital desde hace ya dos capítulos: la asociación. Y por asociación no entendemos sólo el modo de compartir nuestra misión con los compañeros seglares sino también el redescubrimiento de nuestra propia identidad y nuestro modo de situamos en la Iglesia, en un contexto en el que, cada vez más, tenemos la suerte de compartir no sólo el quehacer, sino también la espiritualidad con un gran número de educadores que se descubren como lasalianos desde opciones vocacionales diferentes. El capítulo contó, como ya he dicho, con un buen número de colaboradores que ayudaron en su desarrollo: la Comisión de Liturgia, por ejemplo, que nos ayudó a vivir todo el capítulo en espíritu de éxodo; el grupo de "facilitadores", que dio pistas para la mejor dinámica del Capítulo; la Comisión de Escucha y Redacción, de la que formé parte, para ayudar en la reflexión de lo que se iba trabajando, ofreciendo a los capitulares el eco de su propia reflexión y de las tensiones fundamentales que se iban descubriendo; el grupo de traductores, secretarios, relatores... En fin, un entramado realmente impresionante, al menos para quienes lo hemos vivido por primera vez. ¿El resultado? Creo que muy positivo, aunque siempre cabía esperar más. Siento que, como siempre, los documentos, por profundos que sean, no pueden ofrecer toda la riqueza que allí se vivió. Y siento también que el deseo de un Capítulo alternativo al final no dio de sí todo lo que habríamos deseado. Pero quienes habían vivido ya la experiencia anteriormente sí destacaron diferencias importantes en el clima, la dinámica y el resultado final. El Capítulo terminó, pero es ahora cuando realmente hay que vivirlo. Cada Región del mundo, cada Provincia, cada Comunidad, cada Hermano, ha recibido ya los documentos emanados del capítulo y nos encontramos ahora en el momento de reflexionar y hacer realidad lo que en él se sembró. Quiera Dios que la cosecha sea generosa. |