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  ESCENARIOS 2020

José P. Burgués, Sch. P.

   

Introducción 1

Hace 10 años me invitaron de EC a escribir mis ideas sobre cómo imaginaba yo la Escuela Pía del futuro. Es un tema que me apasionaba, y que me sigue apasionando. Entonces escribí “Escolapios 2020”, que fue publicado en EC 1999, p. 604. En aquellas páginas anticipaba unos cambios que iban a producirse en la Orden para el 2020. Algunos ya se han producido en el 2009; otros van camino de ello. En otros he de confesar que me equivoqué, y me alegro: creo que se ha avanzado bastante más de lo que yo esperaba en el sentido de la reestructuración (yo hablaba de mentalidad interdemarcacional).

Introducción 2

Hace un mes cayó en mis manos una revista, Lifelong Faith, vol. 3.2, verano 2009 (www.lifelongfaith.com) dedicada monográficamente a presentar un estudio titulado “Faith Formation 2020. Envisioning the future”. En ella presentan cuatro posibles “escenarios” sobre cómo será la formación en la fe en el año 2020 en Estados Unidos, después de presentar trece “tendencias” que están afectando ya a la Iglesia hoy, y que se supone que seguirán afectándola durante los años próximos. Los cuatro escenarios surgen del cruce de las respuestas a dos preguntas clave o incertidumbres sobre cómo puede reaccionar la gente ante esas tendencias. Naturalmente, los cuatro escenarios no son exclusivos: en algunas partes del país (y del mundo) dominará uno u otro.

Lo interesante del estudio es que, viendo cuáles son los posibles resultados o escenarios de nuestras opciones, podemos elegir ya hacia dónde queremos ir, y utilizar las tendencias y principales fuerzas actuales de la manera más adecuada para ello.

A la vista de este estudio me pregunté si la metodología podría aplicarse al caso de las Escuelas Pías: estudiar las tendencias actuales, y diseñar cuatro escenarios posibles para la Orden en 2020. Sería otra manera de plantear mi visión de 1999, pero con otros instrumentos más precisos. Y contemplando algunos elementos nuevos que entonces no tuve en cuenta. No sé si la cosa funcionará, pero voy a intentarlo.

TENDENCIAS Y FUERZAS ACTUALES EN LAS ESCUELAS PÍAS

La cuestión clave es si estas tendencias (internas) y fuerzas (externas)  van a mantenerse durante los próximos años, y de qué manera van a influir en la configuración de la Orden en 2020.

Tendencia 1. Desplazamiento de la Orden hacia el Sur y hacia el Este, por el envejecimiento de las comunidades religiosas escolapias en el sur de Europa, y el aumento de religiosos en África y Asia.

Me voy a fijar en algunos datos oficiales de la Orden.

  • Según el Informe Estadístico. Estado de la Orden 2003-2008 presentado al Capítulo General, entre los años 2003 y 2008 hubo un total de 323 novicios. De ellos, por Circunscripciones Generales,

  • El 43% eran de Asia1 y África.

  • El 30% de América.

  • El 19% de Europa Central e Italia

  • El 8% de España.

Puede preverse que esta tendencia va a mantenerse, y tal vez acentuarse, con aumento para África y Asia y con disminución para Europa.

  • Según la misma fuente, en la Orden hubo 150 profesiones perpetuas en la Orden. Por circunscripciones, este fue el porcentaje de profesos:

  • El 41% de Asia y África 2.

  • El 29% en América

  • El 22% en Europa Central e Italia

  • El 8% en España.

Apenas hay diferencia con los porcentajes de novicios, lo cual confirma la tendencia.

  • Si vemos la evolución del número de religiosos en la Orden por circunscripciones en la Orden entre 1995 y 2008, los resultados son también significativos.

  1995 2008 Diferencia % Variación 2008-1995
España 593 443 -150 -25.2951
Eur.C.-Italia 385 329 -56 -14.5455
América 401 373 -28 -6-98254
África Asia 79 239 160 202.5316
TOTAL 1458 1384 -74 -5.07545

Aunque las cifras son elocuentes, hay un dato que no aparece aquí, y que aparece de manera no muy clara en la fuente anterior: la edad media de los religiosos. En África y Asia es inferior a 40 años; en España es superior, en todas las demarcaciones, a 60 años. Lo mismo ocurre en Italia y Austria. En América, hechas las correcciones necesarias, las edades se encuentran entre 45 y 55 años.

Tendencia 2. Importancia creciente de los laicos en nuestras obras. Cada vez hay más obras escolapias (sobre todo en el sur de Europa) sin presencia de religiosos.

