..YA TENGO 50 AÑOS

P. Fernando Negro Marco, Sch. P....

.

.

.

Algo nuevo está brotando

(José María Arnáiz)

(Javier Negro)

.

.

Otro golpe de timón en la Escuela Pía

(Primitivo Arnáez, Sch. P.)

.

.

Aclaraciones al proceso de unión de Andalucía y Vasconia

(Manuel Rodríguez Espejo)

.

.

Más aclaraciones al proceso de unión de Andalucía-Vasconia

(Daniel Mª González)

.

.

Ya tengo 50 años

(Fernando Negro, Sch. P.)

 

 

Organizarse bien para servir mejor: Reestructuración

(Javier Negro)

.

.

 

 

Introducción

"Ya tengo 50 años" acaba de llegar simultáneamente con el Editorial desde puntos muy distantes. Han confluido en la redacción y, sin pretenderlo, resulta ser el primero encarnación del segundo.

"...Intuyo que esta etapa consiste en ir allí donde otros no pueden … Y además ir allí no para ser líder de nada ni de nadie sino para apoyar, sostener, animar, curar… y luego marcharme como si nada hubiera pasado. Es la época de vivir para amar y hacerlo con naturalidad, sabiendo que no soy imprescindible en ningún lugar. Yo creo que a eso me llama el Señor..."

Acabo de cumplir 50 años de vida. Mis bodas de oro. Es una ocasión para mirar hacia atrás. He vivido siempre mirando al futuro, entusiasmado con el presente y creo francamente que mi vida, a pesar de los agujeros que mi fragilidad y mi pecado han excavado, ha valido la pena. Le doy gracias a Dios por todo lo que en ella he vivido hasta el día de hoy.

¿Cómo me experimento a mí mismo en este momento de mi vida? Veo que los años no han pasado en vano y que especialmente mis fuerzas físicas están bastante mermadas. Ya no soy aquel Fernando corredor de fondo ni aquel ciclista o boy scout que podía resistir kilómetros sobre sus piernas con sensación vibrante de aventura. Mis 16 años en África especialmente, con tantas malarias a mis espaldas, han dejado la marca indeleble de mi "humanidad". No me arrepiento de nada y doy gracias por todo.

Cuando regresé de Camerún en el ano 2003 y acogí a mis queridos novicios en Madrid, ellos mismos me recordaban que yo ya no era aquel joven que al comienzo de sus treintas marchó a "conquistar el mundo". Me costó aceptarlo pero la evidencia hablaba por si misma. Ello no quita el que siga dentro de mí sintiéndome joven y que además Dios me haya dado la gran capacidad de adaptarme fácilmente a todo y a todos. Pero eso es pura gracia.

Todavía juego al fútbol y además soy capaz de meter goles, pero el fondo de mis fuerzas esta bastante mermado. Esta experiencia de mis limitaciones me hace sentir en un primer momento desolado porque me gustaría que la juventud fuera eterna. Por otro lado me hace sentir agradecido por lo vivido. Y finalmente me lleva a mirar el futuro como adentrándome en el "misterio" autentico de mi vida. Una vida que la considero ya como encaminada hacia su tramo final. No considero factible que yo pueda vivir otros 50 años más. Bodas de oro de vida. Y al año que viene me esperan las bodas de plata sacerdotales. "Señor, yo quiero que este año sea un año de gracia para celebrar en la intimidad de mí mismo la vocación a la que me llamaste y por la que quiero seguir gastándome y desgastándome".

Uno de los aspectos de esta etapa es que inconscientemente tiendo a mirar a mi vida en retrospectiva para hacer balance de la misma. Es una tendencia inconsciente. Empiezo a hacer síntesis de mis experiencias, soy más sistematizado que en el pasado, me gusta más la reflexión y tiendo a ser mas preciso en mis expresiones y en mi pensamiento. También tiendo a ser más asertivo aunque no lo consigo del todo. He crecido bastante en este aspecto aunque todavía me queda un gran camino por recorrer.

