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Algo nuevo está brotando

(José María Arnáiz)

(Javier Negro)

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Otro golpe de timón en la Escuela Pía

(Primitivo Arnáez, Sch. P.)

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Aclaraciones al proceso de unión de Andalucía y Vasconia

(Manuel Rodríguez Espejo)

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Más aclaraciones al proceso de unión de Andalucía-Vasconia

(Daniel Mª González)

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Ya tengo 50 años

(Fernando Negro, Sch. P.)

 

 

Organizarse bien para servir mejor: Reestructuración

(Javier Negro)

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Voy a escribir sobre la religiosidad de los cancunenses. Hablo, naturalmente, del ambiente que yo conozco en esta colonia donde está la parroquia. Es de notar que Cancún es una tierra de aluvión, a donde vienen a trabajar gentes de las regiones pobres, desarraigados de sus tierras y costumbres. La parroquia, con una extensión de 40 kilómetros cuadrados, ocho kilómetros por cinco, cuenta con unos 40.000 habitantes, entre los que hay católicos, presbiterianos, testigos de Jehová, del séptimo día, baptistas, pentecostales... etc., y quienes no profesan ninguna creencia.

Tenemos 5 capillas, San Juan Bosco, María Auxiliadora, Santa Cecilia, El Señor de la Misericordia y Lombardo, distribuidas en los términos de la parroquia, a las que nos desplazamos para celebrarles la santa misa. Entre la parroquia, con tres misas los domingos, y las capillas, cada una con una misa dominical, calculo que van a misa los domingos unos 3000, aunque en las fiestas de navidad, año nuevo y semana santa, el número se duplica.

Después de la misa dominical de niños, a las ocho de la mañana, todos los niños y muchas personas mayores, se acercan a las gradas del presbiterio para que los bendiga y les eche agua bendita. Los pequeñitos en brazos de sus padres, levantan las manos para que les llegue el agua bendita. Si no les llega dicen: "¡A mí, a mí!".

Tienen obsesión por las bendiciones y siempre me presentan estampas, rosarios, imágenes, cuadros, escapularios y recipientes con agua para que los bendiga. No faltan mujeres que me traen los bebés para que los bendiga y les eche agua bendita y si beso a sus bebés se van la mar de contentas. También piden la bendición si se van de viaje, las universitarias si van a examinarse, las que se van a operar...etc.

En general, el mexicano es guadalupano. En los días precedentes a la fiesta de nuestra señora de Guadalupe, 12 de diciembre, que no es fiesta laboral, se celebran las peregrinaciones, en todo México, por parte de jóvenes y mayores, ellos y ellas, desplazándose andando, llevando una antorcha encendida con relevos por delante, yendo al final una furgoneta donde llevan una gran imagen de la Guadalupana, recorriendo varios kilómetros hasta un determinado santuario o lugar dedicado a la Virgen.

Todos los años celebro misa el 11 de diciembre, víspera de la fiesta, en el aeropuerto. En determinado sitio, correspondiente a una clase de empleados del aeropuerto, hay una hornacina encristalada, con una imagen grande de la Virgen de Guadalupe. Se la llevan a Cancún y la traen en peregrinación, unos 20 kilómetros. Hay que esperar a que llegue el grupo con la imagen y una vez colocada en la hornacina, se celebra la misa con mariachis y a continuación tienen una gran fiesta.

Las personas que vienen regularmente a misa, se confiesan con mucha frecuencia, pero en algunas hay resabios ancestrales de creer en que les hacen embrujos, maldades, mal de ojos...etc., y piensan que su negocio va mal, que ha enfermado alguien de la familia o que han perdido el trabajo...etc., porque les han hecho maldades. No es raro que alguien haya dejado la misa por hacer una novena al Niño Jesús de Atocha, pensando que es más importante la novena en una casa privada, que la santa misa.

Cuando alguien quiere hacer mal a otro, o quiere que el negocio le vaya mal, por la noche le echa sal delante de su puerta. Conozco a dos personas que cada una tiene un negocio de tortillería. Un día por la mañana encontraron su puerta llena de sal, pero se dio la circunstancia de que una mujer vio a la autora, dueña también de otra tortillería, que acostumbra a hacer brujerías y se lo dijo a las interesadas. Fueron a su casa y una de ellas le dijo: "Yo no creo en nada de eso, pero como lo vuelvas a repetir te vas a comer toda la sal que hayas echado. Si tu negocio va mal es porque haces mal las tortillas. Procura usar mejor masa y así venderás más".

La expresión "hacer maldades" es muy usada. No faltan niños que me dicen: "Le hago maldades a mi hermanita". Una vez un niño me dijo: "Le hago maldades a mi papá". Y ¿qué maldades le haces? – "Le apago la televisión".- Y ¿para qué le apagas la televisión? – "Para que juegue conmigo".

