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BIOGRAFÍA DE M. CELESTINA DONATI (I)

Primero de los cuatro fragmentos de la Biografía

 

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    PRÓLOGO

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Presentamos una preciosa biografía de M. Celestina Donati. Corta, pero densa. Creemos que es suficiente para retratar y conocer a esta gran mujer, que sólo pensaba en ayudar a las niñas más pobres y desgraciadas de la sociedad, fundando para ello la Congregación de las Hijas Pobres de San José de Calasanz, cuyo espíritu está fielmente recogido en las "Reglas" de la Congregación, redactadas por el P. Celestino Zini, Sch.P., Co-Fundador de la misma.

Al recibirse el Decreto de la heroicidad de sus virtudes, que le valió el título de Venerable (17-III-1998), volviose a editar esta delicada biografía, sin apenas añadiduras ni modificaciones. Su primer título -Corazón de Madre- fue sustituido por otro más sencillo y concreto: Madre Celestina Donati, Fundadora de la Hijas Pobres de San José de Calasanz, sin indicar autor.

Hace poco tiempo se recibió con gran alegría el documento romano copiado a continuación, que comunica la próxima Beatificación de M. Celestina y que dice así:

El pasado 1-VI-2007 el Santo Padre Benedicto XVI recibió en audiencia privada a Su Eminencia Rma. el Sr. Cardenal José Saraiva Marins, Prefecto de la Congregación sobre las Causas de los Santos. En el curso de la audiencia el Santo Padre autorizó a la Congregación a promulgar diversos Decretos, como éste:

Un milagro atribuido a la intercesión de la Venerable Sierva de Dios CELESTINA DE LA MADRE DE DIOS (en el siglo MARIA ANA DONATI), Fundadora de la Congregación de las Hijas Pobres de San José de Calasanz, nacida el 26 de octubre de 1848 en Marrani y muerta el 18 de marzo de 1925 en Florencia.

Con la autorización del Santo Padre se ha abierto el camino hacia la solemne Beatificación. Está previsto que sea en Florencia, en la primavera del año 2008, el día 31-III-2008.

Este documente está firmado por el P. José Ruppert, Postulador General de la Orden de las Escuelas Pías y de la Causa de Beatificación y Canonización de M. Celestina Donati.

Ante la proximidad de esta beatificación, he creído conveniente dar a conocer a esta extraordinaria religiosa y a la Congregación por ella fundada.

He de agradecer al P. Dionisio Cueva su ayuda decisiva y generosa en la traducción de este librito, que garantiza y certifica la copia fiel del original en lengua castellana.

Zaragoza, 3-VI-2007

Pedro Sanz Navío, Sch.P.

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    LA VENERABLE MADRE CELESTINA DONATI

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En el momento cumbre de gloria espiritual en que la "Madrecita" acaba de ser reconocida como "venerable" por la Iglesia, a los 150 años de su nacimiento, queremos ofrecer como lectura un librito, cuya primera edición, con el nombre de Corazón de Madre, vuelve a salir después de medio siglo. Son páginas sencillas y luminosas, que recogen episodios y testimonios de una vida plena de actos de luz esplendorosa, una vida que con el correr de los años se ha revelado como don continuo de fe, de obediencia, de humildad, de amor a Jesús Eucaristía y a Jesús Crucificado.

Son páginas humildes y sencillas que precisamente por eso reflejan los rasgos de humildad y sencillez de Sor Celestina, llamada por Dios para ser la fundadora de la Congregación de las Hijas Pobres de San José de Calasanz y madre tiernísima de la infancia sufriente que recogió y educó en sus "Oasis".

La primera edición -que ha sido apenas retocada en esta reedición para disminuir su frescura- estaba ilustrada con sencillos dibujos inspirados en los momentos sobresalientes narrados: ahora el pintor y amigo de la Congregación, el livornese Marcos Sardelli, las ha enriquecido de color, con trazos sabios, inspirados en los textos, en cuya transparencia, renglón tras renglón, aparece la figura de la Sierva de Dios, enamorada totalmente del Señor. Un amor vivido concretamente en las criaturas más pobres y necesitadas de la época. Ella, nacida en un ambiente espiritual y culturalmente elevado, hecha pobre y necesitada como ellos.

Sus labios, su pluma, su vida son un continuo mensaje de contemplación, que se cambió en acción concreta: "una sola intención común, procurar la gloria del Señor, ejerciendo un apostolado santo a favor de la juventud", "ejercitando a las alumnas por las sendas del saber y de la virtud", para que "tan delicadas criaturas puedan ejercer la mayor influencia en el seno de la Sociedad y de la Iglesia".