A la vez siento que mi etapa de "vanguardia" está llegando a su fin en cuanto que empiezo a tener una edad en la que ya no soy el joven a quien se le tendrá en cuenta… No sé por qué pero presiento que en adelante se me abre una nueva perspectiva: la de la "irrelevancia". ¿En que consiste esta etapa? Intuyo que se trata en estar aún más reconciliado con mi historia personal así como es, con mis logros y mis "agujeros" de limitación, incoherencia y pecado, asumidos en acción de gracias al Dios que sobre todo y ante todo es Amor y sigue confiando en mí mucho más de lo que confió en mí mismo y en El. Además intuyo que esta etapa consiste en ir allí donde otros no pueden … Y además ir allí no para ser líder de nada ni de nadie sino para apoyar, sostener, animar, curar… y luego marcharme como si nada hubiera pasado. Es la época de vivir para amar y hacerlo con naturalidad, sabiendo que no soy imprescindible en ningún lugar. Yo creo que a eso me llama el Señor. El otro día lo llegué a entender un poco cuando hablando con el P. Mirande, religioso de Betharram, contándole algunas de mis dificultades actuales me dijo: "Fernando, yo creo que estás iniciando el noviciado de la ultima etapa de la vida que consiste en experimentar lo que Jesús le dijo a Pedro, ‘otros ceñirán tu cintura e iras allí adonde tú no querías". Es la espiritualidad de la confianza basada en el amor confesado tres veces, que es lo mismo que decir el amor confesado siempre, a pesar de uno mismo. Así que atrás quedó’ mi "celo" apostólico y mi "necesidad de reconocimiento". Y lo digo sin amargura. Lo que he sido, lo que he hecho y conseguido, también lo que he destruido es parte de mi experiencia y es el momento de la integración de todo el puzzle de mi vida alrededor del amor.

Me imagino que en adelante daré aún más importancia a la relación y a la pasividad, a la "espiritualidad de la imperfección". ¿En que consiste la "espiritualidad de la imperfección"? Esta espiritualidad yo la entiendo de esta manera:

  1. Espiritualidad basada en la experiencia humana de mi limitación y de mi aceptación total, vivida en la fe y en la confianza
    .

  2. Espiritualidad de la acción de gracias por saberme salvado y amado a pesar de mi pecado y de mis incongruencias. Acción de gracias por saber que Dios me ama antes de que lo le ame
    .

  3. Espiritualidad del caminante al experimentar que lo importante no es ser perfecto sino estar en crecimiento de constante integración de todo mi ser en Dios, hacia el que mis pasos se encaminan
    .

  4. Espiritualidad de la paz interior y exterior al asumir profundamente que el valor de mi vida no se basa en mis ideas sino en el amor y en la relación amorosa con todos, incluso con los que son más opuestos a mis ideas.
    .

  5. Espiritualidad de la palabra dicha en la verdad y en el amor. En la verdad y en la asertividad, basada en convicciones profundas. En el amor que tiende a incluir todo y todos para que absolutamente nada ni nadie se vea excluido, rechazado o ignorado.
    .

  6. Espiritualidad de comunión donde, basados en las diferencias como plataforma, pongamos la unidad como meta, pero desechando desde el comienzo toda tentación de "uniformismo".
    .

  7. Es la espiritualidad de la primacía de la gracia. Porque uno llega a experimentar en verdad "todo es gracia". "Estoy en mis 50 años de vida. Señor te doy gracias"
    .

  8. Es la espiritualidad del perdón. El perdón dado, y sobre todo el perdón recibido de Dios y de los demás, también de mí mismo. Como el fallecido Papa Juan pablo II nos lo enseña en su testamento: "Doy gracias a todos. A todos pido perdón. Y también pido oraciones de manera que la misericordia de Dios se manifieste más grande que mis debilidades y mi indignidad" (6th Marzo 1979, cuando tenía 58 años de vida)

Fernando Negro Marco, Escolapio

Bangalore, India.

N. B.: Si alguno quiere conversar conmigo a propósito de lo que he escrito, éste es mi mail: fernema2003@yahoo.co.uk

.