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ACLARACIONES AL PROCESO DE UNIÓN.. ..DE ANDALUCÍA Y VASCONIA Manuel Rodríguez Espejo, Sch. P. ... |
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El P. Provincial nos pide que respondamos a tres preguntas sobre el paso que hemos dado en Andalucía y Vasconia de iniciar un proceso de unión. Con gusto acudo a la llamada: ¿Qué piensas del paso dado entre ambas demarcaciones? Creo que responde a un grito del Espíritu (un signo de los tiempos). Está claro que, humanamente hablando y sólo por razonamientos lógicos, nadie se echaría encima más complicaciones de las que ya tiene en estos momentos de dificultad para la V.R., la pastoral y la Educación. Y, sin duda, el proyecto de unión es crearnos dificultades los escolapios vascos y andaluces. Se podrá decir que en el horizonte hay una esperanza de "beneficios" para ambas demarcaciones, pero lo uno no quita lo otro. Desde mi personal visión, el paso dado responde exclusivamente a esta convicción: es algo suscitado y querido por el Espíritu. Y es algo bueno para la Escuela Pía (española y universal). Y, por eso, cuando se me consultó, no dudé un instante en dar mi visto bueno. Como andaluz, soy algo escéptico, pero ese "gen" no me impide engancharme con ilusión en el Proyecto y dar todo lo que yo pueda dar para que salga adelante, si es del Espíritu. ¿Qué esperas de la unión? ¿Cómo sueñas el futuro inmediato? Espero que la unión, si se llega a dar porque ahora estamos sólo en el Proyecto, sea un motor acelerador de otras uniones dentro de la E.P., con todo lo que eso comportará de "testimonio" para los religiosos y para todos los que andan en torno a nosotros. Me explico: si queremos creyentes que no estén instalados, sino prontos a la escucha del Señor; dispuestos a acudir donde haga falta, más allá de sus lugares de origen; capaces de dejar sus costumbres, sus ideologías y sus acomodos… el testimonio de la unidad y no el de las capillitas, será el único capaz de ayudar. Espero que la unión engendre nueva vida entre los mismos que damos el paso adelante: toda obra nueva te obliga a salir del sueño, del pesimismo… y a sacar de lo más hondo de ti lo mejor que tienes. ¿Cómo sueño el futuro inmediato?: con mucha tranquilidad. Dispuesto a lo que me toque: América, Vasconia, Andalucía… Pienso que inicialmente habrá una cierta "movida", poquita, porque no somos muchos y no hay, por tanto, posibilidad de grandes revoluciones. Lo más sustancial irá llegando lentamente. Sueño con el bien que nos hará a todos los que se comprometan más seriamente en la tarea. Y estoy seguro de que Dios no se va a dejar ganar en generosidad… como siempre. Si por "futuro inmediato" se entiende los dos años, más o menos, de elaboración del Proyecto, para su votación definitiva, diría que lo deseo como unos meses de oración y proposiciones, para que no sea un Proyecto de hombres-gestores, sino de creyentes a la escucha. ¿Qué ventajas vamos a tener para la vida ministerial? ¿Y para la vida comunitaria (religiosos) y la vida de la Fraternidad? Para la vida ministerial pienso que se podrá reajustar alguna de las comunidades y obras que, por falta de miembros, viven excesivamente desgajadas del conjunto. La combinación de autonomía y dependencia me parece ideal. Además, el impulso inicial va a empujar a una mayor cualificación del ministerio. La vida comunitaria, con ese "reajuste" y ese "impulso" va a mejorar, sin duda. El día –lejano todavía- en que convivamos vascos y andaluces en comunidad u obra, nos enriqueceremos ambos. Las dos Fraternidades (en las que ya convivimos comunitariamente laicos y religiosos, no se olvide) van a ganar en fuerza, tanto si se funden en una sola como si continúan siendo dos. Quiero terminar esta "confesión personal" con dos anotaciones: a) la idea partió de Vasconia. b) humanamente hablando, Andalucía va a recibir más que va a dar… pero vuelvo al inicio: este Proyecto en que estamos metidos no es fundamentalmente "humano"… . |
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