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LOS ESCOLAPIOS DE ZARAGOZA DURANTE LOS SITIOS P. Dionisio Cueva, Sch. P. |
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UN TÍTULO RESTRICTIVO Empiezo reconociendo que el título es restrictivo. Porque en defensa de la Patria, dieron su vida varios Escolapios de los pequeños colegios de las tres provincias aragonesas. Valgan estos cinco nombres como prueba. De la comunidad de Peralta murieron el Hermano Miguel Vinuesa en abril de 1809, el Hermano José Aguilar y el Clérigo Vicente Escanillas en mayo del mismo año. En Alcañiz, tras un prolongado calvario, falleció su Rector P. Lorenzo Pallarés, en 1811. En Tamarite, fusilaron los franceses, junto al colegio y en mayo de 1809, al Hermano Julián Tort. El P. Salvador Martínez, joven profesor de latín y director de internos en Daroca, tuvo mejor suerte. Salió precipitadamente del colegio, organizó una guerrilla muy movida que volvió locos a los franceses, cayó prisionero, fue llevado maniatado a Francia, y regresó al colegio de Zaragoza el 16 de mayo de 1816.
Concretamente
en Zaragoza, durante los dos Sitios tuvieron buena
parte los
El COLEGIO Y SU COMUNIDAD
En
1808 el colegio Escuelas Pías ocupaba
aproximadamente el mismo lugar que
¿Qué ocurrió en el colegio durante los años 1808-1809? Entre 1804 y 1814 fue Rector del colegio el P. Camilo Foncillas. Un hombre que se hizo escolapio después de culminar felizmente en la Universidad de Huesca su doble carrera de filosofía y jurisprudencia. Testigo de los hechos, a él le debemos ocho apretadas páginas de oro, que escribió con letra limpia en el tomo 2º del Lucero de la comunidad, o Libro de Crónicas. A esas páginas me atengo, y de ellas copio párrafos enteros, para contarte los sucesos más importantes:
17 de mayo de 1808:
"Entre las doce y la una del mediodía una nube, en
forma de palma muy hermosa, se extendió sobre la
Capilla de la Santísima Virgen en el templo del
Pilar, desvaneciéndose poco a poco. Nosotros no la
vimos, porque nos habíamos
Se tuvo como un presagio de que la Virgen nos protegería"
Jueves 26: Depuesto el Capitán General Gullielmi, los del Arrabal han hecho venir a Palafox, que se hallaba retirado en la Torre de la Alfranca, pidiéndole a voces todo el pueblo por General contra los franceses. Palafox aceptó. Y desde ese momento se lleva a su lado al P. Boggiero.
15 de junio: Los franceses han vencido el día 5 en Tudela, en Mallén el 13 y en Alagón el 14. El 15 Zaragoza queda cercada. Desde antes de amanecer ha comenzado un bombardeo formidable. Entre bombas y granadas, cayeron 37 sobre los edificios del colegio, causando muchísimo estrago, especialmente en el internado y en los tejados y bóvedas de altar mayor de la iglesia.
2 de julio: Los franceses, muy de mañana, dieron un asalto con todas sus fuerzas a a Puerta del Portillo. Corría un "vientecillo suave" de la parte del Moncayo, que hacía que los tiros de los asaltantes y asaltados llegaran con tal viveza al colegio, que parecía no distasen 20 pasos del centro de la ciudad.
Mandó el P. Rector que se reuniesen los Religiosos en el Oratorio. Les propuso quedarse para defender la ciudad desde el colegio, o refugiarse en casas amigas, dentro o fuera de la ciudad. No hubo ni uno solo que titubease. Inmediatamente, recogiendo cuantas piedras, ladrillos y cascos se encontraban en corrales y lunas del colegio, fueron colocados junto a las ventanas que daban a la calle, encima de la portería del colegio, para que si llegaba a entrar el enemigo, después de tirar para impedirles el paso, nuestras sillas y bancos, que también se previnieron, arrojar sobre él toda la metralla de piedras preparada. También se había resuelto que nuestros Hermanos, con algunos paisanos, subiesen a los tejados y no dejasen teja a vida, sino que todo cayese sobre el invasor. Entre estas maniobras amaneció la luz. No entró el enemigo. Pero se necesitaba enviar algún refresco a los defensores fatigados. Al momento se remitió cuanto pan había en casa, en canastos, llevados algunos por los mismo Religiosos, y varios botos de vino, en total entre 30 y 40 nietros, es decir entre 4.800 y 6.400 litros, teniendo en cuenta que un nietro equivale a 160 litros.
