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1. UNA CARTA
TRISTE |
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Al encontrar la
carta, me sentí tan triste que lloré; escribí a la familia. No
me imaginaba, Toni, que tu palabra era "palabra de Dios".
Querías ayudar a la querida Argentina, mediante los Escolapios.
Brotaban dentro de mí tantas cosas...,
hemos compartido todas las canciones compuestas juntos en la
parroquia guitarra..., acordeón..., el teclado... Por fin lo
compré.
¡Qué ilusión!... Y hoy todo se ha ido a la
"merde". Leo y releo una y otra vez. No podía imaginar que tú,
Toni, te habías perdido en la selva. Ya sé que eres un poco
loco; pero solías volver a casa con la familia.
Pienso que no podré llegar a tener un
amigo tan grande. Por eso rezo con fuerza para que mi vida ayude
a la familia escolapia nuestra, tuya y mía.
Soy sacerdote escolapio. Tú querías ser
"cura" en la Misión de Camerún... Tú eras "macanudo" como dicen
los argentinos.
Termino. De momento, no puedo cantar con
alegría; intentaré hacerlo; hay que vencer la tristeza porque
cada día lo ofrezco a mi AMIGO.
4/2/05 |
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2. ORACIÓN EN LA
CRUZ |
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Me cuesta aceptar mi
enfermedad. Considero que actualmente hay muchos enfermos que
viven en el dolor. Sé que no tengo derecho a quejarme, a
protestar, ya que ahora estoy bastante bien. Mis hermanos
escolapios procuran animarme; saben que yo era alegre, cantaba
mis propias canciones... No soy orgulloso si digo que he
compuesto muchas en la parroquia. Ahora intentaré utilizar mis
posibles valores.
Hoy vengo a rezar con esa CRUZ, la CRUZ de
JESÚS. Me ayuda a saber que la CRUZ es la salvación de la VIDA.
Es preciso superar las dificultades de la enfermedad. Suelo
repetir aquella canción preciosa que voy a recordar:
Frente a tu cruz, quiero ver tus ojos.
Quédome, Señor, mirando tus manos:
Voy llorando porque mucho pequé,
Por eso te digo: Gracias, mi Dios.
Son lágrimas que fueron mis desvíos;
déjame, Jesús, que yo pueda cantar,
que yo pueda rezar con alegría.
Sufriste, Jesús, por los pecadores.
Así, con la mirada fija, Señor,
con las palabras del buen amigo,
fuiste la sangre del Cordero,
donde los hombres miran con amor.
Quédate, Jesús, el alma entera,
quiero verte en la cruz, mi amor.
Siempre contigo mirarme, mi Vida,
Cuando quieras, déjame morir, Señor.
25/3/05 |
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3. CANTO CONTIGO,
TERESA |
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Estoy escribiendo,
Teresa, con esas canciones hermosas. Por eso voy a cantar
contigo. Son pensamientos que me agrada escribir: algunas
cosillas sobre la vida... la alegría.
Cuento contigo,
amiga.
Vuestro soy...
Nací para la vida.
Pregunto, Señor: ¿Qué mandáis hacer de mí?
Vuestro soy, pues me
criaste.
Allí me "parió" mi
madre. Nací el 16/1/1928. Dios me crió en el mundo. El mismo día
me bautizaron en la Iglesia. Me dieron un nombre: Félix. ¡Qué
bonito! Yo fui "feliz" en la vida. Es casualidad que mi madre
sea Rosa Felicia: ambas rosas de felicidad, mamá. Roque, como
una roca, sea mi padre, valiente y fuente de vida y alegría.
Vuestro fui, para
ser un "cura". Casualidad, pero alguien me llamó y me dijo:
Mi madre me animó;
el sacerdote también me animó: eres pillo y lees bien en la escuela;
¡ánimo! Hay varios escolapios en el pueblo.
Y de ahí mi vocación
en la Escuela Pía.
He escrito estas
cosas, Teresa, sobre tantas cosas tuyas. Pienso en tus
oraciones, tus canciones... Yo sé que Jesús es tu nombre; tú
sabes que hay otro nombre: María. Con los nombres Jesús, María,
Teresa, quiero componer una canción.
22/4/05 |
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