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ORACIONES CÓSMICAS (III)

Fernando Negro Marco, Sch. P. (India, Bangalore 2005)

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Observación

Bajo el título Oraciones Cósmicas (III) se muestran, en este número de la revista Peralta, las 14 últimas oraciones cósmicas. Las 41 restantes fueron publicadas en los dos números anteriores (123 y 122) de la revista.

 

XLII

Estamos rodeados de belleza,

Acechados por la bondad, la verdad y el amor.

Sí, estamos rodeados y abrazados por Dios.

Estamos invadidos por el Cielo.

Pero solamente si aprendemos a mirar

Con ojos de niño

Podremos contemplar y disfrutar

La maravilla de la vida.

Todo, absolutamente todo,

Tiene un potencial impresionante de belleza

Que sólo los ojos artísticos de los niños

Pueden ver y descubrir.

Sólo las manos de los santos

Pueden moldear aquella obra de arte

Que refleja la gloria de Dios en todo.

 

XLIII

Un día, más allá de la luna,

Más allá de los planetas y las estrellas,

Mucho más allá de las galaxias…

Yo te veré, Dios mío, cara a cara.

Y para que esto sea verdad

Me despojaré de máscaras y disfraces

De botellas de oxígeno…

Y te veré cara a cara.

Te veré corazón a corazón,

A Ti, Dios de mi vida.

Mientras tanto permíteme

Tener ansia de ti como tierra reseca.

Ya estás dentro de mí

Y sin embargo aún tan lejano…

Tú eres como una luz que me impregna

Y a la vez como la noche…

Tú eres todo para mí

Y sin embargo sigo tan vacío…

Pero sé que un día te veré

Y para siempre estaré contigo…

¡Para siempre!

 

XLIV

El amor produce una herida profunda en los amantes. Y esta herida no se produce por la ausencia del amor sino, al contrario, por la presencia exuberante del amor que reclama más amor. Por eso esta herida sólo se cura con la presencia y la figura, como dice Juan de la Cruz… La curación final tendrá lugar cuando la presencia del Amor (Dios) sea totalmente evidente, sin interferencias… Aquello ya se llama ‘Cielo’.

 

XLV. Paloma de la paz

“Aquí estoy, una pobre paloma de la paz, enviada a la tierra para una misión imposible. Pero no tengo miedo de posar para las cámaras, cerca de donde posan los desfiles militares. Sé muy bien que un día las armas serán silenciadas con el poder del amor.

 Mi nombre es ‘Libertad’… ‘Libertad’ es mi estilo de vivir. Busco el ramo de olivo olvidado en algún lugar. Quiero devolverlo al Arca de cada corazón humano. Esta es mi ‘misión imposible’.

 Posando cerca de los soldados quiero decir al mundo entero que es posible ‘un mundo nuevo’ si de verdad nos atrevemos a soñar el sueño imposible”.

 

XLVI

Señor, tienes el mundo en tus manos y cada cosa se siente segura en tu presencia. Y tu amor es tan poderoso y tan grande que nos hace ser a cada uno un regalo de tu bondad. ¡Gracias, Señor, por tu amor! Tienes nuestros nombres inscritos en las palmas de tus manos. Todo podría temblar y caerse alrededor, pero tu misericordia es eterna. Incluso las más grandes calamidades, las penas y los sufrimientos más sangrantes, las noches más densas… los tsunamis, las persecuciones, la vida o la muerte… Tú nos regalas el sentido de todo y en todo. Y el secreto se llama ‘amor’.

 

XLVII

A veces me pregunto por qué otros se muestran tan fríos conmigo… entonces siento la pena y el aislamiento y la soledad… y sin embargo en el pozo oscuro hay una voz oculta que me invita a amar, siempre más y mejor. Porque Tú, mi Dios, eres el amigo de la luz, el compañero inseparable del día. Tú eres sólo amor. “Donde no hay amor, pon amor y encontrarás amor”

 

XLVIII

Hay un fuego dentro

Que quiere ser dado a la luz

Mientras se mueve por todo lo ancho.

Fuego del Espíritu sin forma,

Divina llama y soplo cálido.

En vano es su movimiento apresurado

Pues sus candescentes lenguas

Desaparecen en el aire

Mientras danzan en la noche

Movidas por el soplo

Del Espíritu de Dios por fuera…

Fuego, noche, suspiro y soplo,

Danza y pura nostalgia,

Noche y luz.

Y una nostalgia insaciable

Concebida dentro de mí

Con forma de sueño errante.