No tengo acceso a datos oficiales sobre laicos “integrados” en las diferentes modalidades de las que hablan nuestros documentos. El dato que sí ofrece el Informe Estadístico es el de docentes y laicos que trabajan en nuestros colegios. De un total de 8.777, los laicos son 8.273 (5.149 mujeres y 3.124 hombres), lo que representa algo más del 94% del total. Los religiosos escolapios que trabajan en los colegios son 388, algo más de 4%. Quedan además 116 religiosas y religiosos que nos ayudan. Está claro que esta tendencia se va a mantener, desde el momento en que buena parte de nuestros colegios se encuentran en España e Italia, países en los que el envejecimiento de los religiosos en más acentuado.

El Informe no nos da datos sobre laicos que trabajan con nosotros en otras obras diferentes de colegios, pero tengo la impresión de que estaremos tratando de los mismos porcentajes.

Creo que esta tendencia se va a mantener, porque incluso las demarcaciones que tienen mayor abundancia de vocaciones destinan pocos religiosos a las obras que comienzan. Es una tendencia relacionada con la siguiente.

Tendencia 3. Reducción del número de religiosos en las comunidades en toda la Orden.

El Informe Estadístico nos ofrece datos sobre el tamaño de las comunidades. Nos dice que el tamaño medio de las comunidades es de 4,2 religiosos; que el 42% de las casas tienen 6 o más religiosos, y el 58% tienen menos de 6. Sin embargo estos datos habría que matizarlos, diciendo que los religiosos mayores, retirados ya de las actividades normales, viven en general en comunidades más numerosas. O, dicho de otro modo: los religiosos activos viven en general en comunidades más pequeñas. No creo que sea arriesgado decir que la comunidad escolapia media está formada por menos de 4 religiosos activos. Lo cual es una evolución notable, si tenemos en cuenta el tamaño de nuestras comunidades hasta hace treinta o cuarenta años. Y no parece que la tendencia vaya a cambiar. Como decíamos en la tendencia anterior, incluso las demarcaciones que tienen más jóvenes tienden a crear comunidades con un número de religiosos que rara vez supera los 4.

Tendencia 4. Visión más global de Orden. Mayor colaboración interdemarcacional: reestructuración y potenciación de los Sectores en la Orden.

En los últimos años se han dado algunos pasos significativos en el sentido de la reestructuración (Italia, Emaús, proyecto USA-Nueva York y Puerto Rico) y de la colaboración interdemarcacional, a nivel de sectores, sobre todo en temas de formación. Se han hecho esfuerzos sostenidos para que los juniores que profesan de solemnes hagan un curso de preparación juntos, de manera que se vayan conociendo mejor. Se han institucionalizado los secretariados generales, de modo que escolapios de diversas demarcaciones trabajan juntos. Y se ven bastantes sacerdotes jóvenes y juniores que están residiendo en otras demarcaciones por periodos largos. Este tipo de experiencias sin duda contribuyen a crear una visión más universal de la Orden, al menos entre los que las viven.

Yo me atrevo a decir que, lo mismo que hace 60 años hubo una gran disponibilidad por parte de muchos religiosos jóvenes, principalmente españoles, para ir a América, Asia y África, a fundaciones de sus provincias respectivas, en la actualidad hay una gran disponibilidad por parte de los escolapios jóvenes para ir a cualquier parte escolapia del mundo, esté relacionada con su propia provincia o no.

Tendencia 5. Formación más amplia y con una visión más global de los escolapios jóvenes.

Cuando se comparan las edades de ordenación de los escolapios mayores con las de los jóvenes, uno ve que los escolapios actuales se ordenan a una edad bastante más avanzada. En parte porque entran ya al noviciado mayores que antes (y normalmente con más estudios), y en parte porque sus estudios ahora son más largos: se hacen estudios académicos y civiles antes de ser ordenado sacerdote. Y no es raro que después de ordenados sigan estudiando.

Simplemente, el mundo es más exigente hoy con quienes se dedican a la enseñanza. O a cualquier otra actividad. Todo cambia muy aprisa; la cantidad de conocimientos disponibles (en Internet, por ejemplo) se multiplican exponencialmente. Aparecen nuevos campos de conocimiento (y de enseñanza), nuevos métodos, nuevas tecnologías. Aquí, como en el río, “camarón que se duerme, se lo lleva la corriente”. Yo creo que en esto todavía tenemos que seguir esforzándonos los escolapios, pero hay que reconocer que algunos pasos se han dado, y por eso me atrevo a pensar que se seguirá avanzando en este terreno.

Una característica del mundo actual es que cada vez está más globalizado. Es decir, existen más puntos en común entre un joven de Filipinas, uno de Camerún, uno de Colombia y otro de España que entre esos mismos jóvenes y los adultos de sus respectivos países. Esta tendencia, que se apoya en la tecnología y se funda en el anhelo de la fraternidad universal, sin duda va a seguir manteniéndose en los años que vienen.

Tendencia 6. Preocupación mayor por la calidad en nuestras obras. Calidad calasancia, pedagógica y cristiana.