Hay muchos anuncios de esas embaucadoras que hacen "limpias" "amarres", "filtros"... etc. y no les falta clientela. Las "limpias" siempre tienen un buen resultado para quien las hace, porque les "limpian" el bolsillo. Les convencen de que le están haciendo maldad y que ellas van a neutralizarla. A veces pagan cantidades muy grandes, 2.000, 4.000 pesos.

Mi taxista que tiene muchas historias, me contó que hace unos seis años fue a una de esas adivinas a consultar no sé qué. La mujer le dijo: "Tráeme mañana un pañuelo, un huevo, un ramo de albahaca y no sé qué más. Lo envolveremos todo en el pañuelo, romperemos el huevo y veremos lo que sale".

Al día siguiente acudió con lo que le pidió. La mujer puso todo en el pañuelo y le dijo: "Cierra los ojos". Pero él dejó una pequeña ranura en sus párpados y vio cómo la mujer tomó algo que llevaba oculto en el pelo de la parte posterior de la cabeza y lo metió rápidamente en el pañuelo.

Aplastó el huevo, desenvolvió el pañuelo y apareció un mechón de pelo de mujer, que envolvía una muela. Ella le dijo: "En tu vida hay una mujer, que te está haciendo maldad para separarte de tu esposa...etc". Él me dijo: "En mi vida no ha habido más mujeres que mi esposa y mis tres hijas. Ya no volví más".

Hay una gran devoción, rayana en la superstición, hacia el apóstol san Judas Tadeo. En la parroquia hay una imagen de tamaño más que natural. Continuamente arden ante el pedestal lo que aquí llaman "veladoras", que son lámparas de cera en vaso de cristal. Con frecuencia tengo que quitar y romper montones de hojas con las conocidas oraciones- cadena, que alguien deja en el pedestal de la imagen.

A veces, estando celebrando misa dominical, entra alguien, va hacia la imagen, está un rato rezando y después se va. Esto en algunas ocasiones ha sucedido durante la consagración. Casi a diario me traen para bendecir imágenes de san Judas Tadeo. No sé si en alguna casa faltará la imagen del apóstol. Es más, yo también la tengo en mi habitación, pero hay una razón. Yo nací el 28 de octubre, día de los apóstoles san Simón y san Judas Tadeo.

Unido a la religiosidad está el fatalismo. Hay mujeres que ante el mal comportamiento de sus maridos, se conforman y dicen: "Es mi cruz". Son muchos los hombres que "toman", así llaman al vicio de la bebida, "la tomadera" y que al final de la semana o de la quincena, se gastan todo o casi todo lo que han cobrado y llegan a casa "tomados" y sin "un quinto" como aquí dicen. Es la esposa la que tiene que trabajar y sacar la familia adelante. Otro tema muy importante es el de los suicidios. A poco de llegar aquí, me contó una muchacha que una hermana suya tenía un hija que vio a su madre ser infiel a su papá. Ella amaba mucho a su papá y cuando nació la criatura fruto del adulterio, la niña le decía: "Ese hijo no es de papá, ese hijo no es de papá". La madre le respondía: "Eres tú la que no eres mi hija". Y se lo repetía machaconamente. La niña era igual que su madre, tenía todo el rostro de su madre. Con 12 añitos la niña, desesperada, se ahorcó. Cuatro meses más tarde también se ahorcó su papá.

Ahorcarse es fácil, porque en las paredes hay unos ganchos, llamados "hamaqueros", donde cuelgan las hamacas para dormir. Meten la cabeza entre las cuerdas de la hamaca, o se atan una soga al cuello, la cuelgan del hamaquero y se dejan caer. A veces los descuelgan a tiempo. Otras veces es demasiado tarde. Una niña de la parroquia, lleva alrededor del cuello la señal que le hizo la soga. La descolgaron a tiempo.

Hace muy poco, en días sucesivos trajo el periódico la noticia de dos ahorcados. Un joven de 20 años tuvo una discusión con su padre. Subió a su cuarto y cuando su madre le llamó para cenar, al ver que no bajaba, subió y lo encontró colgado. El otro caso fue un niño de 10 años. Su papá lo regañó porque no quería ir al colegio y tomó esa fatal decisión. Pienso en la angustia que tendrán esos padres y cuán culpables se sentirán; toda su vida se lamentarán de aquella discusión o de aquella regañina.

Cuando alguien se ahorca, nadie quiere entrar en el lugar donde se ahorcó. Ponen en el suelo veladoras en forma de cruz y nos llaman para bendecir ese cuarto, palapa o recámara y si es una habitación alquilada, les es difícil volverla a alquilar de nuevo.

Quiero terminar con un suceso feliz, para quitar el amargor de estos casos. Los lunes, miércoles y viernes, salgo de casa a las 6,15 de la mañana, para ir al Instituto La Salle. Por vivir cerca de la parroquia, llevaba en el taxi a dos niñas, procedentes de la escuelita La Salle, que les dieron beca para ir al instituto La Salle, por buena conducta y por aplicación. Así se ahorraban el transporte esos días. También venía la hermana de una de ellas, llamada Paola, dejándola en un instituto que nos caía al paso.

