|
|
EL "ESTILO" ESCOLAPIO DESDE SU "CARISMA" Ángel Mª. Garralda, Sch. P. |
|
|
El
25 de Marzo del año 1617 era Sábado Santo. Ese día tomó el hábito escolapio
Aquí, en Barbastro, podemos intuir bien qué significa el Sábado Santo: se han callado todos los ruidos, todos, silencio en espera de algo... ¡para los que aún les queda fe y esperanza! La Tierra, como que no pudo soportar la presencia de la Cruz, y tembló... Sin embargo, con el Cuerpo de su Señor en su seno..., sí, se quedó quieta, respetuosamente silenciosa y quieta. No podemos calificar de tensa, esa espera, pero tampoco plácida. De hecho, han pasado muchas cosas... ¡muchas y mucho!. El Grano de Trigo ha sido sembrado...
Nada pasa por casualidad, y, menos, si, como San José de Calasanz y con él, creemos que todo está en las Manos del Padre. "Es mejor estar siempre prontos a recibir de la mano del Señor cuanto nos acaezca, como las cosas mejor ordenadas que pueden suceder para nuestro bien", escribe. "Consuélese. Que sin la divina disposición, siempre dirigida a la gloria de su divina Majestad y utilidad nuestra, no se moverá una sola hoja. Y confórmese a la misma disposición, siempre justísima, buena y no oculta".
Y plan de Dios fue que el Nacimiento de las Escuelas Pías aconteciera en un Sábado Santo. Aún más: en ese Acontecimiento, nada casual, del nacimiento de una Obra de Dios, que llamamos "carisma" (que significa, Gracia) contaba como piedra sillar que fuera en Sábado Santo.
Me explico: Decimos "piedad y letras", (ahora hay que decir "fe y cultura", que por algo estamos en el año 2007) y como en gesto de siembra a mano, nuestro ser y nuestro tiempo los dedicamos a esparcir conocimientos y convicciones, amores y compromisos.
¿En
qué campo?. Aquí, en Barbastro, entre niños y adolescentes de 3 a 16
- ojos abiertos a todos los colores sin discriminación... (las "discriminaciones", por imitación, inducción o imitación vienen después). ¡Sembrar capacidades y mecanismos de discriminación liberadora y creativa! - oídos que registran todas las vibraciones sin distinción... ¡Sembrar capacidades y mecanismos...! - manos necesitadas de sensaciones y de juguetes que agarrar y descubrir... ¡Ofrecer posibilidades y despertar capacidades latentes...! - deseos siempre a flor de piel y nunca satisfechos del todo... Tierra inquieta y siempre en trance de "estallar". ¿No es Tierra inmejorable para la realización cierta de un Sábado Santo?
El Sábado Santo originario lo inaugura y consuma un Cuerpo, hijo de Madre, macerado en la obediencia, en el dolor y consagrado al servicio. Y ese Cuerpo en-Terrado a la espera cierta de una Eclosión.
¿Os imagináis el alma de María, recién nacida como alma de Madre de todos los testigos y co-autores de la Crucifixión? Ella, el primer Regazo y el primer acto de una Acogida. Primer acto del en-Terramiento... (Me acuerdo en este momento de las mamás que reciben las primeras confidencias del hijo, a la vuelta del Colegio..., las primeras letras y las primeras aventuras, los primeros nombres de amiguitos..., las primeras lecturas y las primeras dificultades... ¿Dónde, si no, "depositar" esa "vida"?)
Sábado Santo, tierra de certezas en la espera. Tiempo rescatado para siempre al "Vacío".
¿No es sustancia de Sábado Santo en-Terrar mis deseos y mis quejidos de fe en el alma de estos niños y adolescentes? ¿No es sustancia de Sábado Santo en-Terrar mis pequeñas justicias y verdades, mis apreciaciones y mis datos, mis conocimientos y mis dudas en la Tierra intacta de estos niños y adolescentes?. ¿No es el Sábado Santo la Primera Piedra de la Libertad y de la Vida?
Pero es que, en nuestro caso, ¡Escolapios de San José de Calasanz!, somos, y no podemos dejar de ser, hombres y mujeres del Sábado Santo. Nacidos en el Sábado Santo. No sólo es que esa "gracia", ese "color" lo tengamos por fuerza de una circunstancia. Es que resulta ser osamenta de un esqueleto, columna vertebral de una estructura viva.
Entrar en un Colegio de Escolapios es entrar en un ambiente, con un estilo...
Qué hermosamente comienza la "Gaudium et spes", del Concilio Vaticano II: "Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo".
¡Los gozos y las esperanzas que encierran los hijos cuando llegan al Colegio!... Pero es imprescindible que ahí se encuentran con Sustancia-de-hombre adecuada para depositarlas, para en-terrarlas!. En la mente y en el corazón de San José de Calasanz, esos hombres y esas mujeres han de ser capaces de: "...contemplar a Cristo Crucificado y sus virtudes para conocerlo, imitarlo y recordarlo frecuentemente durante el día" (CC.44). Tenemos que recordar: estamos ante la Materia prima y la razón del Sábado Santo. Los Escolapios de hoy han plasmado en sus Constituciones esta pretensión: "Nos reconocerán como auténtico discípulos de Cristo si, decidiendo ignorarlo todo excepto a Jesucristo, y a éste crucificado, guardamos su Mandamiento Nuevo" (C.18). Hombres y mujeres, pues, nada ajenos a la cruz de cada día, a la limitación, al dolor... Capaces de empatía y comprensión. Impregnados de amor y de tierra: centro de gravedad, único, de la auténtica solidaridad. El Cristo Crucificado está levantado sobre la Tierra repleta de crucificados.
¿No es buena Tierra en la que en-Terrar gozos y esperanzas..., proyectos y frustraciones...?
Entrar en un Colegio de Escolapios es entrar en una Tierra en ebullición: es tierra viva y para la vida. Y sin embargo, es tierra de promesa, no de evidencias. Es Tierra que guarda un germen, que lo nutre, que lo arropa...
Alguien ha dicho que "los santos viven en las llamas, los sabios a su lado". Los hombres y mujeres escolapios viven en su seno..., los teóricos, los asalariados, merodean; los más "comprometidos", puede que hasta se asomen...
Cada simiente da su fruto: cada niño tiene su nombre. Cada vida tiene su razón: cada niño tiene su alma y sus maneras. Sin socializaciones prematuras e indistintas, la aventura personal de cada uno ha de crecer en su en-terramiento, en su rescoldo intransferible. Y contando con su tiempo inexcusable de espera y maduración. Los hombres y mujeres escolapios se ofrecen con su tiempo y su ser a "encubar"... ¡qué atrevimiento!... ¡Cuántos dichos y avisos de San José de Calasanz: respeto..., amor..., respeto..., cuidado...!
El Sábado Santo no es fosa común: es historia de un itinerario personal, es llamada a una culminación única, original e irrepetible.
Un Escolapio, estas mujeres y estos hombres se saben los nombres, uno a uno. Sienten las palpitaciones distintas y solas, de cada uno.
"Aunque tuvierais diez mil maestros..., padres no tenéis muchos; he sido yo quien os he hecho nacer a la vida..." (1Cor.4,15) Es que San José de Calasanz y su Obra bebe de las Aguas Vivas que riegan el Jardín de la Palabra.
También Jesús "nació"-Resucitado de la Tierra Madre que por Él y para Él fue creada por la Palabra del Padre.
Sábado
Santo, gen espiritual del ser Escolapio. |