Durante mucho tiempo el único indicador de calidad que usaban nuestras obras era la tradición. Se hacía en nuestros colegios lo que siempre se había hecho. Esto fue posible mantenerlo mientras la mayoría de los profesores fueron escolapios, pero una vez este dato cambió, nuestras obras tuvieron que abrirse a otro tipo de medidas de referencia. Hoy día estamos preocupados en occidente por la calidad, como todas las empresas. En parte porque estamos en un terreno muy competitivo, y nuestra supervivencia profesional depende de la calidad que seamos capaces de ofrecer, y de que esa calidad sea reconocida.

En general no es difícil, en todo el mundo, que las escuelas privadas gocen de mayo prestigio que las públicas, aunque las razones para ello sean discutibles. Por eso en los últimos años la Orden ha prestado gran atención a la calidad de nuestras escuelas, se han creado instrumentos de evaluación, etc. Y hablamos de “calidad escolapia”, como algo específico que queremos lograr. Y se habla también de crear instrumentos para evaluar la calidad de nuestras demás obras, y quizás de la vida comunitaria misma.

Este interés por la calidad es algo que en parte viene de la globalización. En el mundo las empresas tienen que especializarse y ofrecer una buena relación calidad/costo para poder sobrevivir. Y nosotros vivimos en ese mismo mundo.

Esta preocupación es algo bueno, aunque venga forzado por las circunstancias. Y se aplica no sólo a lo académico, sino también a lo espiritual. Lo sabemos bien: en un mundo en el que existen infinidad de ofertas, sólo quienes ofrezcan lo mejor van a sobrevivir. Y los escolapios nos estamos esforzando en ello, y creo que nos vamos a seguir esforzando para afinar todavía más nuestros indicadores de calidad (¡ojalá que la Universidad Cristóbal Colón haga un buen trabajo y nos ayuden a todos!)

Tendencia 7. Mayor sensibilidad hacia los pobres, dedicándonos a trabajar con ellos con preferencia.

Aunque nuestra opción preferencial por los pobres es algo que pertenece al carisma de la Orden, hemos de reconocer que a lo largo de nuestra historia en algunos casos nos hemos alejado de ellos, movidos a veces por circunstancias ajenas a nuestra voluntad. Creo que la Orden ha dado signos en las últimas décadas de que sigue optando por los pobres, y, si no estoy mal informado, todas las obras recientes que la Orden ha abierto están dedicadas a ellos. Creo que es una constante, también en los países de Asia y África que son los que tienen un futuro más esperanzador.

No se trata, pues, de una tendencia nueva, pero sí creo que se puede decir que se ha venido acentuando en los últimos años.

Tendencia 8. Vivimos en un mundo digital. Importancia de la comunicación inmediata y del trabajo en red.

Creo que no es exagerado decir que la informática y los medios de comunicación nos han introducido en las últimas décadas en una nueva era de la humanidad. ¡Cuántos cambios han ocurrido desde que a finales de los 80 el P. General Balcells nos pedía a los religiosos que cada comunidad tuviera acceso a un fax, propio o de amigos, al que poder recurrir en caso de urgente necesidad! Hoy nos sería difícil trabajar sin ordenadores, comunicarnos sin Internet y teléfonos celulares. Y sin duda esta serie de innovaciones va a seguir manteniéndose en las próximas décadas, hasta un punto que nos resulta difícil imaginar hoy día.

Naturalmente, en este mundo digital podemos perdernos, pero no cabe duda de que si lo usamos adecuadamente nos puede ofrecer muchas oportunidades para facilitar nuestro ministerio. Yo estoy convencido de que todos estos instrumentos pueden multiplicar nuestra eficacia educativa, de modo que de algún modo quede compensada nuestra disminución numérica, relativa y absoluta 3 . 

Tendencia 9. Necesidades educativas nuevas en nuestro mundo en cambio. Hay que preparar a niños y jóvenes para nuevos desafíos.

Según algunos expertos, la mayor parte de las profesiones a las que se dedicarán nuestros alumnos todavía no han sido inventadas. Hoy no sirve mucho una formación monolítica, enfocada a una determinada carrera, porque el mundo cambia tan aprisa que poca gente llega a trabajar en aquello para lo que estudió, y lo más común es que la gente se ocupe en aquello nuevo para lo que aún no hay mucha gente preparada.

Howard Gardner habla de múltiples inteligencias, como algo que hay que tener en cuenta al educar a nuestros alumnos. Hay gente que brilla en un determinado tipo de inteligencia y sin embargo tiene dificultades para seguir un currículo académico regular. Y nosotros nos vamos haciendo conscientes de ello. Nuestras obras, atentas a los signos de los tiempos (Vaticano II), empiezan a abrirse a otras necesidades nuevas, y por eso va adquiriendo importancia nueva la educación no formal, que por definición no está cubierta por los medios formales de educación, en los que los escolapios hemos trabajado tradicionalmente. La importancia cada vez mayor que vamos dando a la educación no formal es un signo de que esta tendencia va adquiriendo consistencia entre nosotros.

