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Algo nuevo está brotando

(José María Arnáiz)

(Javier Negro)

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Otro golpe de timón en la Escuela Pía

(Primitivo Arnáez, Sch. P.)

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Aclaraciones al proceso de unión de Andalucía y Vasconia

(Manuel Rodríguez Espejo)

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Más aclaraciones al proceso de unión de Andalucía-Vasconia

(Daniel Mª González)

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Ya tengo 50 años

(Fernando Negro, Sch. P.)

 

 

Organizarse bien para servir mejor: Reestructuración

(Javier Negro)

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Tenemos en estos momentos mucha documentación, y fresca además, para analizar cualquiera de los temas de los que hablamos hoy en la Vida Religiosa. Principios, hipótesis y normas aparecen claros en los documentos del último Capítulo General que se nos han ido brindando en texto oficial desde el comienzo de este curso escolar en las Ephemerides y publicados en documentos de la Orden. Ha sido una ocasión que habrán sin duda aprovechado los Superiores para hacer que se reciban con ánimo agradecido las nuevas CC y también las Reglas (documentos capitales para los Escolapios). Son una oportunidad parar la lectura reposada, meditada, orada ante el Señor y procurada llevar a la vida. Han aparecido también algunos Directorios de aplicación de algunos otros temas fundamentales... Hay que aceptarlos como la lluvia, tras un largo tiempo de sequía. Sin entrar a analizarlos en profundidad (aunque bien se merecen una detenida lectura, por cariño hacia las res nostrae) podemos deducir una afirmación que queda clara en todos los Documentos para todos aquellos que vayan a su lectura. Y es ésta: El aspecto religioso de la fidelidad está en el origen y es a la vez la meta de la Reestructuración. Luego encierra un principio religioso, como no podía ser de otro modo; y un principio esencial y de calidad, totalizante. Hay otros componentes más, sin duda. Pero no olvidemos lo esencial: todo lo que se refiere a la reestructuración se dirige a la calidad de nuestra vida religiosa; lo conseguiremos o no. Pero la tendencia marcada está.

Otra precisión más: Se trata de un tema complejo, sin duda, que implica muchas fibras de nuestro ser escolapio y eclesial:

  • Reestructurar hace referencia a un proceso total que implica la mentalidad (pensamiento), el corazón (sentimientos), el vientre (prejuicios), la sabiduría (experiencias), las manos (actividad), la vida pasada (recuerdos), los hermanos (comunidades), la historia (enfermedades, limitaciones, cicatrices, heridas)...
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  • Reestructurar hace referencia a un proceso largo que va a poner a prueba nuestra paciencia: Un objetivo de tal calibre no es más que poner de manifiesto lo que cada uno de nosotros hemos dicho profesar. Y no se conseguirá sin la colaboración y el compromiso unánime de todos. Y aun con ello y todo, no es suficiente.

No resulta extraño, pues, que muchos digan: que me dejen así, como estoy... Me recuerda esto al milagro de la resurrección de Lázaro, cuando Jesús en coloquio con los suyos les decía: - No está muerto, tan sólo duerme...- Pero luego resultó que estaba muerto. Menos mal que sobre lo más difícil tuvo lugar la acción de Cristo (devolverlo a la vida)... Pero, -no lo olvidemos- para más adelante volver a morir (elemento descorazonador). Lázaro en cuanto Lázaro no dispone de la vida total, aun cuando haya generado en otras personas la fe en Jesús.