13 de
agosto:
Después
de la batalla de Bailén los franceses se retiran, y
termina así,
21-XII / 20-II-1809: segundo Sitio: No me voy a detener en detalles, de sobra conocidos. Pero te voy a copiar este párrafo del P. Foncillas: "Nos cerramos innumerable gente, muchos mal acomodados, en especial la tropa…Comenzaron a picar las fiebres pútridas en los hospitales y en toda la ciudad tan rápidamente que pronto llegaron a ser 800 o más los muertos diarios…en casa murieron 600 murcianos del Batallón de las Peñas de San Pedro, de los 900 que se alojaron en las escuelas y claustros bajos, y en los de arriba 14 Religiosos nuestros, siendo una especie de prodigio que no pereciéramos todos". El mismo P. Foncillas mandó en 1814 la lista a Roma con detalles de fechas y méritos. Copio solo los nombres: H. José Brun, H. Pascual Lázaro, H. Pascual Casamayor. P. Miguel Antonio Albert, P. Carlos Villa, P. Sebastián Moliner, P. Joaquín Bruna, H. Plácido Jarque, H. Joaquín Gallart, H. Matías Pérez, P. Joaquín Soldevilla, P. José Sebastián, P. Joaquín Ibáñez…
EL PADRE BOGGIERO
Entre
todos destaca el P. Boggiero. Y no le faltaban
méritos. Dominaba cinco
Nada extraño que se ganase el odio de los franceses. Por eso, rendida Zaragoza, le secuestraron y asesinaron sobre el Puente de Piedra. Hay dos versiones sobre ese secuestro y muerte. Para el General Lannes, el P. Boggiero "se llenó de crímenes durante los Sitios, huyó la noche del 23 al 24, pero fue fusilado en el campo por una de nuestras patrullas". Palafox escribió: "El P. Basilio era un sabio, orador y escritor muy distinguido. Era mi maestro y amigo. Era mi compañero y consejero. El Mariscal Lannes lo arrancó de mi habitación cuando yo estaba moribundo, le hizo conducir a su presencia, le insultó y, viendo que no podía quebrantar su ánimo, le hizo fusilar sobre el puente y su cuerpo fue arrojado al río con una gruesa bala de cañón atada al cuello".
Zaragoza comprendió quién tenía razón. Por eso le dedicó en 1863 una calle, Calle del P. Boggiero, antigua Calle Castellana, y 15 de junio de 1908 inauguró sobre el Puente de Piedra un artístico monumento, la llamada popularmente Cruz del Padre Boggiero.
LOS ALUMNOS Y LAS ESCUELAS El 22 de mayo de 1808 se cerraron las escuelas y así permanecieron durante los meses de guerras. El 2 de mayo de 1809 se volvieron a abrir. El 12 de marzo un mal llamado Real Decreto suprimió "todas las Comunidades Religiosas de Zaragoza". Los escolapios optaron por no enterarse y siguieron dando clase. Pero el 23 de abril un oficio, firmado por el Vicario General de la Diócesis, ordenaba al P. Rector "dejar luego el colegio y ciudad con sus individuos". El P. Foncillas se vio obligado a cerrar el colegio, y el 24 presentó un Memorial, bien razonado, al Presidente de la Junta de Conventos. Tuvo éxito. Ese mismo día recibió como respuesta este escueto Decreto: "Continúen por ahora permaneciendo en esa ciudad y ejerciendo las ocupaciones propias de su Instituto". El 2 de mayo se reabrió el colegio "con grande aplauso y alegría de toda la ciudad".
CONSEJO DE AMIGO
Si
no estás cansado y te queda tiempo para darte una
vuelta por el centro de Zaragoza, debes detenerte
unos momentos ante la Puerta del Carmen y bajar
luego a
En la Puerta puedes leer, en lápidas paralelas, dos inscripciones del P. Pío Cañizar. Están escritas en latín clásico y te harán revivir emociones patrióticas muy hondas. En la bajada a la Cripta, otras dos inscripciones latinas, igualmente clásicas, una firmada por el P. Camilo Foncillas y la otra por el P. Fernando Moliner. Hermosas las dos por su contenido y estilo. No tendrás dificultad en entenderlas, porque llevan debajo su traducción castellana. El P. Foncillas compuso su inscripción en 1814 con motivo de colocar la primera piedra de la que sería nueva basílica, destruida la anterior "en tiempos del malvado Napoleón, y ante la firmeza invencible de los ciudadanos, defensores de la Ciudad". El P. Moliner celebró en su inscripción la inauguración y consagración del templo el 8 de julio de 1819, y resalta "la impiedad de los franceses, el valor de los aragoneses y la protección de los mártires". Dicho lo dicho, déjame terminar con estas dos exclamaciones, que copio de la Cruz del Padre Boggiero: ¡Honor a los héroes! ¡Gloria a los mártires!
Zaragoza, 1 de junio de 2008 |