Por eso también no es demasiado grave que haya menos religiosos dedicados a la educación formal, a condición de que haya más que se dediquen a la no formal, puesto que va adquiriendo cada vez más importancia en nuestra sociedad.

Tendencia 10. Relativización del papel de la fe o de la confesión religiosa en el mundo.

Según muestran las estadísticas, en muchos países va disminuyendo el número de fieles que pertenecen a algún tipo de iglesia u organización religiosa. Y esto no está reñido con otra tendencia de nuestro tiempo: mucha gente se proclama más “espiritual” y menos “religiosa”. En todos los países occidentales la diversidad de cultos aumenta, mientras la vinculación efectiva de los fieles a sus organizaciones religiosas naturales disminuye. Y esto es válido para los católicos latinoamericanos que emigran a Estados Unidos como para los musulmanes norteafricanos que emigran a Europa.

Existe una tendencia a relegar la fe al terreno de lo privado, mientras la sociedad se organiza en torno a otro tipo de “culto cívico”, aconfesional y orientado hacia la integración de las masas de emigrantes en contextos nacionales nuevos. Estamos en una época de “desconstanización” de la Iglesia (¡por fin!). Es el momento de la verdad para las organizaciones y para los individuos de confesión religiosa: o somos, o no somos: a partir de ahora el calificativo “católico” va a significar poco, como no refleje una realidad profunda, testimonial, visible.

El mundo va avanzando por un camino de secularización, que no tiene vuelta para los católicos después del Concilio Vaticano II (aunque algunos se empeñen en ponerle la marcha atrás). Nuestros colegios reflejan esta realidad. Tienen que adaptarse a las nuevas circunstancias. Pero, ojo: resulta fácil destruir lo falso. Es más difícil construir lo verdadero.

DOS INCERTIDUMBRES MAYORES

Creo que los dos factores de más peso en el futuro de la Orden, en los que los últimos Capítulos Generales están poniendo más peso, son el de la reestructuración y el de los laicos. Nuestras opciones en estos dos temas van a condicionar profundamente la configuración de la Orden dentro de diez años. Por eso creo que de la respuesta que demos a las dos preguntas que siguen, y de la manera como las combinemos, depende nuestro futuro inmediato.

  1. ¿Habrá una colaboración interdemarcacional cada vez mayor en la Orden, o no?

Las respuestas posibles son:

  • Sí. El proceso de reestructuración, que facilitará una mayor interacción entre las demarcaciones actuales, va a avanzar.

  • No. Tras algunos intentos, nos vamos a encontrar con resistencias fuertes a poner a toda la Orden, o una parte significativa de ella, en esta dinámica.

  1. ¿Habrá una integración cada vez mayor de los laicos en la Orden, o no?

  • Sí. El proceso de integración laical va a continuar, también en las demarcaciones jóvenes.

  • No. A pesar de los esfuerzos que algunas demarcaciones hacen, la mayor parte no van a seguir por ahí, bien por falta de voluntad, bien por no saber cómo hacerlo, o no encontrar una respuesta adecuada por parte de los laicos. 

En el gráfico que sigue vamos a presentar gráficamente la combinación de estas cuatro respuestas, que nos ofrecerán los cuatro escenarios posibles para la Orden en 2020. Repito que no se trata de escenarios “exclusivos”, sino que pueden darse simultáneamente en la Orden, e incluso dentro de la misma demarcación.

CUADRO DE LOS POSIBLES ESCENARIOS 2020

 

Mayor colaboración interdemarcacional

 

 

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Escenario 3

Existe un proceso de mayor colaboración entre las demarcaciones, pero los laicos están poco integrados.

Este tercer escenario describe una situación en la que se ha producido un  avance importante en el terreno de la reestructuración, de modo que existe una abierta colaboración entre demarcaciones, con movilidad de los religiosos.

Sin embargo no se han hecho esfuerzos en la integración de los laicos, que siguen colaborando con nosotros solamente en las modalidades menos comprometidas.

Escenario 1

Existe una mayor interacción entre las demarcaciones, con una presencia más significativa e integrada de los laicos.

Este primer escenario describe una situación en la que la mayor parte de las demarcaciones están abiertas a colaborar con todas las demás; hay una visión más global de la Orden, y mayor movilidad de los religiosos. Al mismo tiempo los laicos están cada vez más integrados en la Orden, en las cuatro modalidades descritas por nuestros documentos. También ellos están abiertos a la colaboración interdemarcacional.

 

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Escenario 4

Existe poca interacción entre las demarcaciones, y los laicos están poco integrados.

Este cuarto escenario describe una situación en la que las demarcaciones siguen funcionando cada una por su cuenta, sin mucha colaboración con las demás.

Los laicos siguen colaborando con los religiosos, pero sin que se hayan hecho esfuerzos significativos en el camino hacia la integración indicados en nuestros documentos.

Existe poca movilidad de los religiosos.

