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LLEGAN LOS CAPÍTULOS.. P. Fernando Negro Marco, Sch. P.... Bangalore, India, Mayo 2006... |
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Ya
están a las puertas. Capítulos locales y demarcacionales
Me parece un hermoso símbolo: ser el dedo de Juan el Bautista que anuncia que Él ya esta por llegar, que ya está entre nosotros, que hay que quitar la hojarasca que nos envejece y no nos deja mirar al futuro con esperanza, la hojarasca que impide alimentar nuestra voluntad para comprometernos con los ideales por los que un día decidimos dejarlo todo para seguirle Él.
Quizás
nunca como hoy hemos tenido las ideas tan claras y tan bien escritas en
documentos tanto de la Iglesia oficial como de nuestra Orden.
Los capítulos, tanto locales como demarcacionales, creo que deben ser forums para espabilarnos y hacernos crecer en la libertad de pensamiento. Sí, libertad de pensamiento digo, para luego tener libertad de expresión. Damos por hecho que todos tenemos libertad de pensamiento. Pero si nos analizamos bien, nos daremos cuenta de cuántas veces pensamos inconscientemente para justificar nuestras consecuciones o nuestras ideas y posicionamientos frente a la realidad. Y eso no es pensar libremente. Eso es estar encerrados como el pájaro que, aún a pesar de abrirle la jaula, tiene miedo a la libertad y prefiere la seguridad al vuelo libre.
A
veces decimos tener libertad de pensamiento pero no es verdad pues
pensamos de acuerdo a lo que la autoridad espera de nosotros, con temor
de perder puntos ganados a costa, quizás, de llevar nuestras
máscaras por
Y desde la libertad de pensamiento, a la libertad de expresión. Una libertad en la verdad y a la vez en el amor, que ambas son como dos alas de un mismo pájaro. Pero aquí también nos la jugamos. Cuántas veces decimos mucho menos de lo que pensamos, nos atrevemos menos de lo que soñamos… ¿No es verdad? Al menos para mí sí que lo es. Decir lo que pienso con amor es darte el regalo de mí mismo dejándome hacer por tu visión que quizás es diferente de la mía; pero saliendo de mí hacia ti y tú saliendo hacia mí, nos encontraremos en algún punto y juntos podremos construir un proyecto común. Los santos han ido más allá de los miedos y han sabido expresarse bellamente pero libre y verdaderamente. Lo hizo nuestro fundador Calasanz, y se la jugó; y humanamente perdió la partida. Y así acabaron sus días en aparente derrota. Pero, junto a la verdad, supo permanecer en el amor. Por eso al final, venció. Porque el amor es más fuerte que la muerte.
Se
la jugó también Juan de la Cruz, que en el Capítulo General en Madrid de
1591 (Calasanz estaba para entonces preparando su viaje a Roma),
Los
capítulos tendrían que ser tiempos para la comunión.
Ser escuelas de comunión, eso deberíamos ser en nuestras comunidades y
en nuestras demarcaciones. De esa comunión que respeta la diversidad
no como una
No sé exactamente por qué escribo esta pequeña reflexión. Seguramente la he ido labrando entre muchos momentos perdidos aquí y allá y ahora me sale como una ebullición, para que, como dice Unamuno, lo que quiero escribir no se quede en un aborto. No sé tampoco como debería ser un Capítulo en su impecabilidad absoluta, pero sí se me ocurre apuntar que un Capítulo tendría que ser:
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