  1. Si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo (guías de ciegos llamaba Jesús a los dirigentes del pueblo de su tiempo…) Tomaremos como modelo el tiempo de la paciencia de Dios (del que nos habla Santiago en su carta al querer responderse a por qué Dios no viene pronto: os está dando tiempo para vuestra conversión, dice).
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  2. Tensión de impaciencia:

  • Algunos ven necesaria e inaplazable, urgente y vital, la RE: echar a andar a cualquier precio, y todo lo que se demore por indecisión se ha de pagar a no gran plazo…
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  • Hay otros que no muestran prisa alguna, pues desean que las cosas se hagan bien, con ponderación, pero van dando los pasos oportunos…
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  • Un tercer grupo se apunta también a la segunda situación, por miedo, comodidad, desilusión

Yo soy de los que no hace mucho pensaban que el tiempo nos está apremiando y urgiendo a esta tarea; que valiente y arriesgadamente debemos actuar… Pero estoy entrando a pensar que, como se trata de un medio (¡tan sólo un medio!), deberá esperar hasta que todos, o una buena parte estemos concienciados para utilizar esa herramienta de acción múltiple. Oí que esta afirmación última no era imprescindible dentro de un colectivo: juegan mucho las fuerzas de la edad, los ‘instintos’ naturales de contaminación de nuestra vida de consagrados… y que "una pequeña masa crítica" (apenas un 15% del conjunto) puede ser suficiente como fermento de todos los demás que, o no saben, o no les interesa tanto, o no son tan lanzados… Pero eso siempre que el objetivo venga avalado por la autoridad, por los responsables de la Orden, en nuestro caso.

El Capítulo General pasado señaló que fuera la propia Congregación General quien se hiciera garante del proceso de reestructuración, y le encomendó la reelaboración del Documento que ha publicado por su encargo; pidió que se tendiera hacia la unificación de fuerzas; que empezáramos a movernos… Y en esa estamos.

  1. Creo que para la reflexión nuestra genera más luz estudiar los para qués que los porqués. Y ésa será la línea de mi exposición, después de lanzar unas consideraciones previas.

Parece que las intenciones originales han ido degradando (otros dicen que haciendo más realista) el contenido de este proceso. Antes se decía REFUNDACIÓN, un poco después REESTRUCTURACIÓN, más adelante REORGANIZACIÓN y no sabemos si terminaremos en una sencilla REVISIÓN...

Naturalmente que el vocabulario no es inofensivo: detrás de las palabras, vienen los contenidos.

La RE(estructuración) es un medio colectivo de gran alcance, (globalizador y aglutinante en el que se ha venido trabajando y reflexionando entre nosotros desde hace ya varios años) que pone en solfa todos los elementos individualmente considerados de la VR (en esto no hay gran diferencia con otros temas amplios: son como las cerezas de una cesta, que pretendes sacar una y salen muchas y arracimadas). Trabajar en él significaría hacerlo en todo el resto de los componentes conjuntamente…

RE(estructurar) para REVITALIZAR (igual peso en ambos platillos, aunque con diversa consideración). Lo que se pretende es Revitalizar y se considera un medio esencial para lograrlo la RE (en este caso, se da más fuerza al fin que al medio que se va a utilizar).

Entiendo que en REVITALIZAR se incluyen contenidos más allá de los estructurales-materiales; más allá de los organizativos-metodológicos: El Evangelio hace uno de esos espléndidos resúmenes de las llamadas de Jesús hacia los suyos cuando dice: los llamó para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar; que traducido quiere decir: para relacionarse con Jesús y conocerle mejor, para participar de su intimidad, para imbuirse de la energía de su persona y para destinarlos luego a su misma misión, como efectivamente lo hace poco más tarde… Así de amplio me suena a mí todo eso.

A algunos tal vez no les quede clara la relación causa-efecto entre RE(estructurar) y Revitalizar; los escépticos de estos temas recelan de que una cosa sirva para la otra, o piensan que tal vez lo consiguiéramos igualmente por otros medios; les doy la razón: en este caso creo que las palabras en sí mismas son lo de menos; reestructurándonos ganaremos en vitalidad y ejercitándonos en cualquiera de las variantes de la FIDELIDAD (vocabulario alternativo) llegaríamos a las mismas metas.