Escenario 2

Existe una mayor integración laical en algunas demarcaciones, pero existe poca interacción entre las demarcaciones.

Este segundo escenario describe una situación en la que existe en general una mayor integración de los laicos en las obras escolapias, y en lo carismático, pero las demarcaciones no está abiertas a colaborar con las demás; existe una visión más provincialista que global de la Orden. Existe poca movilidad de religiosos y de laicos.

 

 

Menor colaboración interdemarcacional

 

Tras haber identificado los cuatro escenarios más “típicos” con los que nos vamos a encontrar dentro de 10 años, veamos ahora una descripción un poco más amplia de cada uno de ellos, y de qué manera se van a ver afectados por las diez tendencias que hemos apuntado más arriba. Aclaremos que los escenarios sólo son “modelos”, y que por tanto lo más probable es que ninguno se dé plenamente ni en exclusiva, sino que todos estén de algún modo presentes, con predominio sobre los demás, en toda la Orden y en cada una de las demarcaciones.

Escenario 1

Se trata del escenario más “optimista”. Es el de una Escuela Pía “global e integradora”. Los escolapios tienen una visión más global de la Orden, de modo que son capaces de pensar en lo que interesa a un nivel más amplio, y no sólo local. Todas las demarcaciones tienen carencias y recursos, pero combinando unas y otros con los de las demás demarcaciones, es más fácil responder a los desafíos nuevos del mundo.

La Orden tiene así una dimensión más “católica” o universal. Con una información más detallada sobre todas las obras, un gobierno central más fuerte puede tomar decisiones estratégicas más ambiciosas para el futuro de la Orden.

En este escenario, los laicos tienen un papel importante. Son cada vez más numerosos los que se han integrado carismática y jurídicamente, y entre ellos los hay que están dispuestos a colaborar también en otras demarcaciones. Lo cual es una ventaja para poder desarrollar proyectos puntuales que requieren de especialistas que trabajen por espacios limitados de tiempo en lugares diversos.

Cómo influyen las tendencias y fuerzas dominantes en este escenario

  1. Desplazamiento de la Orden hacia el Sur y el Este.

  • Las demarcaciones del sur de Europa siguen envejeciendo. Buena parte de las comunidades desaparecen por falta de religiosos jóvenes. Pero algunas pueden mantenerse, con el apoyo de religiosos jóvenes llegados de Asia y África. Estos religiosos permanecen en las comunidades europeas por un tiempo limitado o indefinido, según los casos.

  • Esta experiencia es enriquecedora tanto para los religiosos europeos como para los venidos de fuera. Al mismo tiempo ofrece posibilidades de obtener recursos económicos para las demarcaciones de origen de estos religiosos. La Orden crea un plan estratégico para decidir qué comunidades deben mantenerse, y con ayuda de quién.

  • Puesto que sigue habiendo abundancia de vocaciones en países del sur y del este, la Orden hace un esfuerzo coordinado para apoyar con recursos y personal presencias nuevas de carácter netamente vocacional en esos países y otros en los que aún no estamos presentes, pero que tienen un futuro vocacional prometedor. Con la colaboración de todos, incluidos los laicos, se trata de un esfuerzo llevadero.

  1. Menos religiosos en las obras escolapias.

  • Las demarcaciones planifican en qué obras debe quedar una presencia de religiosos, y con qué responsabilidad sobre ellas. Crea equipos de laicos escolapios para dirigir las demás.

  • Estudian también la viabilidad de las diferentes obras, cerrando las que resulten inviables.

  • La Orden invierte en la formación de laicos escolapios integrados, con unas condiciones contractuales precisas.

  1. Reducción del número de religiosos en las comunidades.

  • Los superiores demarcacionales cuidan de que todas las comunidades religiosas cuenten con un número de religiosos suficiente para llevar una vida comunitaria digna.

  • La relación entre comunidades y obras es diversa: algunas comunidades tienen responsabilidad sobre una obra específica, otras sobre varias, otras sobre ninguna. Los religiosos tienen una mayor movilidad: algunos tienen misiones itinerantes al servicio de toda la Orden.

  • Las comunidades activas ajustan sus dinámicas y tiempos fuertes a los ritmos de trabajo de los religiosos, y a su movilidad.

  1. Mayor colaboración interdemarcacional y por sectores.

  • Algunas obras estratégicas de interés para toda la Orden o para un sector (en especial las casas de acogida vocacionales, y las casas de formación) están particularmente bien atendidas, con presencia de los religiosos más cualificados para esa misión, bien sean originarios de esa demarcación o de otra.

  • La Orden trabaja por proyectos, para los cuales se cuenta con carácter temporal con los religiosos más capacitados de la orden, allá donde estén.

  1. Formación de los religiosos más amplia y global.

  • La formación inicial de los religiosos es bastante similar y común, y se lleva a cabo en casas de formación sectoriales. Se trata de una formación que les va a permitir trabajar en cualquier parte de la Orden.

