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En
encuentros y convivencias del laicado es relativamente frecuente
escuchar expresiones como: "El futuro está en una nueva
Pero yo, desde mi vocación laical, me revelo en mi interior frente a estas expresiones (nunca malintencionadas). No sueño con una Escuela Pía Laical, sino con una Escuela Pía que recoja y alimente la vocación tanto laical como religiosa.
Ya nos queda
lejos el tiempo de aquellos noviciados a rebosar o de
Todos, religiosos y laicos, debemos trabajar para que las vocaciones que surjan de nuestros procesos, en nuestros alumnos y en todos aquellos cercanos a nuestras obras, sean fruto de una maduración humana y cristiana sólida.
Calasanz fue
descubriendo en su interior la llamada de Dios, el
Poco a poco fue consciente de la importancia de vivir su vocación en comunidad, compartiendo con los demás no solo la tarea sino la oración, la vida y una espiritualidad concreta; y fue siendo consciente de que la vida religiosa entorno al proyecto de las escuelas garantizaban su continuidad.
Calasanz fue
capaz de ver más allá de él mismo, de ver el horizonte
Y ¿ahora qué? ¿Estamos siendo capaces de interpretar los nuevos tiempos?. La sociedad y en especial los jóvenes se encuentran cada vez más alejados de los modelos convencionales de Iglesia, y la Escuela Pía tiene que dar respuesta a las necesidades y a las dificultades de hoy en día. Calasanz vio la necesidad de la comunidad, de la vida religiosa, de dar una solidez a la obra de Dios pero no dejó de lado a laicos que Cooperaban con la Verdad; no era algo que estuviera reñido.
La Escuela
Pía ha sido históricamente una de las Ordenes
La necesidad de tomarnos en serio los laicos nuestra vocación va más allá de cubrir los "huecos" que los religiosos han dejado; éste es el menor de los problemas. La auténtica tarea del laico es ser luz en esta sociedad, en lo cotidiano, en la escuela concertada y pública, en la universidad, en los medios de comunicación... en todos los sitios en los que nuestro estilo particular de vivir la fe, nuestro carisma, tiene mucho que decir. Esto no implica tener que llenar nuestros "balcones de pancartas", sino tomarnos en serio nuestra tarea en esta sociedad, el creernos llamados a la vocación laical no por el hecho de no ser religiosos sino porque un día descubrimos que Dios nos quiere como cristianos desde esta opción de vida.
No creo que
la Iglesia en general tenga que "echar" mano (como algunos reflejan) de
los laicos sólo por la falta de vocaciones, sino
Y en este contexto, en esta nueva sociedad es donde la Escuela Pía necesita de laicos que compartan el carisma, que sean de verdad seguidores de Jesús y de Calasanz.
También en
este contexto es donde cobra más fuerza aún la vocación religiosa. Ahora
es cuando más necesitados estamos los
En este contexto es en el que entiendo que no se debe soñar un proyecto de Calasanz sin las dos vocaciones, la laical y la religiosa. Las dos vocaciones se complementan y las dos nos enriquecen. Los laicos estamos gozosos de que religiosos nos acompañen, de sentirles cerca en la misma tarea y en las preocupaciones en las que nos movemos. Y es fácil oír a los religiosos, en muchos casos, decir que redescubren rasgos de su vocación entorno a una comunidad de laicos que sueñan con el mismo proyecto de Calasanz, sintiendo en la misma línea a aquellos que intentan ser fieles al carisma desde otra realidad.
Por todo
esto no sueño una Escuela Pía Laical ni con una Escuela Pía de los
Laicos, sino con una Escuela Pía en que los laicos se comprometen con el
carisma, se entregan a un ministerio y en la que religiosos y laicos
somos fieles al carisma que recibió Calasanz y que día tras día buscamos
que marque nuestro estilo de vida. |
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