Resumiendo esta idea que nos ocupa: la RE(estructuración) es un medio más entre los medios, que –por su amplitud- puede aglutinar otros muchos componentes. Vamos a quitarle la consideración de una moda pasajera más (como para algunos han sido las pascuas juveniles, el oportunismo del laicado, y tantas otras cosas…)

En este tema esencial es donde hay que ahondar y detenerse; no pasar adelante, aunque las afirmaciones no puedan separarse de otras contiguas… Mientras tanto, iremos desgranando para la comprensión global algunos otros ‘presupuestos’.

  1. Lo que habrá que hacer y que resulta ser más visible:
  • Remover muchas estructuras, agitación, nueva organización… que va a implicar también a personas. (Los que habéis estado metidos en tantas reformas de leyes de educación podríais llegar a una parecida conclusión: me rindo; ya me lo darán todo hecho, porque una vida no soporta más que dos o tres grandes cambios…) Funcionamos con este simple (en el mal sentido de la palabra) criterio; pero, al contrario de lo que hacemos o pensamos, la vida debe ir permanentemente incorporando los cambios que se generen… de otro modo, siempre los padeceremos con el consiguiente coste.
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  • Pensar que voy a tener nuevos compañeros, nuevos hermanos: lo que inicialmente produce alegría, es signo también de preocupación porque ‘el príncipe destronado’ va a perder su puesto de honor en la casa (hoy tenemos un amplio abanico dentro de las familias: padres que se casan de nuevo; opinión de los hijos acerca del recién llegado a la familia…). El nuestro no es del todo distinto. En buena voluntad y deseo de hijos ya mayores, deberíamos preparar la casa, mejorar sus condiciones para acoger mejor a los que vienen a ella: crear un espacio de ‘ekumene’… Hasta parece que el vocabulario en nuestra reglamentación actual (CC, RR) se ha recreado en torno a este tema, al servicio de lo que queremos decir. Tal vez hubiera resultado más sencillo haber explicado ese vocabulario ‘novedoso’ de nuestras últimas Constituciones y Reglas al respecto, para haber sacado una conclusión más clara. Nos habríamos ahorrado esta parte de la reflexión anterior.

Nos hemos dado cuenta que, aunque en el fondo la realidad era así, pues nuestra Consagración en el seguimiento de Jesús al servicio de la Iglesia era universalista, la práctica histórica y la normativa habían seguido otros cauces mucho más miopes y que habían sido reducidas al prado en el pacíamos a diario. Anomalías profundas, sobre todo en los conceptos de autoridad-obediencia, han colaborado al oscurecimiento de esta realidad. Pienso que aún está tan dentro de nosotros esa concepción que nos es imposible prescindir de ella, y, por eso mismo, nos suenan a hueras algunas de estas consideraciones.

No pretendo en este punto más que haceros caer en la cuenta del vocabulario contenido en las nuevas CC y RR: incorporación, incardinación, adscripción, inscripción... que darían perfectamente para una más amplia reflexión de fondo.

  1. Lo que habrá que hacer, pero que resulta ser menos visible (y, por tanto, menos mensurable):

  • Si la persona en este proceso se considera como una herramienta, de la que se echa mano para una función… sentirse utilizado

  • No urgida en su fidelidad, acomodada a la situación en que se encuentra

  • No abierta al imprevisto de Dios; ligera de equipaje

  • No transformada interiormente en su actitud: ‘mándame’…

  • No encontrar la fortaleza para engendrar (a), al estilo de Abraham; no mostrar la audacia para constituir una familia con otro talante de relaciones (b). Si difícil la primera, más difícil aún la segunda

  • Hay que hilar muy fino; es cuestión de calidades y primores, como decía Calasanz: "La voz de Dios es voz de espíritu que va y viene, toca el corazón y pasa; no se sabe de dónde viene y cuándo sopla; por eso es muy importante estar siempre vigilantes para que no se presente de improviso y se aleje sin fruto". En el ‘carpe diem’ de lo sagrado así podría decirse. A través de ese ‘kairós’ Dios nos ofrece las oportunidades de gracia.