  • El estudio de dos lenguas auxiliares (español, inglés o francés) es de gran importancia,  y para dominarlas mejor todos los juniores llevarán a cabo inmersiones lingüísticas adecuadas.

  • Después de la formación inicial, aquellos religiosos que muestren inclinación y capacidad llevarán a cabo estudios específicos para hacerse cargo de responsabilidades concretas (formación, dirección de colegios, catequesis, informática…). La Orden estará a cargo de su preparación, y después podrá disponer de ellos para enviarlos donde haga falta.

  1. Calidad calasancia.

  • La calidad calasancia se redefine de una manera más global. Así la calidad de una obra será mayor cuanto más abierta en su orientación sea tanto a otras demarcaciones, como a los laicos escolapios. En nuestro mundo las empresas globales son las que tienen más posibilidades de triunfar. Pensar global y actuar local: esa es la clave.

  • Los criterios de calidad se aplican a todas las realidades escolapias: comunidades, obras escolares, obras pastorales, y demás tipos de obras. Como se puede acceder a religiosos y laicos especializados de otros lugares, es más fácil alcanzar un elevado nivel de calidad.

  • El hecho de que existe una movilidad mayor de religiosos y laicos permite desarrollar a nivel de Orden una “cultura de la calidad”, basada en las experiencias de “realidades más exitosas”, conocidas de primera mano. Es decir, todos intentan aprovechar lo positivo de otras experiencias de éxito, que son más conocidas de todos.

  1. Mayor sensibilidad hacia los pobres.

  • Puesto que hay una mayor flexibilidad en la Orden, resulta más fácil elegir qué tipos de obras son las más adecuadas a esta prioridad de nuestro carisma. De modo que cuando si se considera que en un país la presencia escolapia es menos necesaria o superflua en alguna o algunas obras, no hay dificultad para abandonarlas y reorientar a la gente hacia otras obras, en cualquier país, donde nuestra presencia es más necesaria.

  • El hecho de estar presentes en muchos lugares del mundo nos permite un acceso mayor a fuentes de recursos para financiar nuestras obras en los países más pobres. Por eso se justifica más fácilmente la presencia de religiosos y comunidades en países ricos, porque de este modo pueden apoyar proyectos en países pobres.

  1. Mundo digital y de colaboración en red.

  • La información y la comunicación son valores reales para el ejercicio de nuestra misión. En otros tiempos hemos estado limitados por la distancia y el tiempo para lograr una buena comunicación, pero en nuestros días estas limitaciones casi han dejado de existir, gracias a la tecnología. Por eso aprovechamos los medios modernos para colaborar más activamente entre obras y entre demarcaciones.

  • Para una institución de carácter global como la nuestra, es una gran ventaja el poder compartir recursos. Los medios de comunicación modernos nos permiten compartir en red nuestro patrimonio cultural y espiritual. Para ello hace falta que todos los religiosos tengan una formación tecnológica adecuada, cosa que no es difícil de lograr, especialmente para los jóvenes.

  1. Nuevas necesidades educativas.

  • En nuestros centros educativos sigue siendo predominante una educación general básica, común para todos los estudiantes. Pero la sociedad es cada vez más consciente de  las necesidades especiales que existen, y les presta atención desde los primeros niveles. Nuestra condición de institución global nos permite tener una base común amplia de recursos para atender estas innovaciones.

  • Nuestros centros se abren a la educación no formal, que cada vez tiene más importancia. Por medio de iniciativas adecuadas podemos atender necesidades educativas de gente que ya pasó la etapa de su formación primera, y que buscan una segunda oportunidad para adaptarse a la sociedad. Esto ocurre especialmente entre los más necesitados, fracasados escolares, etc. Por medio de la colaboración interdemarcacional, y con ayuda de laicos escolapios cualificados, podemos ofrecer currículos formativos totalmente nuevos y adecuados a las nuevas necesidades.

  1. Pérdida de importancia de lo religioso.

  • El carácter global de la Orden nos permite adaptarnos mejor a esta tendencia global, que se deja sentir de manera distinta según países. En algunos lugares nuestras comunidades y obras tienen un carácter más testimonial, presencial en medio de una sociedad secularizada o sin evangelizar; en otros puede desempeñar papeles más activos acordes con las necesidades públicas del país.

 Escenario 2

Se trata del escenario en el que hay una buena integración laical, pero poca colaboración interdemarcacional. Hablamos de una Escuela Pía “integradora, pero no global”. Las demarcaciones quieren mantener íntegras sus características históricas y culturales, para lo cual acentúan lo propio y dejan de lado lo universal. Las demarcaciones se las arreglan como pueden. Intentan ser autosuficientes en todos los aspectos, desde la formación inicial hasta la gestión de sus recursos humanos y materiales. No esperan nada de los demás, ni ofrecen ayuda.

