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1 |
Con
cada cumpleaños cruzamos un nuevo umbral, entramos
en un lugar donde nunca habíamos estado. Si piensas
que ese lugar es el mismo de antes, seguramente
verás en él lo mismo de siempre. Observa atentamente
y descubrirás algo nuevo en el horizonte |
“... Te
aseguro que si uno no nace de nuevo, no podrá gozar
del reinado de Dios” (Jn.3,3) |
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2 |
Puedes
acumular años o puedes acumular energía. Muévete,
haz ejercicio y ganarás fuerza física, mental y
emocional |
“... Ay
del corazón cobarde, de las manos inertes...
No seas arrogante de boca, apocado y cobarde en los
hechos...
No tengas la
mano abierta para recibir y cerrada para dar...”
(Eco. 2 y 3) |
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3 |
Con
el paso del tiempo has ido acumulando muchas
experiencias. Lo mejor de cumplir años consiste en
creer que nada de lo que acontece es en vano.
Cosecha los frutos de tus
años |
“Esperanza
que tarda acongoja el corazón, el deseo que se
cumple es árbol de vida”.
(Prov.13,12) |
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4 |
Bendícete
a ti mismo cada mañana y piensa de qué forma podrías
derramar bendiciones a tu alrededor. Cómo conseguir
ser una bendición para los demás es la principal
cuestión para envejecer con sabiduría y gracia. |
“... Si
no tengo amor no paso de ser una campana ruidosa o
unos platillos estridentes” (1 Cor.13,1) |
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5 |
Reaviva
tus sueños e intenta hacerlos realidad.
Procura que tus ideas inspiren a la siguiente
generación. |
“Estad
siempre alegres,
orad constantemente,
dad gracias en toda circunstancia.
No apaguéis el Espíritu” (1 tes.
5,17) |
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6 |
Puedes
recorrer el camino hacia la madurez con agilidad o
con pesadez de ánimo. Lo primero se hace con la
actitud alegre del niño interior que llevas dentro;
lo segundo se hace viviendo por obligación. |
“Os
aseguro que si no cambiáis y os hacéis como estos
chiquillos, no entraréis en el Reino de Dios” (Mt.18,3) |
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7 |
Recuerda
tu juventud no por pura nostalgia, sino con el fin
de aprovechar hoy lo que aprendiste entonces. La
juventud está en el corazón no en el cuerpo. ¿Aún
está vivo tu sueño profundo? |
“Te
doy gracias, Padre, porque has revelado estas cosas
no a los entendidos de este mundo, sino a los
sencillos y humildes” |
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8 |
Lo
que realmente necesitas no es un buen seguro que te
cubra todas expectativas, sino una vida expectante:
¿qué espero de este día?, y ¿qué puedo hacer para
conseguirlo? |
“No
andéis agobiados por el mañana, preguntándoos qué
comeremos o con qué nos vestiremos, pues cada día
tiene su afán” (Lc.12,22 ss) |
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9 |
Sé
realista. Déjate de pretensiones. Guiado por la
inspiración de Dios, que trabaja dentro de ti,
conócete y acéptate a ti mismo, y… sé tú mismo. Deja
a un lado tus quejas y justificaciones que sólo a ti
mismo engañan, ocultándote tu propia realidad. |
“Señor,
tú me sondeas me conoces. Conoces mis pensamientos
y sentimientos. Me estrechas detrás y delante. No ha
nacido aún la palabra en mi boca y Tú, Señor, ya te
la sabes toda” (salmo 138) |
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10 |
Atiende
a tu vida interior: la segunda mitad de la vida es
para atender el mundo de la interioridad. Permanece
en paz interior. Deja que la Vida invada tu ser.
Busca tu centro; en él te está esperando Dios. |
“Oh
Dios, tú eres mi Dios. Por ti madrugo. Mi alma está
sedienta de ti. Mi carne tiene ansia de ti, como
tierra reseca, agostada, sin agua”. (Salmo 62) |
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11 |
Ama,
ama siempre. Nunca serás demasiado mayor para dar y
recibir amor. Cuando das amor, recibes ese mismo
amor en tu corazón, llenándote de plenitud y salud
espiritual. |
“El
amor es paciente, es amable, espera siempre, confía
siempre, aguanta siempre. Simpatiza con la verdad…
El amor no acaba nunca” (1 Cor.13) |
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12 |
Toma
alimentos sanos. Lee buenos libros. Rodéate de la
naturaleza. Relaciónate con gente alegre y positiva.
