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IN MEMORIAM DEL P. ANTONIO ENCISO P. Félix Díez Carrera, Sch. P. |
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Contar anécdotas del P. Antonio Enciso es sumergirse, sin querer, en el juego del “yo-yo”, cuando lo que interesa es su persona. Pero, sólo desde lo que vi y experimenté, puedo arrojar alguna luz sobre su polifacética persona. Me dirijo a él como si estuviera vivo tratando de establecer una conversación cercana y viva. Gracias, Antonio, por lo ocurrente y divertido que eras en clase y en las conversaciones entre amigos. ¡Cómo alegrabas las veladas con tu presencia y gozábamos con tu extroversión! ¿Recuerdas que el baloncesto era una de tus pasiones y que sorprendías a los alumnos con tu gran acierto de cara a la canasta en las canchas del antiguo y nuevo colegio cuando pasabas ya de los 60 y hasta de los 65 años? Con ello generabas un ambiente de cercanía y amistad y trabajabas para que el deporte fuera un valor a integrar en los jóvenes con sus valores de esfuerzo, respeto de las reglas de juego, superación personal, trabajo en equipo, valentía y compañerismo. El colegio te da las gracias. ¡Cómo me gustaba salir de paseo contigo! Eras más joven, más alto, más rápido que yo y hasta me costó una lesión de rodilla seguirte, pero merecía la pena por lo ocurrente y observador que eras de la naturaleza. ¡Gracias! Seguro que estás esperando que te diga que en tus clases odiabas el enchufismo y calificabas de una manera justa aunque te acarreara el rechazo de algunos alumnos y familias. Admiré y valoré mucho en ti que, ya en edad de jubilación, enfundaras tu título de licenciado de Matemáticas y desempolvaras el título de Magisterio para servir de apoyo a unos pocos alumnos de Primaria. ¡Cómo gozabas cuando, en nuestros paseos, nos encontrábamos con alguno de estos chiquillos! Me decías que en clase eras feliz con ellos, animándolos, aconsejándolos, haciéndoles sentir que podían llegar a ser alguien. Y hasta te sentías querido por ellos. En esto has sido un hermoso ejemplo para todos y San José de Calasanz estará orgulloso de ti. Seguro que encontrarás un premio grande. Tu dedicación a través de tu voz y de tus canciones era un apostolado eficaz y un ejemplo para todos. Desde la detección de tu enfermedad, en agosto de 2008, te aferraste a la música para mantenerte animado. El día 24 de mayo te despediste, después de una vida dedicada a la música y a los números o, mejor, a la música de los números. Algunos consideran que la música es parte de la matemática y otros que la matemática es parte de la música. En la fotografía de arriba apareces recibiendo una placa en reconocimiento a tus meritos unas horas antes de que murieras con las "botas puestas". Con tu muerte, Antonio, perdí al amigo con quien compartí la afición a la Matemática e Informática y, sobre todo, una gran amistad. ¡Cómo te voy a echar de menos! Llévate tus aparatos de música, que son muy caros y no sabemos utilizarlos. Sigue componiendo y alegrando allá arriba a tus hermanos religiosos y a tus mayores con tus canciones armoniosas. Sé que sigues con nosotros en la comunión de los santos, envolviéndonos en la música callada de las Ondas divinas del Amor sin límites. El concierto del día 23 del pasado mes de mayo por la tarde, unas horas antes de morir, “fue un homenaje y una despedida, pero te supo a gloria. Y en la gloria estarás porque personas como tú, no pueden ir a otro lugar”. Así expresaban sus sentimientos los componentes de tu querida Coral. Tuviste una gran devoción a la Virgen a quien compusiste varias canciones. Seguro que, al morir, te encontraste con los brazos de la nuestra Madre estrechándote contra su pecho. Sabía que estabas muy malito pero no esperaba una despedida tan rápida. Al menos me quedó el consuelo de hablarte y de que tú me hablaras a mí y a los hermanos de tu Comunidad antes de tu traslado en ambulancia al Hospital. No estabas angustiado sino resignado. La Providencia no es algo que nosotros podamos decidir o planificar. Acabo con estas frases de Miguel Hernández: “Recorreré las veredas deteniéndome en cada árbol, en cada seto, en cada rosal. Sin prisas ahora. Por fin. Que tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero.”
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