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    ESPERANZA EN LA RENOVACIÓN

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Este es su mensaje. "Dios entra en el corazón de quienes lo abren a los hermanos": este es su carisma que nos invita a creer en la vida.

Madre Celestina, a través de cuantos han creído y creen en él, nos enseña a amar la vida, a considerarla un bien precioso, a construirla, a sufrirla gozosamente, a transformarla en una aventura exultante. Para nuestro bien, pero sobre todo para el progreso de los demás.

Así nosotras, Religiosas Calasancianas, consagradas a Dios, fieles al Evangelio, empujadas por el ejemplo de la Fundadora, a cuyo lado está Jesús con la Virgen María, procuramos vivir un amor irreversible hacia los más pobres, los más humildes, los más débiles; compartir con ellos inestabilidad y marginación, aducar a las niñas a crecer en piedad y letras; deshacernos por los demás.

Intentamos renovar nuestro carisma, día a día, al paso con una sociedad siempre en continuo cambio:

  • la hija del encarcelado de ayer es la joven disipada, fugitiva de hoy.

  • la familia rota de ayer es la dividida por el egoísmo de hoy.

  • la marginación y la ignorancia de ayer es la destrucción de los valores de una cultura ideologizada y refinada de hoy.

Nuestros marginados son los "niños de la calle" brasileños y los niños sin casa ni alimento del Zaire. Los problemas son distintos, pero el amor que nos empuja a afrontarlos, es el mismo.

El plan pastoral de la Iglesia italiana propone continuamente el Evangelio de la caridad como centro de atención y de solicitud de toda la Comunidad e invita a no separar verdad y caridad, amor y verdad.

Esta breve biografía, mediante el ejemplo de Sor Celestina, su trabajo cotidiano, su fe ilimitada en Dios, nos invita a recorrer libremente un camino que debe ser allanado e iluminado con una constante y generosa oferta de amor.

Sor Eugilde Filippe Farmar

Madre General

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    HISTORIA DE UN PROCESO

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El 17 de marzo de 1998, la Sierva de Dios, Celestina de la Madre de Dios (en el siglo María Ana Donati), Fundadora de las Hermanas Calasancianas, ha sido reconocida como Venerable en el Consistorio Especial cardenalicio de la Congregación de las Causas de los Santos.

Ya el 18 de febrero de 1997, el Consistorio, formado por el Promotor General de la Fe y por ocho Consultores Teólogos, después de haber valorado a fondo todas las pruebas y disposiciones sobre la heroicidad de las virtudes teologales y cardinales ejercitadas en vida por la Sierva de Dios Madre Celestina, había dado su parecer favorable sobre la heroicidad de sus virtudes.

El reconocimiento llega exactamente a los 150 años del nacimiento de la Sierva de Dios, previo a su beatificación y declaración de santidad.

El largo y laborioso camino se abrió el 25 de abril de 1935 en Florencia con el Proceso Ordinario, que recoge 70 declaraciones, y fue clausurado en junio de 1936. Una vez reanudado, al constituirse un nuevo Tribunal el 8 de julio de 1948, concluye el 9 de mayo de 1962, después de 27 años de la apertura del mismo.

Para la introducción de la Causa, y durante los años del largo Proceso, han sido recogidos documentos en gran número y testimonios preciosos que iluminan la vida de la Sierva de Dios y la Obra por ella fundada.

Significativas las valoraciones expresadas en los debates y declaraciones de los jueces y del Promotor de la Fe, de las que emerge - es la línea preponderante- "cómo la afirmada fama de santidad" en vida y más aún después de la muerte de Sor Celestina, está "sólidamente fundada", en cuanto mujer abundantemente dotada, pero sobre todo como religiosa y fundadora adornada de virtudes no comunes, definidas por diversos testigos como extraordinarias y heroicas.

Entre las pruebas se ha dado gran relieve a la correspondencia de Sor Celestina Donati con su Director espiritual P. Celestino Zini, como también a los escritos de carácter doctrinal, en los cuales "la Sierva de Dios -anota un Censor Teólogo- se revela iluminada en su conducta interior de un profundo espíritu de fe, animada de una vivísima caridad hacia el Salvador y hacia las almas, especialmente hacia las almas de las niñas más expuestas a los peligros morales.

