EL  ARTE  DE  ENVEJECER

Carol Ann Morrow + BIBLIA..

(Composición (JN)...

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1

Con cada cumpleaños cruzamos un nuevo umbral, entramos en un lugar donde nunca habíamos estado. Si piensas que ese lugar es el mismo de antes, seguramente verás en él lo mismo de siempre. Observa atentamente y descubrirás algo nuevo en el horizonte

“... Te aseguro que si uno no nace de nuevo, no podrá gozar del reinado de Dios”  (Jn.3,3)

2

Puedes acumular años o puedes acumular energía. Muévete, haz ejercicio y ganarás fuerza física, mental y emocional

“... Ay del corazón cobarde, de las manos inertes...
No seas arrogante de boca, apocado y cobarde en los hechos...

No tengas la mano abierta para recibir y cerrada para dar...”  (Eco. 2 y 3)

3

Con el paso del tiempo has ido acumulando muchas experiencias. Lo mejor de cumplir años consiste en creer que nada de lo que acontece es en vano.
Cosecha los frutos de tus años

“Esperanza que tarda acongoja el corazón, el deseo que se cumple es árbol de vida”.

  (Prov.13,12)

4

Bendícete a ti mismo cada mañana y piensa de qué forma podrías derramar bendiciones a tu alrededor. Cómo conseguir ser una bendición para los demás es la principal cuestión para envejecer con sabiduría y gracia.

“... Si no tengo amor no paso de ser una campana ruidosa o unos platillos estridentes” (1 Cor.13,1)

5

Reaviva tus sueños e intenta hacerlos realidad.
Procura que tus ideas inspiren a la siguiente generación.

“Estad siempre alegres,
orad constantemente,
dad gracias en toda circunstancia.

No apaguéis el Espíritu” (1 tes. 5,17)

6

Puedes recorrer el camino hacia la madurez con agilidad o con pesadez de ánimo. Lo primero se hace con la actitud alegre del niño interior que llevas dentro; lo segundo se hace viviendo por obligación.

“Os aseguro que si no cambiáis y os hacéis como estos chiquillos, no entraréis en el Reino de Dios” (Mt.18,3)

7

Recuerda tu juventud no por pura nostalgia, sino con el fin de aprovechar hoy lo que aprendiste entonces. La juventud está en el corazón no en el cuerpo. ¿Aún está vivo tu sueño profundo?

“Te doy gracias, Padre, porque has revelado estas cosas no a los entendidos de este mundo, sino  a los sencillos y humildes”

8

Lo que realmente necesitas no es un buen seguro que te cubra todas expectativas, sino una vida expectante: ¿qué espero de este día?, y ¿qué puedo hacer para conseguirlo?

“No andéis agobiados por el mañana, preguntándoos qué comeremos o con qué nos vestiremos, pues cada día tiene su afán” (Lc.12,22 ss)

9

Sé realista. Déjate de pretensiones. Guiado por la inspiración de Dios, que trabaja dentro de ti, conócete y acéptate a ti mismo, y… sé tú mismo. Deja a un lado tus quejas y justificaciones que sólo a ti mismo engañan, ocultándote tu propia realidad.

“Señor, tú me sondeas  me conoces. Conoces mis pensamientos y sentimientos. Me estrechas detrás y delante. No ha nacido aún la palabra en mi boca y Tú, Señor, ya te la sabes toda” (salmo 138)

10

Atiende a tu vida interior: la segunda mitad de la vida es para atender el mundo de la interioridad. Permanece en paz interior. Deja que la Vida invada tu ser. Busca tu centro; en él te está esperando Dios.

“Oh Dios, tú eres mi Dios. Por ti madrugo. Mi alma está sedienta de ti. Mi carne tiene ansia de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua”.  (Salmo 62)

11

Ama, ama siempre. Nunca serás demasiado mayor para dar y recibir amor. Cuando das amor, recibes ese mismo amor en tu corazón, llenándote de plenitud y salud espiritual.

“El amor es paciente, es amable, espera siempre, confía siempre, aguanta siempre. Simpatiza con la verdad… El amor no acaba nunca” (1 Cor.13)

12

Toma alimentos sanos. Lee buenos libros. Rodéate de la naturaleza. Relaciónate con gente alegre y positiva. Apréciate, olvídate de muchas previsiones y exigencias en vano. Recíbelo todo como un regalo de la vida y del Dios de la vida. Alaba al Dios viviente, el Dios de los vivos. Ora al Padre en lo escondido.

