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Ser laico escolapio

(Natxo Torrijos)

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Iglesia laical

(José Manuel López)

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Lar: Familias en ámbito escolapio

(Lar)

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Vivir en Lar

(M. Ángel y M. Lorente)

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¿Escolapios laicos, Laicos escolapios?

(Javier Gutiérrez)

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Carta a los miembro de la Fratern. Escolapia

(Lourdes Goicoechea)

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1.- Venimos de:

Somos un grupo de familias que nos hemos encontrado, por diversos motivos, en el camino de la vida en el contexto eclesial de los colegios escolapios de nuestros hijos e hijas, de Zaragoza.

Nuestra fuente de vida ha sido la fe, la familia, la educación, la tierra, Dios, el colegio, los demás.

Algunos y algunas de nuestro grupo actual estaban inquietos/as porque en su vida buscaban algo más que sólo trabajar y vivir la vida con la normalidad cotidiana y rutinaria que no satisfacía otras necesidades más profundas.

Por medio de y en la Escuela Pía nos encontramos y comenzamos a caminar a tientas juntos.

Después de un tiempo compartiendo reuniones y una colonia familiar de verano decidimos ponernos el nombre de LAR, que significa hogar; en este nombre quedan ya reflejados muchos de nuestros deseos y aspiraciones como grupo.

2.- Queremos:

Para nosotros este grupo es una referencia importante en nuestras vidas, como personas y como familias.

Por ello aspiramos a vivir como comunidad cristiana, aun sin saber bien cuál es nuestra meta. Creemos que lo importante es caminar sin detenernos en especulaciones y teorías, aunque sean teológicas.

Para nuestro grupo son fundamentales estos valores:

  • La educación integral de nuestros hijos llevada a cabo en ambiente social, grupal y cristiano.
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  • La Fe cristiana.
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  • La oración personal y grupal.
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  • La misión y el carisma calasancios, compartidos y vividos con otros religiosos y laicos escolapios.
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  • El respeto y cuidado por la naturaleza y la tierra como madre nuestra.
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  • El compromiso individual y de grupo para una sociedad mejor.
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  • La inserción en la Iglesia, siguiendo el espíritu de Calasanz.
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  • La comunicación interpersonal.
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  • El compromiso con los más desfavorecidos

Así queremos aportar al grupo nuestra vida para que él mismo nos rete a crecer humana, social y cristianamente a cada uno y a cada familia.

Queremos que el grupo nos ayude a vivir, trabajar y creer con alegría, esperanza e ilusión.

Sabemos que el grupo y la comunidad son siempre camino, no una meta conseguida, sino siempre inalcanzada, que nos inquieta y mueve como una utopía.

No deseamos ser un grupo cerrado en sí mismo por razones más o menos conscientes de comodidad o de temor ante el mundo actual.

3.- Creemos:

Creemos en la familia en la propia y en la familia en general como comunidad de amor generoso y fecundo y un sacramento de la presencia de Dios en nuestro mundo.

Vemos en nuestros hijos el mejor don que la vida y Dios nos ha regalado en nuestra existencia.

Creemos que unidos a quienes trabajan en la parcela de la Escuela Pía podremos contribuir mejor a conseguir lo que deseamos.

Que el hogar cristiano es la escuela natural de la fe, en la que los padres somos los primeros evangelizadores de nuestros hijos.

Que nuestro matrimonio es sacramento de amor y de relación viva a través de nuestra relación íntima y responsable. Y que en él se fundamenta nuestra familia como Iglesia doméstica, abierta al plan de Dios y orientada a su Reino.

Que cada familia es un lugar privilegiado de realización del carisma calasancio: evangelización y educación, "piedad y letras".

4.- Actuamos de este modo:

Nos reunimos todos, padres e hijos, periódicamente, cada dos semanas aproximadamente, para :

  • Reflexionar (los mayores) sobre la educación de nuestros hijos.
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  • Orar y celebrar nuestra vida y los acontecimientos.
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  • Revisar nuestra marcha como grupo y comunidad.
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  • Celebramos en grupo la eucaristía como expresión primordial de nuestra fe comunitaria cristiana. Intentamos que ésta sea semanal, bien dentro del grupo o bien uniéndonos a la eucaristía dominical de uno de los colegios escolapios, en los que colaboramos y vivimos nuestra fe.

Esporádicamente dedicamos un fin de semana en Peralta de la Sal (casa santuario de S. José de Calasanz), en el albergue de Aratorés, u otro lugar similar, para profundizar en un tema monográfico cristiano, educativo, social o calasancio.

Nos comprometemos grupalmente en apoyar o mantener por nuestra cuenta un proyecto a favor de los más necesitados, bien del tercer mundo, bien de aquí. Nuestro apoyo es económico, moral, de tiempo y, en lo posible, con cierta dedicación personal.

Del mismo modo, y según nuestras posibilidades de tiempo y preparación, nos comprometemos en la misión escolapia que se lleva a cabo en los colegios de nuestros hijos, en coordinación con la línea y programación pastoral que se lleva a cabo en los mismos, y en unión y coordinación con otros escolapios religiosos y laicos.

En verano celebramos una colonia de familia en el albergue de Aratorés preferentemente, como descanso y como celebración culmen de lo que hemos vivido y trabajado a lo largo del curso.

Atendemos de modo especial la iniciación a la vida de fe de nuestros hijos y el crecimiento en la fe de los mismos. Para ello nos preocupamos y atendemos la catequesis de los mismos; y los incorporamos a las celebraciones religiosas nuestras, dentro de las posibilidades de edad y crecimiento de los mismos.

5.- Nuestra organización:

Para disponer de un medio de funcionamiento real, sencillo y eficaz de cara a conseguir nuestros objetivos y hacer realidad los valores que queremos vivir, nos organizamos así:

Cada año (prorrogable si el grupo lo decide así) elegimos democráticamente una pareja coordinadora del grupo, que se encargará de:

  • animar el espíritu y la vida de nuestro grupo.
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  • coordinar las diferentes actividades del mismo.
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  • convocar las reuniones de grupo que tengamos.
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  • propiciar la participación de todos y recoger iniciativas de todos.
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  • velar sin paternalismo y con cariño por la situación del grupo de forma que en caso de alguna necesidad de algún miembro del grupo, los demás puedan aportar su ayuda.
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  • distribuir las tareas comunes entre todos.

Cada reunión es preparada, animada y dirigida por una pareja distinta cada vez, con el fin de fomentar la participación y colaboración de todos.

En nuestras reuniones y encuentros nos sentimos libres para expresar, aportar y presentar todas nuestras inquietudes, deseos y esperanzas que nos ayuden a crecer como grupo y comunidad.

Si, por los motivos que sea, no podemos acudir a un encuentro o reunión, lo comunicamos a los coordinadores del grupo, como signo de nuestra unidad con el mismo.

La pertenencia activa y viva al grupo nos impulsa a ser fieles a los objetivos y valores del grupo, así como a ser participantes activos de las actividades del mismo.