Un día acabará la danza

Y se convertirá en festival

Al contemplarte para siempre

¡Dios de mis sueños!

 

XLIX

Lo que importa en la vida no son los triunfos, las riquezas, los amigos, la fama… No estamos aquí para ser siempre trepas triunfadores. Hemos nacido para amar y ser amados.

 No importa haber conocido el fracaso, el dolor, la soledad, la frustración, el aislamiento o las noches oscuras. Sobre todo y por encima de todo, lo que importa es amar.

 Cuando tenemos esta clara visión y actuamos en consecuencia, sin compromisos, es como si hubiéramos encontrado ‘el tesoro’ por el que vendemos todo. Porque el amor es la fuente de la vida bajo cuya luz vemos la luz.

 

L

Descalzos… caminando en la vida… llevando agua, que es la fuente de la vida… Y mientras caminamos, dejar que unas gotas caigan para que las orillas del camino se rieguen y allí nazcan rosas, lirios y jazmines con los que hacer las guirnaldas escogidas de amor henchidas.

Descalzos…, sí, como Moisés sobre el Misterio… Toda tierra es Tierra Santa, transparente diafonía de la gloria, de tu Gloria, mi Dios. Por eso en ninguna parte soy extranjero y en todas partes encuentro mi hogar.

Descalzos… recibiendo el amanecer luminoso dentro de mí… Me siento habitado de belleza dentro del corazón. Belleza, bondad y gloria. Presencia de un Dos que sólo puede amar.

 

LI

La Vida es un proceso. El amor es su origen. Este proceso se desarrolla en el amor y es guiado por el amor. Como la larva se convierte en mariposa, así mi vida ha de transformarse y transfigurarse. Pero el sufrimiento y el dolor son ingredientes esenciales para que esto suceda. Amor y Vida sin pena son sólo una ficción que nos lleva a ninguna parte.

Estoy dispuesto a vender todo para así ganar la vida en abundancia. Quiero vivir enamorado, amar para vivir en plenitud. Quiero convertirme en mariposa, libre para amar.

 

LII

Compro y vendo sueños para un mundo mejor. En el mercado de la vida disfruto mirando al futuro sin olvidarme del presente. Pero me gusta siempre apretar el detonador de sueños que lleven a una nueva dimensión.

Mis sueños, hechura humana, me revisten de divinidad, me divinizan, y no me engañan. Son sueños basados en una realidad maravillosa: la Resurrección de Aquel a quien amo con todo mi ser.

Así que cada mañana salgo con mi cesta llena de sueños para venderlos al precio de trueque. El precio de un sueño vale por otro sueño, por otra fantasía amasada en el amor creativo y sin condiciones.

Pero cada sueño requiere compromiso. No basta con soñar los sueños; hay que vivirlos, hacerlos carne de mi propia carne. Y cuando me comprometo enteramente con mis sueños entonces me siento realmente ‘humano’ en permanente ascensión hacia lo ‘divino’.

Vivimos una sola vez. Y nuestra vida vale el precio de lo que nos atrevemos a soñar.

 

LIII

Señor, si no me atrevo a decirte Sí sin condiciones,

Si entro en la vía de la mediocridad,

Entonces este mundo seguirá siendo lo mismo.

Pero si te digo Sí sin cálculos ni límites,

Entonces yo te ayudaré a nacer en el corazón de todos.

Y este mundo será un poquito mejor que hoy y que ayer.

Así pues, aquí me tienes para ser tu partero

Y así te ayudaré a venir y nacer dentro de cada uno.

¡Tú que eres bondad, belleza y amor!

 

LIV

‘Conforme vamos creciendo en la presencia de Dios nos vamos dando cuenta de que no sabemos dar dos pasos sin caer al suelo, cuando dejamos a mirar a Dios, nuestro Padre… Por eso debemos aprender a comportarnos como niños de dos años que sin guía caen una y otra vez. Hemos de aprender a desconfiar de nuestras solas fuerzas mientras invocamos el nombre de Dios para que venga a auxiliarnos’ (José de Calasanz)

 

LV

Ayúdame, mi Dios,

A amarlo todo,

A amar a todos.

Y cuando la realidad

Aparezca fea,

Limpia el ojo de mi corazón

Para apreciar la belleza interior

En cada persona

Y en cada circunstancia.

Que nada en el mundo

Me quite la paz

Ni la serenidad de tu presencia.

El camino puede aparecer

Solitario e interminable…

¡Acompáñame, Buen Dios

Y camina dentro

De mis mocasines!

Entonces mi viaje

Me hará tan divino como Tú

Y tan humano como debo ser.