“Renovaos en la mente y en el espíritu y vestíos de la nueva condición humana, creada a imagen de Dios: justicia y santidad verdaderas” (Ef.4,23-24)

13

Entrégate gratuitamente. Regala tu tiempo, bienes, apoyo, sonrisa y buena voluntad. Ten siempre tu mano abierta.  Siente conexión con todas las cosas y personas de tu familia y comunidad. No seas exigente y refunfuñón. Disfruta, participa y acumula energía del vaivén rítmico de la naturaleza: descansar y renacer, nacer y morir, amanecer y anochecer.

“No tengas miedo… Si Dios cuida y viste tan amorosamente a los pájaros y flores del campo… cuánto más a ti,  que eres  su hijo!” (Lc. 12, 22 ss.)

14

Ejercita todo lo que pide moverse en ti: tus brazos y piernas, tu mente y tu imaginación, tus sentidos y tu corazón. Muévete, pues la vida está en el movimiento. Sé curioso y cada día aprenderás y experimentarás una vida nueva en tu ser: una idea, un sentimiento, una relación, una contemplación…

“Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente, justos y verdaderos tus caminos, ¡oh Rey de los siglos!”(Ap.15,4)

15

No apliques tus normas a los otros. Permite a quienes viven contigo, a los que te quieren y a los que no te comprenden, que sean como son. Concédeles su libertad y quedarás libre de dirigir sus vidas. Mejora y cuida tus relaciones. Los rencores y malevolencias encorvan la espalda, tensan los nervios y endurecen las mandíbulas. Acabarás destrozado si te obsesionas con las ofensas asadas. Desea bien a todos aquellos con quienes vives. Intenta sembrar bondad en todo tu entorno. Puedes añadir años a tu vida olvidando y añadir calidad a tus años aceptando y perdonando en tu corazón.

“Si alguno dice ‘amo a Dios’ y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a os, a quien no ve” (1 Jn.11,20)

16

No te ates a tus cosas ni a tus solas ideas y criterios. Distánciate de esos tesoros que te poseen, de forma que recuperes tu libertad y dejes de preocuparte tanto por ellos. Construye tu hogar verdadero dentro de tu corazón; anida en el; disfruta de estar contigo mismo; así aprenderás a estar solo sin estar solitario.

“No atesores tesoros que el óxido y la polla pueden destruir…Busca primero el Reino de Dios.  Donde está tu tesoro, allí está tu corazón” (Lc. 22, 32-33)

17

Puede que seas puesto a prueba con dolores y enfermedades. Pero tú no eres tu enfermedad. Recuerda que eres criatura de Dos, con imperfecciones, pero con un espíritu invencible.

Si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús, vivificará también vuestros cuerpos mortales por el mismo Espíritu que habita en vosotros” (Rom.8,10-11)

18

Acepta lo que venga con “santa indiferencia”, como venido de Dios. Escapando no conseguirás más que derrochar energía y mal humor. Lo que se mantiene cerca puede verse con claridad y afrontarse con valentía y aceptación. Todo irá bien.

“El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad…Y el que escudriña los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios” (Rom.8,26-27)

19

La edad te proporciona muchas experiencias que recordar y atesorar. De ti depende el quedarte lamentando el pasado, o deleitarte en todos los recuerdos y crear otros nuevos, compartiendo los primeros con quienes todavía no han alcanzado tu edad.

“Quitad  la levadura vieja para ser una masa nueva, ya que sois panes ázimos… Así pues, celebremos la Pascua no con levadura vieja (corrupción y maldad) sino con los panes ázimos de la sinceridad y la verdad (1 Cor.5,7-8)

20

Cada año vivido ha sido un regalo, cada año por venir también te será dado, no te lo habrás ganado. Trata a los años como dones, con acción de gracias cotidiana y con reverencia. Date al Dador. Así el desapego final no será más que un paso suave de vuelta hacia las manos de Dios.

“Confiad siempre en el Señor, porque el Señor es la roca perpetua…
Señor, tú nos darás la paz, porque todas nuestras empresas nos las realizas tú” (Is.26,4.12)