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LA PARROQUIA SAN JOSÉ DE CALASANZ ESTÁ DE DUELO

   Eduardo García Ríos, Sch. P.

 

En la mañana del 6 de junio murió en Zaragoza (E) el P. Ángel Romeo Andrés de la Virgen del Pilar, sacerdote escolapio, a los 73 años de edad y 57 de profesión religiosa escolapia. Recibió sepultura el día 7 en el panteón escolapio, previo funeral en el Tanatorio de Torrero de dicha ciudad. Asistieron numerosos escolapios de toda la Provincia de Aragón, Logroño y Soria, y gran cantidad de parientes (eran 9 hermanos), amigos y ex alumnos. Conocida la noticia de su fallecimiento, la Comunidad Religiosa de la Parroquia y Colegio Calasanz recibió numerosísimos testimonios de condolencia y afecto hacia el P. Ángel por quien se ofreció la Misa vespertina del día 6 y la matutina del día 7.

Había nacido en Loscos, pequeña población de la Provincia de Teruel, dentro de una familia de cristianos viejos, bien cimentados en los valores evangélicos. Era el año 1934, tiempos de la mal nacida y nefasta 2da República Española. Estallada la guerra civil, la familia en masa tuvo que huir de la persecución religiosa desatada cobardemente, insanamente, por el Frente Popular integrado por anarquistas, socialistas, comunistas y separatistas, refugiándose en un pequeño poblado cercano a la ciudad de Daroca a donde los católicos, organizados y capitaneados por el Ejército Nacional, pudo frenar el avance maquiavélico y destructivo de los rojos.

El niño Ángel, en esta situación de desarraigo, tuvo que sufrir la escasez de alimentos, la zozobra por la inseguridad que la proximidad del frente propinábale, y algo más duro y cruel: la dolorosísima muerte prematura de su padre, víctima de gravísima enfermedad de tétanos.

En la ciudad de Daroca había un colegio de las Escuelas Pías y en él tuvo oportunidad de conocer a los Padres Escolapios y al fundador San José de Calasanz. Era rector el P. José Beltrán, afamado poeta religioso y costumbrista, persona de gran cultura y grandísima bondad, quien generosamente le tendió la mano al niño Ángel, recibiéndolo como alumno becado en el internado. De esta circunstancia se sirvió el Señor para despertar la vocación religiosa. Espontáneamente manifestó al P. Beltrán su deseo de ingresar como aspirante a nuestra Orden. La primera etapa del seminario Escolapio funcionaba en Peralta de la Sal, donde nació nuestro Santo José de Calasanz. Y allí inició sus estudios eclesiásticos y pedagógicos nuestro querido P. Ángel, cuando contaba tan solo 13 años.

Los genes evangélicos familiares eran inmejorables. El Señor los hizo germinar para que de aquel muchacho ejemplar en todo aspecto, surgiera un sacerdote escolapio a carta cabal.

Veintitrés años tenía cuando fue ordenado sacerdote y poco después los superiores lo eligieron para que ejerciera el ministerio escolapio en Argentina. En Rosario comenzó su labor docente ejerciendo su Profesorado en Historia y Geografía con gran capacidad, al par que se destacaba como catequista innovador y consejero espiritual de cuantos lo requerían para ser su confesor.

Los superiores vieron en él cualidades excepcionales y, muy joven, fue nombrado Director del Postulantado que funcionaba en aquel entonces en Pontevedra. Las Escuelas Pías de Córdoba y el Santo Tomás de la misma ciudad lo tuvieron de Rector, y el Calasanz de Buenos Aires también se honró con su actividad educadora. Finalmente fue nuestro Párroco durante varios años hasta que los superiores le dieron licencia para regresar a España donde sus hermanos y sobrinos, en situaciones delicadas, confiaban encontrar en él sabios consejos y fortaleza espiritual.

Durante el Capítulo General Especial de la Orden de las Escuelas Pías en Roma quedó a cargo de la Provincia Religiosa Argentina como Vicario Provincial cumpliendo con eficiencia y sobriedad la misión encomendada.

Todos cuantos lo conocimos y tuvimos algún trato con él lo recordaremos siempre como Sacerdote ejemplar, humilde, amable, laborioso, perseverante, trato firme y bondadoso a la vez y lleno de gran caridad para los enfermos a quienes atendía con gran solicitud. Quienes lo tuvieron de Profesor recordarán su profunda cultura religiosa y humanística, su particular metodología para estimular a los alumnos en el estudio y en la investigación sobre los temas expuestos en el aula. Y el "cuerpo docente" seguirá recordándolo como un Rector que sabía amalgamar admirablemente la exigencia en el cumplimiento del deber, la orientación pedagógica, la corrección oportuna y la comprensión humana.

El 26 de mayo último cumplió los 50 años de Sacerdote en lecho del dolor: que continúe la celebración gozosamente en la Vida para siempre.

P. Ángel, Sacerdote virtuoso, educador de alma, hermano y amigo entrañable, escolapio fidelísimo al carisma calasancio: desde la Paz de Dios intercede por nosotros. Amén.


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