De este modo las demarcaciones se adaptan mejor a su propio contexto territorial y cultural. Como no reciben apoyo de religiosos de otros países, las demarcaciones más envejecidas tienen dificultades para mantener comunidades dinámicas y con futuro. Mientras que las demarcaciones jóvenes tienen considerables dificultades para mantener obras financieramente viables. Hay religiosos que llevan a cabo tareas por debajo de sus posibilidades, pues sus demarcaciones no tienen ministerios más exigentes que confiarles.

Los laicos se van haciendo cargo de las obras escolapias. Una adecuada preparación de los mismos permite que la presencia escolapia siga siendo real y significativa en lugares de larga tradición escolapia.

Cómo influyen las tendencias y fuerzas dominantes en este escenario

(Voy a extenderme menos que en el escenario anterior, especialmente cuando no haya algo específico que decir en éste)

  1. Desplazamiento de la Orden hacia el Sur y el Este.

  • Varias demarcaciones (España, Italia, Austria, algunas americanas) van camino de la desaparición por pura muerte natural. Otras se mantienen numéricamente, pero su envejecimiento aumenta, por no tener un número suficiente de vocaciones.

  • Las demarcaciones jóvenes (África, Asia) tienen muchos religiosos, pero no les resulta fácil utilizarlos de la manera lo más útil posible porque carecen de los medios necesarios para poner en marcha obras productivas, del estilo de los tradicionales colegios europeos y americanos. Ponen en marcha obras de bajo costo y menor relieve social, aunque igualmente útiles para la gente.

  1. Menos religiosos en las obras escolapias.

  • Son escasos los religiosos que trabajan en las obras escolapias. Los laicos se hacen cargo de ellas.

  • La ausencia de religiosos escolapios hace perder alumnos a algunas de nuestras obras, que se cierran por falta de viabilidad económica. Otras, bien dirigidas por laicos escolapios, funcionan mejor que antes.

  1. Reducción del número de religiosos en las comunidades.

  • Y disminución del número de comunidades, en las demarcaciones envejecidas. Se tiene que hacer un plan estratégico demarcacional para ver qué comunidades se van abandonando. Es importante que las que queden sigan ofreciendo una calidad de vida comunitaria adecuada.

  1. Mayor colaboración interdemarcacional y por sectores.

  • La colaboración con otras demarcaciones es mínima en este caso.

  1. Formación de los religiosos más amplia y global.

  • Los religiosos jóvenes son formados dentro de la propia demarcación, para las necesidades específicas de la misma. No les resulta fácil aceptar obediencias para ir a trabajar fuera de la propia demarcación. Ni tienen una formación global y lingüística que se lo facilite.

  1. Calidad calasancia.

  • Se cultiva una calidad más etnocéntrica. Se cuidan los aspectos que apoyan a la tradición y a la cultura local. Las obras pueden ser muy eficientes a ese nivel.

  1. Mayor sensibilidad hacia los pobres.

  • La pobreza tiene matices locales; no se piensa en los pobres de otros lugares. Y es cierto que pobres los hay en todas partes, y de todo tipo de pobrezas. Las obras y comunidades guardan una buena relación con instituciones locales que se ocupan de la atención a los más necesitados.

  1. Mundo digital y de colaboración en red.

  • Las demarcaciones fomentan todo lo que es una mejor comunicación y participación hacia dentro, preocupándose menos del resto de la Orden.

  1. Nuevas necesidades educativas.

  • Cada demarcación es más sensible a las necesidades propias de la población en la que está inmersa. Procura que sus obras respondan de la manera más satisfactoria posible a esas necesidades.

  1. Pérdida de importancia de lo religioso.

  • Cada demarcación conoce más a fondo las propias características religiosas, y trata de responder a ellas de la manera más adecuada.

Escenario 3

Estamos ante una Escuela Pía “global, pero no integradora”. En este escenario la relación con otras demarcaciones es buena, pero la integración laical no se da de manera suficiente. Es decir, se ve a los laicos como colaboradores, pero no se está abierto a compartir con ellos muchas responsabilidades.

Por medio de la reestructuración se consiguen una serie de ventajas para los religiosos, como una formación más amplia de los jóvenes, el apoyo de otras demarcaciones, etc. La formación inicial está bien cubierta, en casas de sector. Existen buenas soluciones para atender a los escolapios mayores de manera conveniente. Los esfuerzos vocacionales se reducen a conseguir vocaciones religiosas, no se hacen esfuerzos por lograr vocaciones laicales. No se invierte apenas en la formación de los laicos.

Las demarcaciones ponen más énfasis en la vida comunitaria y religiosa que en las obras. No se entregan muchas responsabilidades a los laicos. En realidad no existen “escolapios laicos”. Como consecuencia algunas obras tienen que abandonarse, o bien se reduce la presencia de religiosos en ellas a mínimos inadecuados.

En su conjunto la Orden se “clericaliza”, o al menos no se “seculariza” en los términos en que sería deseable, según el Concilio Vaticano II.

