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Y ya van 5...

Equipo educativo

 

El pasado martes, día 3 de junio, recibimos la visita de los alumnos y profesores del módulo de garantía social

Cuando empezamos esta gran aventura que es Eutopía, no imaginábamos poder llegar a lo que hoy hemos llegado a construir y que sigue construyéndose poco a poco, y es que ya vamos por el 5º curso…

Aún recuerdo cómo en septiembre de 2007 viajábamos por los centros escolares presentando un proyecto nuevo, lleno de ilusión y con ganas de abrirse camino como un recurso novedoso en esto de la educación. Esos días viajábamos a través de las comarcas oscenses con una idea en la cabeza; una idea que, hasta ese momento, tan solo era eso, una idea, porque, por no tener, no teníamos ni el centro (edificio) acabado aún. Pero teníamos claro que había que empezar para ir trabajando e ir poniendo en práctica todo aquello que estaba escrito en un papel y que no tenía cuerpo. Recuerdo cómo íbamos “casi mendigando” (no me entendáis mal) alumnos porque claro, sin chicos con los que trabajar, no podíamos hacer nada, por muchas ganas que tuviéramos. Y digo “casi mendigando” porque conseguimos “de milagro” tener 6 chavales. Seis chavales que al igual que nosotros no sabían dónde se estaban metiendo.

Fueron días duros porque, mientras empezaba un curso, en paralelo íbamos poniendo en marcha el centro. Todos éramos nuevos de alguna manera: los chicos porque jamás habían asistido a una escuela así; los educadores porque, aunque teníamos alguna clase de experiencia, esto se mostraba muy lejos de otras trabajos realizados anteriormente… Pero aún con todo, la ilusión siempre nos empujaba a seguir adelante. Recuerdo cómo fuimos organizando el curso. Las normas, las observaciones de comportamiento, la vida en la residencia, las clases de cocina, las clases de camarero que empezaron un poco más tarde ya que no teníamos profesor aún… pero todo era igual, porque ya estábamos en marcha, como una locomotora con los frenos rotos que es incapaz de pararse ante cualquier obstáculo y lo rompe para proseguir su camino, sin pensar en las consecuencias, sin pensar en el final del camino…

Y recuerdo todo esto ahora que, después de año y siete meses más o menos, todo ha cambiado. El centro con sus aulas-taller llenas de aparatos de cocina que jamás había visto; el bar con todo lo que se ha conseguido para que los chicos puedan practicar desde servir un refresco hasta cobrar con una caja registradora táctil… Las habitaciones que se convierten en mini apartamentos para dos chicos o dos chicas durante su estancia aquí, donde pueden sentirse como en casa…

Y no sólo esto sino que, si al principio no teníamos casi chavales y había que buscarlos casi debajo de las piedras, ahora tenemos que dejar a alumnos fuera del curso porque no tenemos plazas y tenemos lista de espera con bastantes chicos…

Pero no sólo es el detalle de que tenemos unos 27 chicos apuntados para el curso que viene (no todos ellos podrán entrar claro), sino que además, podemos decir alto y con gran orgullo que ya somos centro colaborador del INAEM y tenemos la homologación para poder hacer cursos de restauración (estamos atando flecos para poder empezar cuanto antes…); y que nos han concedido (en colaboración con Escolapios de Barbastro), un P.C.P.I. (para aquellos que no conozcan estas siglas se trata de lo que antes se conocía como Garantía Social, pero con un plan reformado) de cocina para el año que viene.

Pero aunque vayamos adaptándonos a las novedades y a lo que tanto INAEM como DGA nos vayan pidiendo, tenemos muy claro cuál es el fondo de todo esto. El fondo es que un día un hombre que tuvo una idea muy simple, educación para todos, nos sigue guiando para que no se nos olvide que trabajamos en Escolapios y que en nuestras mentes, mientras tratamos con chicos que en ocasiones son muy difíciles, siempre tengamos presente que la educación es… PIEDAD Y LETRAS.