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Resulta
ya un lugar común decir que hay épocas de cambio y hay cambios de época. Y
Hace 50 años nadie lo hubiera imaginado. Eran tiempos de optimismo, de expansión. Hace 35 se hablaba de aggiornamento, de puesta al día. Ahora nos encontramos ante un futuro preocupante. Las estadísticas no nos engañan. Las provincias más antiguas se encuentran, excepto Polonia, ante dificultades para salir adelante. Las demarcaciones que se crearon hace medio siglo, en general no acaban de demarrar con fuerza. Las demarcaciones más jóvenes, en África y Asia, son todavía frágiles. Pienso especialmente en Aragón. Hace unos meses se leía en las noticias: "Hubo una reunión para los menores de 50 años de la Provincia, y acudieron los 8". El dato lo dice todo. Ante
una situación así, nos quedan varias opciones. Una es la resignación. Decir:
"Bueno,
La primera opción es normal para gente que se siente cansada, derrotada, próxima a la muerte. Es la actitud de los dos discípulos que regresan a Emaús. Es la actitud que habría sido normal en un Calasanz al final de su vida, desacreditado, con la orden condenada, si él no hubiera sido un héroe y un santo, animado hasta el final por la reciedumbre aragonesa que nos dice por dentro a todos los de nuestra tierra: "¡No rebles!". La
segunda es común entre gente con sentido común, y es lo que se nos está pidiendo
a todos en la Orden ahora. Es la que inspira a los ejecutivos que tienen que
presentar cuentas de su gestión. Es la que inspira muchas veces a los Superiores
Mayores. Siendo yo junior, cuando proponíamos algún proyecto innovador a los
Superiores, nos respondían:
Porque
cuando se cierran puertas por un lado, se abren por otro. Dios quiso las
Escuelas Pías en la Iglesia. La situación en el mundo, a nivel global, no es muy
diferente a la que
Quiero compartir con vosotros una idea dentro de esta última perspectiva, volviendo a la noticia de la reunión de los menores de 50 años. Si las cosas no cambian dramáticamente, las noticias del año 2014 dirán: "Hubo una reunión...menores de 60 años..los 8". Y en el año 2024: "Hubo...70 años ...8". Y entonces, punto final. Por supuesto, yo no sé si la historia vocacional de los próximos 20 años en Aragón será la misma que la de los 20 pasados, pero no hay razones para pensar que vaya a ser diferente. Y tampoco sé si para dentro de 20 años habremos modificado las Constituciones de modo que sean las fraternidades de laicos las que constituyan las provincias escolapias. Me parece poco probable también. Pero se me ocurre que en la provincia de Aragón, o en cualquier otra, no habría mucha diferencia si en lugar de 8 religiosos menores de 50 años hubiera sólo 4, y los otros cuatro se enviaran, por ejemplo, a Indonesia (de hecho, hay una gran diferencia en Asia por el hecho de que algunos escolapios de Aragón están en India y en Filipinas, en lugar de en la Provincia, donde su presencia probablemente no cambiaría mucho las cosas. Al menos en lo referente al porcentaje de clases dadas por religiosos). Y me atrevo a decir que si se hiciera así, las noticias de Aragón del año 2024 seguirían diciendo; "reunión...menores de 70... 4", y el final seria el mismo (a no ser que nos animemos a enviar religiosos de otros continentes, una posibilidad que no se estudia ahora pero que yo defiendo y que podría aceptarse en los próximos 20 años). Pero las noticias de Indonesia dirían: "Se han reunido los religiosos menores de 50 años...y acudieron los 50". Como veis no
hablo de revoluciones, de grandes gestos. Comprendo que no todo el mundo se
siente con fuerzas para cambiar radicalmente de vida, en un contexto diferente.
Dios seguramente tampoco nos está pidiendo eso. Yo hablo de pequeños signos
proféticos, que pueden darnos ánimo a todos y al mismo tiempo abrir
posibilidades reales de futuro para la orden allá donde existen. En este tiempo
de Pascua el Señor nos está pidiendo, me parece,
Ahora
bien, este tipo de reestructuración que yo pido es tarea de todos, no sólo de
los que
Esa es la Reestructuración de la Orden en la que yo creo. A estas alturas el reorganizar los territorios demarcacionales, el resolver conjuntamente problemas organizativos, me parece secundario. Peor para nosotros si no somos capaces ni siquiera de hacer eso. Creo que nos encontramos en un momento de cambio profundo en la historia y en el mundo. Un momento de grandes oportunidades para quienes sepan aprovecharlas. Un momento para la generosidad y la osadía. Un momento para la fe y el coraje. |