Proceso continuo de muerte-vida: ¿qué guardar? ¿con qué quedarnos? ¿qué es para nosotros lastre? ¿tenemos fuerzas para seguir con todo? ¿dónde podemos conseguir vitalidad? ¿qué va generándose nuevo dentro? ¿se nos ha echado el tiempo encima? ¿se nos ha pasado la oportunidad ya? ¿debemos quedarnos vegetativamente a la espera? ¿debemos resignarnos a morir? ¿hemos renunciado a la esperanza?

Para todo esto hace falta un proceso detenido de CALIDAD:

REFLEXIONAR ESCUCHAR(nos) ORAR EJECUTAR EVALUAR

- Cómo vivimos

- Cómo nos ven

- Cómo nos vemos

- Ilusiones que nos mueven

- Esperanzas de cambio  que atisbamos

- Escuchar-ver-sentir

- Qué dicen los hermanos

- Cómo nos ven los cercanos

- Signos del ‘hoy’ de Dios

- Los caminos de Jesús

 

- Los caminos de Jesús

- Debemos encontrar la Luz

 

- Dejar

-Afianzar

- Crecer

- Sin demora,

- con decisión

- con criterio claro

 

- Situación comparativa: antes/después

- Presencias y lugares

- Estilos de vida que nos han conducido

- Estilos de servicio que hemos practicado

Discernir no debe ser tan difícil, aunque se trate del tiempo (Mt.    

Generalizado

Etapas

Calendario

Coordinadores

Entrega-trabajo

Pobreza personal

VR: Elementos esenciales

Aglutinadas como en lluvia de ideas aparecen las finalidades no correctas; las no del todo incorrectas y las verdaderas, en tres bloques.

LOS PARA QUÉS:

NO

 

 

NO

 

 

NO

 

 

NO

  • No perder número
  • Aprovechar más los esfuerzos
  • Reorganizarnos
  • Moda de actualidad Muchos caminan con esa moda y les ha dado resultados: seguir el camino de otros, sin resultados todavía comprobados
  • Medio para molestar a las personas que se encuentran acomodadas.
    Poner el dedo en la llaga a personas que dulcemente sestean
  • Me lo darán todo hecho (plegarme a ello, de buen o mal grado): resignación
  • Evitar el agobio en que estamos inmersos
  • Reciclaje superior a nuestras fuerzas
  • Imposición de procesos a personas no autoconvencidas; o forzar un poco la máquina, pues la inercia trabaja en el sentido de continuar con la situación, aunque mala. Entiendo que la caridad vale más que la segregación y la ruptura
  • Moda del momento bautizada como un signo de los tiempos actuales para la VR
  • Nuevo intento (¡uno más!) que acabará quemando a los que aún les quedan algunas fuerzas (algo similar a lo que han supuesto las continuas reformas de las leyes de educación a los profesores españoles...)
  • Solución de ciertos problemas, no todos, ni los más importantes
  • Consuelo de los muchos que están en situación semejante...
  • Esperar una muerte dulce más por presentida que por esperada

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  • Para que nos animemos a reflexionar, ponderar las cosas y juzgarnos a nosotros mismos
  • Aguzar el oído (ante la inactividad y las sospechas que surgen)
  • Por ser la cirugía si no la menos agresiva, al menos la que está más a nuestro alcance: Hemos renunciado a la Refundación, estamos en la Reestructuración (no queremos bajar al peldaño de la Reorganización)
  • Arriesgar: hoy cualquier propuesta sencilla puede parecernos un riesgo, cuando lo esencial al Religioso es estar en situación permanente de riesgo por Cristo (¿se habrán vuelto locos todos éstos que defienden estas cosas?, o ¿estaremos en una situación demasiado cómoda los que no la deseamos?). Nos enorgullecemos a veces de lo que debiéramos ser, aun a sabiendas de que no lo somos.
  • Participar de la Globalización, la Mundialización, la Planetización... también en esto
  • Aprovechar mejor las infraestructuras que tenemos y transformarlas en otras más útiles (y, en principio, más sencillas)
  • Remover la silla de los que la tenemos ocupada en propiedad; romper esquemas de las personas: alguien que no se mueve queda limitado a los contornos de su horizonte, a padecer miopía toda la vida, y se incapacita para la riqueza infinita de Dios y del mundo
  • Aprovechar la última oportunidad; acaso esté pasando el último tren
  • Iniciar un largo e incierto camino hacia ‘el lugar que yo te mostraré’
  • Entrar en colaboración con otros; aportarles algo nuestro (Nadie es tan pobre que no tenga nada que dar; ni tan rico que no necesite recibir nada)
  • Aplaudir a algunos religiosos que son más animosos y que están más inspirados en el tema; pocos tenemos vocación de vanguardia... pero ¡qué bien se camina por un camino algo conocido! Cuando nos guían adecuadamente ¡qué tranquilidad en las personas y en el grupo!
  • Quitar el miedo a los que se juzgan incapacitados y dicen: Viejo es Pedro para cabrero
  • Conducir el proceso con ponderación y criterio para saber acoger algunos casos singulares, en atención a tantas causas que los han ido generando

