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Ser laico escolapio  

(Natxo Torrijos)

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Iglesia laical

(José Manuel López)

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Lar: Familias en ámbito escolapio

(Lar)

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Vivir en Lar

(M. Ángel y M. Lorente)

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¿Escolapios laicos, Laicos escolapios?

(Javier Gutiérrez)

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Carta a los miembro de la Fratern. Escolapia

(Lourdes Goicoechea)

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Queridos amigos/as:

Siento alegría y gratitud en mi corazón al ponerme a escribir sobre mis sueños para la fraternidad recién estrenada.

Soy una persona que siempre ha tenido sueños y casi todos se han ido cumpliendo: sueños de educar, de compartir la vida con la persona que amara y me amara, tener unos hijos, caminar haciendo realidad cada día el deseo de Dios de ser feliz. Pero descubrí que me faltaba algo y era vivir todo esto en Comunidad junto a gente que intenta vivir los mismos valores. Descubrí que soy persona de Comunidad y para la Comunidad.

Y por estos lares andaba cuando una persona me enamoró de un sueño, un sueño que dormía en mi interior, como una semilla duerme en la tierra hasta que la primavera la despierta, y era Calasanz, vivir mi ser cristiana desde su carisma y no solo en Comunidad sino en Fraternidad.

Y acaba de comenzar la realización de este sueño, sintiéndome feliz porque lo mío es una suerte, ya que la persona que comparte mi vida, mi marido, también me acompaña en la fraternidad, podemos vivir nuestro matrimonio y compartir nuestra vida de fe y relación dentro de ella, podemos aportar nuestra disponibilidad y generosidad, nuestros esperanzas, alegrías, éxitos y fracasos juntos. Y gozar y recibir de ella.

De no ser así, yo solo hubiera podido dar la mitad, habría una parte de mi vida que viviría a solas, me faltaría algo muy importante. Eso hubiera sido para mí una dificultad, algo que no hubiera hecho posible este sueño, pues Dios nos ha llamado a vivir la unidad y la intimidad en pareja y como pareja, y allí está también el sueño de fraternidad.

En este breve tiempo de experiencia, hemos vivido ya cosas hermosas: el compartir sincero de nuestro día a día, la oración, la Eucaristía, la generosidad, nuestras asambleas donde todos hemos podido aportar nuestras inquietudes, el pensar bajo que nombre nos vamos a denominar, qué proyectos podemos abarcar, aportando cada uno lo que mejor tiene y todo ello juntos, laicos y religiosos escolapios.

Pero la misión es tan espléndida que sigo soñando. Sueño en que seremos audaces ante las necesidades de nuestro mundo: la injusticia social, la paz, humanizando nuestro entorno, siendo presencia de Jesús y su Buena Noticia y todo ello siendo testigos en todos los ámbitos de nuestra vida.

Que sabremos desde nuestro modo de vivir dentro y fuera de la fraternidad educar, evangelizar y transformar la sociedad y la Iglesia.

Y que nuestro signo será el amor, tanto dentro de la fraternidad, como en el servicio y que el amor nos llevará al compromiso, que nos sabremos escuchar, aceptar en nuestras diferencias, afrontar los riesgos que se nos presenten y que nuestra generosidad nos llevará al pequeño, al pobre y al débil.

Viviendo esto, con este estilo de vida, laicos y religiosos escolapios, sueño que enamoraremos a otros y otras a vivir de este modo, incluso, ayudaremos al nacimiento de otras fraternidades.

Me gustaría dentro de un tiempo revisar mis sueños, pero pido al Padre que la ilusión y la esperanza de hoy, no desparezcan de mí, si alguno de esos sueños no se hace realidad.

Un abrazo.

              Lourdes
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