FALSAS AUTO PERCEPCIONES...

  DISFUNCIONALES

  P. Fernando Negro Marco Javier Negro, Sch. P......

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A veces la persona distorsiona su auto imagen, se siente muy orgullosa de aquello que precisamente le destruye y que debería reenfocar y moldear de modo que el yo real emerja tal cual es. Estamos ante lo que llamamos falsas auto percepciones. Analizarnos acerca de ellas, nos ayudará sin duda a hacernos más conscientes de nuestras distorsiones, para emprender un cambio hacia la madurez.

O todo o nada

Veo las cosas y las personas como buenas / malas, blancas / negras sin gradaciones intermedias. Si algo no me agrada en una cosa o persona la condeno en su totalidad. Un poco de suciedad en un objeto me induce a considerarlo sucio en su conjunto.

Generalización excesiva

A partir de un acontecimiento aislado (o unos pocos) elaboro una regla general ilógica. A partir de una experiencia dolorosa concluyo que lo mismo me va a pasar en el futuro inevitablemente. Por ejemplo, la pérdida de una amistad preciosa me hace temer nunca más encontrar un buen amigo. Pienso en términos de "siempre", "nunca", "todos", "nadie", aunque lo que haya ocurrido sólo sucedió una vez.

Etiquetar

Es una forma de generalización excesiva muy común. En vez de describir el error que yo u otro haya cometido, aplico una etiqueta a la persona en su conjunto. En vez de decir "he cometido un error", lo cual puede muy bien ser cierto, digo "soy un fracasado", lo cual no es cierto.

Filtro mental

Como un filtro fotográfico que deja pasar unos colores y otros no, percibo lo negativo de una situación y me concentro en ello, sin prestar suficiente atención en lo positivo. Por ejemplo, me preocupo excesivamente porque he contestado mal a una pregunta del examen, aunque haya contestado correctamente a las otras nueve.

Rechazo de lo positivo

Subestimo y aún rechazo mis cualidades como si no tuvieran importancia. Y aún a veces las veo como aspectos negativos. Esto se manifiesta, por ejemplo, en mi manera de minusvalorar las alabanzas sinceras que otros me ofrecen.

Magnificación y minimización (el truco de los prismáticos)

Como los prismáticos, que por un lado agrandan los objetos y por otro los empequeñecen, yo también tiendo a exagerar lo negativo de un acontecimiento o de una persona (sobre todo la mía propia) y a quitarle importancia a lo positivo. Mis defectos me parecen imperdonables y mis virtudes irrisorias. Frustraciones de poca monta se me antojan insuperables.

Conclusiones arbitrarias

Saco conclusiones (o hago interpretaciones) negativas que no están justificadas por la evidencia de los hechos:

  1. Leer el pensamiento: Concluyo que alguien reacciona contra mí, sin verificarlo. Imagino motivos siniestros en los demás.

  2. "La mala ventura": Sin evidencia válida espero que todo me va a salir mal. Soy un catastrofista.

  3. Consecuencias falsas: Si "B" ocurre después de "A", concluyo que "B" es causado por "A"

  4. Comparaciones auto denigrantes: Viéndome inferior a otros en algunos aspectos o habilidades, concluyo incorrectamente que yo soy inferior, o no suficientemente bueno, o que no valgo para esto o aquello.

Razonamiento emocional

Deduzco conclusiones no válidas de mi experiencia de sentimientos negativos. Por ejemplo, cuando me siento muy culpable concluyo que debo haber cometido un gran crimen, aunque la evidencia no lo respalde.

Seudo responsabilidad

Me veo como causante de acontecimientos negativos de los cuales de hecho no soy responsable. Acepto responsabilidad por los problemas de los demás. Llevo el peso del mundo sobre mis hombros. Me siento culpable de los errores y desgracias de los demás.

Exigencias inflexibles

Se trata de la actitud del "Yo he de...", "Yo tengo que...", "Yo debo...", "tú tienes que...", "La vida me debe...", "O todo o nada".

La caridad fraterna pasa por un aprendizaje "humano" de constante aceptación mutua en medio de nuestras diferencias para que la diversidad sea una ocasión de enriquecimiento mutuo más que una dificultad en el proceso de unidad. Tenemos que seguir la pauta de comportamiento del difunto Arzobispo de Recife (Brasil) Dom Hélder Cámara: "Yo cada mañana elijo amar". Y es que el amor es una decisión. Sí, amar es una decisión, más allá de todo sentimiento de simpatía o antipatía, de atracción o de detracción. El amor "como yo os he amado" (Jn 15, 12) es una vocación o llamada. La gran vocación o llamada de todo cristiano, especialmente nuestra, religiosos, es la de la libertad, pero una libertad al servicio desinteresado del amor, como Pablo nos lo enseña en la Carta a los Gálatas (5, 13)
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