|
|
LA ENSEÑANZA RELIGIOSA ESCOLAR una "super maría" también en nuestros centros Crispín Megino Rillo, Sch. P. |
|
|
A.- Estado de la cuestión en la LOE
La
Enseñanza Religiosa Escolar no ha encontrado el adecuado encaje en el
Según la LOE y ya desde la implantación de la LOGSE la ERE es de obligada oferta para los Centros y de libre elección para las familias. Según las estadísticas un 80% de familias eligen la ERE para sus hijos. Sin embargo, esta demanda no tiene la adecuada acogida en las autoridades de la Administración Central ni en las autoridades autonómicas. Aún resuena cercana la denuncia de que unos 17 centros del País Vasco excluían la oferta de la ERE de sus programas educativos contraviniendo claramente la Ley que rige en todo el estado español. Pero hay más: si analizamos los anexos de los RRDD de Infantil, primaria, eso y bachillerato podremos observar cómo el tiempo adjudicado a ERE va disminuyendo desde 90´ semanales en infantil y primaria a 60´ en eso y bachillerato. Esto quiere decir que la ERE en la ESO y Bachillerato está siendo más arrinconada aún que en infantil y primaria; se está convirtiendo en una “super maría”. No es de extrañar que haya problemas para su impartición en nuestros centros y más aún en los centros públicos. El profesorado se siente inerme ante un alumnado poco motivado en una asignatura que no cuenta en los currículum ni para promocionar ni para el sistema de gestión de las becas escolares. Éste es el estado de la cuestión en el mejor de los casos:
Con este panorama cabe preguntarnos ¿se puede hacer algo serio en el trabajo de la ERE? ¿Cabe algo más que el cruzarse de brazos y lamentarnos con un no se puede hacer nada más? Los hijos de las tinieblas son más audaces que los hijos de la luz y vemos cómo poco a poco van arrinconando a la ERE en los propios centros concertados porque la legislación es para todos por igual; legalmente en nuestros centros no caben ni las oraciones, ni las celebraciones ni dos sesiones por curso de ERE. ¿Seguimos tan frescos, sólo porque nuestros centros estén llenos de alumnos? ¿En nuestro quehacer educativo respondemos a las insinuaciones de nuestro carisma? ¿Nos conformamos con la situación o le procuramos darle la vuelta? B.- Algunas sugerencias:
1.- Ciertamente esta es la situación que no nos
debe gustar; pero hay maneras de dar dos sesiones semanales a la ERE en la ESO y
Bachillerato;
Actuando así los hijos de la luz demostrarían que han sabido cogerle la vuelta a la ley en esta aplicación concreta; nos interesan nuestros centros y las opciones que cada uno de ellos vayan tomando alentados por la Congregación Provincial. Los grupos deberían incrementar una hora semanal en su horario y en vez de 30 horas deberían impartirse 31 semanales. Pero ése ¿qué problema sería?
2.- En los Bachilleratos también cabe la misma
solución incrementando una hora para las clases de ERE; aumentarían los períodos
lectivos a 32 horas semanales. También aquí la cuestión es de toma de
decisiones. Y tanto en la ESO como el Bachillerato los que toman decisiones
tienen que saber que están en sus cargos coyunturalmente para unos pocos años y
que los Colegios en su organización y en su vida académica les sobrevivirán;
sería bueno pensar en esto, pues entonces podríamos orquestar un plan
Es comprensible que para tomar estas decisiones se necesite cierta dosis de temple, ponderación y coraje; lo “popular”, o “populista” o “fácil” es el “currant aquae”, pero nos encontraremos con situaciones irreversibles y de desprestigio continuo de la ERE y con centros irreconocibles desde los carismas de nuestros fundadores y entonces podremos preguntarnos con toda legitimidad: ¿para qué los queremos así?. 3.- Supongamos que en la ESO no se quiere tomar la decisión anterior y entonces nos preguntamos de nuevo: ¿Puede hacerse algo sin aumentar el horario de chicos en una hora más semanal? Pues sí, puede hacerse. En concreto en 3º de la ESO tendrá 1 hora la ERE y 1 hora la Educación para la Ciudadanía. La solución podría ir porque las dos asignaturas las imparta el mismo profesor y lo haga con textos de orientación católica; podría quedar resuelto el tema en 3º de la ESO. Algo parecido podría suceder en 4º donde la Ética tiene adjudicadas 2 horas y la ERE 1; si fuera el mismo profesor quien impartiese las dos asignaturas en el mismo centro con textos de orientación católica podría quedar resuelto el tema e impartir las dos asignaturas con mayor solvencia y más ambiente de trabajo. Esta segunda manera de resolver el tema, menos agresiva que la primera, podría ser una solución válida para nuestros centros. ¿Podrá tomarse? ¿Al menos se sugerirá como una posible solución desde la Congregación Provincial? Por lo tanto hay salidas dentro de la ley; aquí me he atrevido a sugerir dos posibles soluciones que buscan claramente que la ERE no disminuya de peso en nuestros centros ni de seriedad académica ante los alumnos y las familias. Por mi parte quiero decir que si yo tuviera que organizar un centro elegiría una de las dos soluciones, caso que la Congregación Provincial no propusiese para nuestros ocho centros una de ellas u otra más imaginativa que sin duda la habrá. |
||||||||||||||||||||||||