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CARTA DE AGRADECIMIENTO

   Narlon Nacua, junior filipino Sch. P.

 

Dicen que la vida es una jornada. Eso fue una de los jornadas de mi vida en Zaragoza, España. Antes de ir allí, sentí mucho miedo porque era un nuevo mundo. En realidad fue así. Primero el lenguaje. Aunque había estudiado español en el Instituto Cervantes de Manila por un mes, no era suficiente.

Pero cuando llegué a Zaragoza, todos fueron muy simpáticos y hablaban conmigo como si entendieran todo. Pero poco a poco entendía más o menos, es decir, a menudo entendía mucho y a veces entendía poco o al revés. Pero, para aprender la lengua, la cosa es así. Los párvulos también me han enseñado muchas palabras y frases.

En segundo lugar, la cultura es muy distinta. Tienen costumbres diferentes, por ejemplo, los Reyes Magos que dan muchos regalos cada año a los niños y el carnaval que es muy alegre. He visto también miles y miles de devotos a Nuestra Señora del Pilar. Algo impresionante y la basílica muy preciosa. Por eso cada fin de semana iba por allí a rezar. La comida también es muy distinta, pero muy buena y además con muchas frutas; por eso he ganado algunos kilos allí.

Por otro lado, he encontrado gente muy amable. He conseguido muchos amigos y amigas. La hospitalidad de los padres, profesores, y chicos fue muy buena. Me he sentido pertenecer a una nueva familia.

También he aprendido un poco más de nuestro fundador, San José de Calasanz, su pueblo, y paisanos que fueron muy amables. Y he aprendido un poco más también la realidad de Orden de las Escuelas Pías.

De este modo, he experimentado una nueva jornada llena de cosas para aprender. Por eso, otra vez quiero dar gracias a todos. Estoy muy contento por haber estado con vosotros, compañeros de mi jornada.

Hasta la próxima. Tal vez nuestros caminos se cruzarán una vez más.

Mi gratitud a todos los maños. Que Dios os bendiga.


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   Narlon Nacua, junior filipino Sch. P.