Cómo influyen las tendencias y fuerzas dominantes en este escenario

No voy a repetir aquí lo que ya escribí en relación con el escenario 1, y que en buena parte se repite. Excepto por lo que se refiere a la menor integración laical, que afecta principalmente:

  • En las obras que se pueden mantener, pues si no se confía en los laicos y no quedan religiosos para llevarlas, hay que cerrarlas.

  • En las posibilidades de ofrecer una educación de calidad, pues es obvio que hay laicos que poseen cualificaciones que no tenemos los religiosos, y si no contamos con ellos la calidad de nuestro ministerio es inferior.

  • En la atención a necesidades educativas nuevas, por la misma razón anterior.

  • En la relación con el mundo moderno y secularizado las relaciones se hacen más difíciles, por no tener junto a nosotros a unos laicos fieles que pueden ejercer un papel mediador y consejero.

Escenario 4

Es el escenario más “pesimista”, el de un Escuela Pía “ni global, ni integradora”. En este escenario las demarcaciones tienen muy poca colaboración entre ellas, y los laicos no están apenas integrados de modo institucional.

A las demarcaciones envejecidas no les queda otra cosa que esperar la desaparición, pues el relevo vocacional es imposible. A las demarcaciones jóvenes les toca inventar su propio futuro, que a veces estará marcado por la tradición de la Orden, y en otros casos, carentes de referentes próximos, será totalmente innovador. Con lo cual existe la posibilidad de que se pierda la unidad carismática fundamental que se ha conservado en la Orden durante cuatro siglos, y empiecen a aparecer divergencias notables.

Cada demarcación mirará por sí misma, utilizando la tecnología de comunicación según sus propias necesidades, pero no precisamente para fomentar la comunicación con el resto de la Orden. Habrá notables diferencias entre los recursos humanos y financieros de las diversas demarcaciones, que condicionarán sus opciones ministeriales, formativas e incluso comunitarias.

Las demarcaciones aisladas difícilmente podrán plantearse proyectos ambiciosos de futuro, como por ejemplo para conseguir la expansión de la Orden. Cada demarcación pensará en sus propias necesidades exclusivamente.

Cómo influyen las tendencias y fuerzas dominantes en este escenario

Buena parte de lo escrito en el escenario 2 sirve para este escenario. Con los agravantes derivados de la menor integración laical, que se mencionan en el caso del escenario 3.

El punto fuerte de este escenario es que las demarcaciones conservan una identidad propia muy fuerte, que les puede ayudar a integrarse mejor en sus contextos territoriales. Las comunidades religiosas, centradas en el aspecto testimonial, pueden ofrecer un mensaje religioso más nítido.

Las demarcaciones nuevas pueden evolucionar de una manera original, sin cargar con el peso de la historia y la tradición escolapia.

(Todo lo expuesto hasta aquí es sólo un “instrumento” para estimular la reflexión. Un instrumento siempre se puede perfeccionar, y siempre se puede utilizar)

COMPLEMENTO A LOS ESCENARIOS

Para que la propuesta de los “escenarios” tenga una finalidad práctica, se trataría luego de hacer una tabla (especie de “Ventana de Johari”) en la que se representaran las demarcaciones, según el cuadrante en que se encuentran ahora, más o menos así:

 

Escenario 4

J, K, L

Escenario 1

A, B, C

Escenario 3

G, H, I

Escenario 2

D, E, F

 

Naturalmente, esto lo ha de hacer quien conozca bien la realidad de la Orden (la Congregación General, por ejemplo). Si se considera que el escenario 1 es el ideal, hacia el que se quiere caminar, el objetivo sería ir pasando gente de los otros escenarios hacia el 1, de modo que dentro de 10 años la situación fuera más o menos así:

 

Escenario 4

J

Escenario 1

A, B, C, D, E, G, K, L

Escenario 3

H, I

Escenario 2

F

 

Lo cual sería un notable progreso.

El método quizás se pueda aplicar a escenarios más reducidos, como las comunidades dentro de una provincia, o incluso a los individuos dentro de una demarcación.

ar mejor. Diciembre 2009)

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1 No se separan los de India de los de Argentina. Pero conociendo la realidad, estimo que de los 38 señalados, 32 pertenecían a India y 6 a Argentina. Puedo estar equivocado en esta estimación. Tampoco cuento como africanos, sino como italianos, algunos casos de jóvenes de Costa de Marfil, por falta de información.

2 Lo mismo que en el caso anterior, estimo que de los 14 profesos de Argentina, 11 son de India  y 3 de Argentina.

3 El Informe Estadístico ofrece datos sobre el número de alumnos por religioso en las diferentes demarcaciones, así como de “fieles por demarcación”. Se trata de conceptos que no quedan muy claros, pero que en cualquier caso reflejan la realidad: hay muchos alumnos, cientos, por cada religioso en nuestras escuelas, y miles de fieles por cada sacerdote en nuestras parroquias.