Apréciate, olvídate de muchas previsiones y
exigencias en vano. Recíbelo todo como un regalo de
la vida y del Dios de la vida. Alaba al Dios
viviente, el Dios de los vivos. Ora al Padre en lo
escondido. |
“Renovaos
en la mente y en el espíritu y vestíos de la nueva
condición humana, creada a imagen de Dios: justicia
y santidad verdaderas” (Ef.4,23-24) |
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13 |
Entrégate
gratuitamente. Regala tu tiempo, bienes, apoyo,
sonrisa y buena voluntad. Ten siempre tu mano
abierta. Siente conexión con todas las cosas y
personas de tu familia y comunidad. No seas exigente
y refunfuñón. Disfruta, participa y acumula energía
del vaivén rítmico de la naturaleza: descansar y
renacer, nacer y morir, amanecer y anochecer. |
“No
tengas miedo… Si Dios cuida y viste tan amorosamente
a los pájaros y flores del campo… cuánto más a ti,
que eres su hijo!” (Lc. 12, 22 ss.) |
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14 |
Ejercita
todo lo que pide moverse en ti: tus brazos y
piernas, tu mente y tu imaginación, tus sentidos y
tu corazón. Muévete, pues la vida está en el
movimiento. Sé curioso y cada día aprenderás y
experimentarás una vida nueva en tu ser: una idea,
un sentimiento, una relación, una contemplación… |
“Grandes
y maravillosas son tus obras, Señor, Dios
omnipotente, justos y verdaderos tus caminos, ¡oh
Rey de los siglos!”(Ap.15,4) |
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15 |
No
apliques tus normas a los otros. Permite a quienes
viven contigo, a los que te quieren y a los que no
te comprenden, que sean como son. Concédeles su
libertad y quedarás libre de dirigir sus vidas.
Mejora y cuida tus relaciones. Los rencores y
malevolencias encorvan la espalda, tensan los
nervios y endurecen las mandíbulas. Acabarás
destrozado si te obsesionas con las ofensas asadas.
Desea bien a todos aquellos con quienes vives.
Intenta sembrar bondad en todo tu entorno. Puedes
añadir años a tu vida olvidando y añadir calidad a
tus años aceptando y perdonando en tu corazón. |
“Si
alguno dice ‘amo a Dios’ y aborrece a su hermano, es
un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a
quien ve, no puede amar a os, a quien no ve” (1 Jn.11,20) |
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16 |
No
te ates a tus cosas ni a tus solas ideas y
criterios. Distánciate de esos tesoros que te
poseen, de forma que recuperes tu libertad y dejes
de preocuparte tanto por ellos. Construye tu hogar
verdadero dentro de tu corazón; anida en el;
disfruta de estar contigo mismo; así aprenderás a
estar solo sin estar solitario. |
“No
atesores tesoros que el óxido y la polla pueden
destruir…Busca primero el Reino de Dios. Donde está
tu tesoro, allí está tu corazón” (Lc. 22, 32-33) |
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17 |
Puede
que seas puesto a prueba con dolores y enfermedades.
Pero tú no eres tu enfermedad. Recuerda que eres
criatura de Dos, con imperfecciones, pero con un
espíritu invencible. |
Si
el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los
muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre
los muertos a Cristo Jesús, vivificará también
vuestros cuerpos mortales por el mismo Espíritu que
habita en vosotros” (Rom.8,10-11) |
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18 |
Acepta
lo que venga con “santa indiferencia”, como venido
de Dios. Escapando no conseguirás más que derrochar
energía y mal humor. Lo que se mantiene cerca puede
verse con claridad y afrontarse con valentía y
aceptación. Todo irá bien. |
“El
Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad…Y el
que escudriña los corazones sabe cuál es el deseo
del Espíritu, y que su intercesión por los santos es
según Dios” (Rom.8,26-27) |
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19 |
La
edad te proporciona muchas experiencias que recordar
y atesorar. De ti depende el quedarte lamentando el
pasado, o deleitarte en todos los recuerdos y crear
otros nuevos, compartiendo los primeros con quienes
todavía no han alcanzado tu edad. |
“Quitad
la levadura vieja para ser una masa nueva, ya que
sois panes ázimos… Así pues, celebremos la Pascua no
con levadura vieja (corrupción y maldad) sino con
los panes ázimos de la sinceridad y la verdad (1 Cor.5,7-8) |
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20 |
Cada
año vivido ha sido un regalo, cada año por venir
también te será dado, no te lo habrás ganado. Trata
a los años como dones, con acción de gracias
cotidiana y con reverencia. Date al Dador. Así el
desapego final no será más que un paso suave de
vuelta hacia las manos de Dios. |
“Confiad
siempre en el Señor, porque el Señor es la roca
perpetua…
Señor, tú nos darás la paz, porque
todas nuestras empresas nos las realizas tú” (Is.26,4.12) |