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  • Plantearse una serie de cuestiones vitales para la reflexión-actuación-ejecución
  • Compartir es un valor evangélico; y compartir lo evangélico es doblemente evangélico
  • Ser más fieles al carisma escolapio: ésta es la afirmación capital
  • Entrar en un proceso humano de calidad de nuestra Vida consagrada y sus efectos
  • Aquilatar el orden en la Orden
  • Hacer las cosas con mayor dignidad: aunque tuviéramos que morir por falta de descendencia (incrédulos como el primer Abraham) si es porque Dios lo dispone así... (Calasanz: carta del 18.nov.1645)
  • Sentirnos más corporativos (algo que nos ha faltado en la historia, especialmente a los Escolapios)
  • Sentirnos más arropados por los hermanos
  • Darnos individual y colectivamente una oportunidad de crecimiento; ofertarnos un salto cualitativo en nuestra vida
  • Abrirnos horizontes nuevos, aunque difíciles: de haber vivido el patriarca José permanentemente en Palestina con sus hermanos, seguramente habría crecido mermado y sin ilusiones... El Egipto de su ‘cruel’ destino le ofreció campo para florecer y desarrollar acciones nuevas y provechosas
  • Confiar en los Superiores que sabrán practicar el ejercicio de la humana prudencia (como sabios padres de familia que sacan de su arcón, según la conveniencia, lo nuevo y lo antiguo, dosificando las calidades...)
  • Fabricarnos unos odres nuevos donde nos quepa todo lo nuevo (muchas cosas de la vieja Europa no nos servirá). El vino nuevo debe meterse en odres nuevos...
  • Ser una Institución más fiel al HOY de Dios
  • Ser más obedientes a Dios, a la Iglesia, a Jesús, al mundo... que nos llaman
  • Donar algo de lo que manifiestamente tenemos en abundancia
  • Compartir lo que uno considera sus fortalezas con quien tiene menos o nada
  • Trabajar mucho más intensa y conjugadamente la fraternidad y el universalismo
  • Prestar oído al dinamismo del Espíritu, una de cuyas cualidades es vivir en precariedad, en la imprevisión (no improvisación)
  • Cultivo de valores hondos y referenciales en nuestra vida religiosa, a modo de misticismo

La experiencia nos dice que ninguna Institución desea meterse en el potro de tortura para ser descoyuntado; que con pequeños toques ajenos a la brusquedad se consigue que se eliminen los pinzamientos, como cuando un atleta está en la fase de calentamiento para su ejercicio deportivo. Hay momentos en los que los giros, estiramientos en búsqueda de la elasticidad perdida producen una sensación a medio camino entre la risa y el dolor. Y ése mismo puede ser nuestro sentimiento: en mitad de la esperanza cristiana y de la desilusión, entre la meta prevista y alcanzable y el esfuerzo que deberemos poner para lograrla.

El tema está en no quedarnos inmóviles, porque en la inmovilidad está la muerte. De nuevo, el círculo del cambio. Volvemos ilusionadamente a empezar.
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