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15.166 José Antonio Gimeno, Sch. P. |
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No
es el número ganador de una lotería. Es el número de los religiosos
15.166 es un buen número. Pero hace muy poco años, eran 20.000. Y el número de los que siguen allí con 70 y más años, sigue aumentando. Eran los jóvenes de las décadas de los 60 y 70, llenos de vida cristiana, de ideales, de generosidad, de entusiasmo, que vibraban ante las necesidades de todo tipo de otros seres humanos, que supieron escuchar la llamada de la Iglesia y de Dios que les enviaba, y que respondieron con decisión. No eran gente extraña, ni forofos, ni fundamentalistas, ni llenas de prejuicios. Las drogas, la borrachera, la litrona, el hedonismo, el sexo, el relativismo... no eran parte de su vida. Eran jóvenes de fe viva, actuante, en búsqueda sincera de Dios.
Hacen
falta otros jóvenes españoles que les reemplacen. Así de claro y
sencillo.
¡Jóvenes cristianos de España! ¡Sed libres! Liberaos del relativismo y del hedonismo con que esta sociedad os bombardea con todos los poderosos medios, u os inutilizarán. No os dejéis manipular, como lo tratan de hacer. Revivid la fe que recibisteis, unidos en grupo, en comunidad de fe; no vayáis solos. Esta Iglesia que formamos, vosotros los jóvenes y los que os precedemos en la fe, os necesita. Corred la voz. España cuenta, en la actualidad, en esa forma especial de seguir al Señor que se llama "Vida Consagrada", con 78.868 religiosos, de los cuales el número dicho arriba están en territorios de misión. Del resto, el 31% se dedica a la enseñanza; el 22% a sanidad; el 18% a labor social; el 15% a tareas pastorales; y el resto a formación. La diócesis de Madrid, concretamente, cuenta con 34 monasterios de vida contemplativa femeninos(515 monjas) y tres masculinos(50 monjes). Con 332 Institutos de Vida Consagrada (1.100 Casas); con 21 Institutos Seculares (451 mujeres, 76 varones). Las religiosas son 7.663, y los religiosos 3.143. Llevan 100 parroquias, rigen 628 centros de enseñanza y 128 de beneficencia.
Datos.
Pero datos que nos hablan de fe viva, de generosidad suprema, de
esperanza permanente, de amor sin límites, de acción del Espíritu Santo,
de marejada de fe que remueve la sociedad. Jóvenes, uníos a esa
marejada. No os quedéis sentados en la orilla viendo cómo pasa la marea.
A jóvenes de vuestra edad decía S. Juan(1 Jn 2, 14): "Os escribo a
vosotros, jóvenes, porque sois fuertes y habéis aceptado la palabra de
Dios en vuestro corazón, y habéis vencido al maligno". |