Paola terminó la secundaria y comenzó la Preparatoria, que aquí abrevian diciendo "la prepa", en otro centro. Unos días antes de navidad se montó con otras dos muchachitas en el carro de un muchacho y haciendo carreritas se estrellaron. Una muchacha ilesa. El muchacho con una pierna muy fracturada, la otra muchacha herida y Paola quedó en estado de coma.

Los doctores dijeron que dado el traumatismo que tenía en la cabeza, tardaría seis meses en recobrar el conocimiento y que no sabían las secuelas que podría tener. Su madre me llamo para que le diera la unción y la absolución. Fui al hospital. Tenía los brazos fuera de la sábana. Mientras le acariciaba el brazo derecho, le decía con voz cariñosa: Paola, soy el P. Victorino. Vengo a darte la unción de los enfermos y a perdonarte los pecados en nombre del Señor. Si me escuchas y me entiendes, arrepiéntete de tus pecados.

Le di la unción y la absolución. El monitor estaba en el despacho del doctor. Al día siguiente, me llamo su madre llena de alegría, porque el monitor acusó actividad cerebral cuando le hablé. Hasta entonces no había reaccionado ni se había notado alteración en el encefalograma.

Su madre me pedía que fuera a verla más veces, pero yo no tengo carro y me tienen que llevar. Tres días más tarde fui a visitarla y tenía los ojos entreabiertos. Le vi mover el brazo izquierdo y la pierna izquierda. Cuando tres o cuatro días más tarde volví a visitarla, estaba ya en el baño con su madre. Los doctores no se lo explican. Y ¿por qué tienen que explicárselo todo? Por de pronto el bisturí no puede tocar el alma y los sacramentos obran "ex opere operato", es decir independientemente de quien los administra.

Ha sufrido cuatro operaciones en la cabeza y aún tienen que ponerle una prótesis, en el cráneo. Los gastos son cuantiosos. Se estrellaron enfrente del hospital más caro de Cancún, "HOSPITEN", y los gastos ascienden a un millón de pesos. Me la han traído tres veces a la parroquia.

A propósito de los casos de estado comatoso, leí en un periódico, que un niño llevaba varios meses en coma, debido a un golpe. Un día, un hermanito suyo, le llevó un perrito que tenían y se lo puso encima. El perrito lamió el rostro del niño que reaccionó y salió del estado de coma.

La superiora de las religiosas que había en la parroquia nos contó el caso de una mujer de su tierra colombiana, que había "muerto". Los familiares estaban velando el "cadáver" y recibiendo las visitas. Entre la gente llegaron dos individuos que se fijaron en los anillos que llevaba la "difunta". Acompañaron a la comitiva hasta el cementerio y tomaron buena nota mental del sitio donde la enterraron.

Por la noche fueron al cementerio, abrieron el nicho, sacaron el ataúd y como no podían sacar de sus dedos los anillos, trataron de romperle los dedos con un alicate. Ella "despertó" de su sueño y gritó: ¡No me maten, no me maten!. Como es de suponer, los ladrones salieron corriendo como alma que lleva el diablo. Ella salió detrás de ellos gritando: ¡No me dejen sola, no me dejen sola! Llegó a su casa y después del primer momento de espanto, ella les contó lo sucedido. ¿Por qué se tiene tanto miedo a los "muertos"? No dice la historia cuándo terminaron de correr los ladronzuelos. Me lo contaron como verídico, pero saben que "de luengas tierras, luengas mentiras".

Por último leí que, en presencia de un "difunto", estaban discutiendo los familiares sobre la herencia. El "muerto" lo oía todo, sufriendo en su alma lo indecible, pero no podía expresar nada. En esto llegó un gran amigo suyo que se echó a llorar, se puso de rodillas rezando, lo abrazó y lo besó. Entonces reaccionó el supuesto difunto y salió del estado de muerte aparente. La historia no dice cómo se sentirían sus allegados, cuando el "resucitado" les dijese lo que oyó.

Estas cosas nos demuestran que en los casos de muerte aparente o de estado comatoso, al suprimirles la alimentación o la respiración asistida, se corre el riesgo de matar a un ser que quizá podía recobrar el conocimiento, como sucedió con un futbolista que estuvo varios años en coma y después de tanto tiempo, salió de ese estado. Dijo que se enteraba de casi todo, pero que le era imposible hacer ninguna manifestación exterior.

Bueno, esta narración ha salido demasiado larga y me figuro que más de uno se cansará de leerla antes de terminar, lo que me parece muy lógico y natural. Quizá a mí me pasaría lo mismo. Deseo a los lectores de Peralta de la Sal, que no se hayan aburrido y les mando un cordial saludo. Victorino Ruiz, Sch. P.
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