MÁS ACLARACIONES AL PROCESO DE UNIÓN...

..DE ANDALUCÍA Y VASCONIA

Daniel Mª González,Sch. P....

 

 

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Algo nuevo está brotando

(José María Arnáiz)

(Javier Negro)

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Otro golpe de timón en la Escuela Pía

(Primitivo Arnáez, Sch. P.)

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Aclaraciones al proceso de unión de Andalucía y Vasconia

(Manuel Rodríguez Espejo)

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Más aclaraciones al proceso de unión de Andalucía-Vasconia

(Daniel Mª González),

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Ya tengo 50 años

(Fernando Negro, Sch. P.)

 

 

Organizarse bien para servir mejor: Reestructuración

(Javier Negro)

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¿Qué piensas del paso dado entre ambas demarcaciones?

Me parece necesario, antes de responder, aclarar el sentido de la palabra "reestructuración", de moda en la literatura de la vida religiosa. Ciertamente la propuesta de creación de la nueva provincia entra de lleno y en directo, en el contenido de la reestructuración en el interior de la Escuela Pía.

Su sentido más inmediato (etimológico), es modificar o cambiar, sumando en este caso, dos estructuras (demarcaciones) de las seis que existen en la circunscripción española. Puede ser una meta, buscando mayor eficacia, material y humana, del "capital" que ambas poseen. Pero puede ser entendida también, dando un paso más, como la posibilidad de renovar la vida religiosa de las personas y comunidades que pretenden unirse, para responder con más claridad al objetivo fundamental de la consagración (ser signos del Reino) y potenciar evangélicamente la misión.

Mi actitud ante la propuesta, ha sido positiva desde el primer momento porque vi en ella una apuesta por la renovación y no sólo por el deseo legítimo de sumar fuerzas en tiempo de carestía. Si no lo hubiera percibido así, dudo que hubiera dado mi asentimiento al proyecto. Por la sencilla razón de que las dificultades (distancia geográfica, diversidad cultural y socio política, lengua, tradiciones,..) hubieran superado con creces las ventajas a perseguir. Orientándola como renovación sé que las dificultades señaladas y otras muchas a señalar, pasan a un segundo orden puesto que el fin primordial las supera con creces.

¿Qué esperas de la unión? ¿Cómo sueñas el futuro inmediato?

Mi esperanza está en que seamos capaces de responder a este reto que, aunque en apariencia suma y fortalece, nos tiene que conducir por el camino de la sencillez, humildad y servicio. El nuevo proyecto no debe ascender en el "rankin" de las provincias escolapias. Nuestra meta debe ser otra: ocupar el puesto que nos señala el Evangelio, asumir la mística "del último".

Todo esto, ciertamente, es un proyecto (¿pájaros volando?), un sueño. Pero un sueño compartido. Y en palabras de Helder Cámara, "Cuando alguien sueña sólo no pasa de ser un sueño. Cuando se sueña en grupo comienza una nueva realidad".

Vivo ya la "nueva realidad", pero sólo en esperanza.

¿Qué ventajas va a tener para la vida ministerial? ¿Y para la vida comunitaria (religiosos) y la vida de la Fraternidad?

Ventajas, muchas, todas. Religiosos y laicos, si somos fieles al proyecto que vamos configurando, encontraremos esas fuentes de agua viva, de las que habla Jesús en el evangelio de Juan. Pero dificultades, también encontraremos muchas. No olvidemos que los manantiales, a veces, no están en superficie.

Lo importante es que sumemos ilusiones, energías y esperanzas. Compartiremos dificultades y problemas; soñaremos juntos proyectos nuevos; abriremos nuestros límites caseros a realidades y personas diferentes; crearemos nuevas formas y maneras de hacernos presentes en nuestro mundo; experimentaremos que nuestras vocaciones (religiosa y laica) son complementarias como respuestas diferentes al mismo amor de Dios, daremos "comienzo a una nueva realidad".

Granada, 8 de junio 2005.
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