De los atestados de cuantos tuvieron la fortuna de conocerla en vida y de los numerosos testimonios póstumos -revela otro Censor- "se descubre un alma hermosa consagrada a Dios con los votos religiosos, que aspira continuamente a la elevada perfección religiosa, que podemos asegurar que había alcanzado".

Espontáneas y conmovedoras las declaraciones de personas ya acogidas en Asilos Calasancianos que sienten la necesidad de expresar a la venerada Fundadora profunda gratitud por la paciencia y la caridad con que trataba a las pequeñas acogidas.

Entre las abundantes "pruebas documentales" valga por todas la de Mons. Andrés Cassulo, arzobispo de Leontópoli, Secretario y Vicario General del Arzobispo de Florencia Card. Mistrángelo,que mantuvo durante bastantes años frecuentes relaciones con Madre Celestina:

"Vivía del espíritu de pobreza. En torno a ella, nada de todo lo que el mundo le puede ofrecer para alivio de la vida común. Su espíritu estaba siempre unido a Jesús, y de Jesús hablaba, y a Jesús llevaba a todos aquellos que tenían la suerte de tratarla. Verla en la Iglesia orando, se diría que nada de lo humano estaba en aquella criatura. Su alma estaba unida, absorta en Dios para hacer mejores también a quienes estaban junto a ella. En todas sus cartas no había más que una idea: Jesús, y Jesús en todo".

L. C.

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    P. CELESTINO ZINI, CO-FUNDADOR

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Sor Celestina Donati recibió de Dios la gracia de haber sido acogida, todavía jovencita, bajo la guía espiritual del P. Zini, que la guió en la fundación de la Congregación, cuyas "Reglas" escribió, inspirado por San José de Calasanz, el santo de los niños pobres.

Reglas sabias, una mezcla armónica de sabiduría y de dulzura, de rigor y de bondad, que revelan la sabiduría y la competencia de su autor, considerado con razón el Co-Fundador de esta Familia Calasanciana.

Sacerdote, Provincial de las Escuelas Pías y Arzobispo de Siena, nacido en 1825, enseñó muchos años en Florencia filosofía, historia y matemáticas: fue hombre de estudio y de acción, de ciencia y de gobierno, pero sobre todo fue un hombre de Dios.

Y como tal, supo infundir en el alma de su discípula las normas primeras de vida espiritual: oración y humildad, amor y dedicación total al prójimo.

El P. Zini animó a Sor Celestina a fundar una Institución dedicada a acoger y educar a las niñas más necesitadas de asistencia y de amor: aspiración que fue hecha realidad en 1889 con el nacimiento de las Hijas Pobres de San José de Calasanz.

Fue mérito de Mons. Zini que el nuevo Instituto diese sus primeros pasos mientras iba delineándose un vasto campo de caridad: dar asilo e instrucción a las hijas de los encarcelados, "huérfanas de la ley".

El P. Celestino Zini dedicó la vida al cuidado de la juventud y a la formación espiritual de las almas.

Figura viva del Buen Pastor, pasó sembrando el bien y murió como un santo, como había vivido, en 1892.

En 1994 sus restos, trasladados de Siena a Florencia, reposan en la Iglesia de San Julián, al lado de la Casa Generalicia, en vía Faenza, a la derecha del altar. A la izquierda están colocados los de la Fundadora.

Por cierto, entre el Santo Maestro y la Sierva de Dios -reconocida venerable por la Iglesia- se ha reanudado el diálogo mantenido antes en vida por tantos años y jamás interrumpido: ahora, iluminados por los rayos de la Sagrada Eucaristía, expuesta a la Adoración Perpetua, hablamos la lengua del misterio divino, comprensible sólo a las Almas bienaventuradas en la gloria del Cielo.

L. C.

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    LOS PRIMEROS PASOS

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La Sierva de Dios nació el día 26 de octubre de 1848 y poco después fue bautizada en la parroquia de San Lorenzo de Marradi, en la calle montañosa que de Florencia conduce a Faenza, con el nombre de María Ana.

Los familiares decían que lloraba continuamente y respondieron a una tía materna que se quejaba de estos lloros de la pequeña:

-¡Dejadle que llore! Quizá esté destinada a consolar al mundo con alguna gran obra!

Tenue flor de fibra delicada, crece en un ambiente digno y austero, donde resplandecían la rígida honestidad del padre, Francisci Donati, -entonces en sus primeros pasos de la carrera jurídica-, y sobre todo la virtud no común de su madre, Constancia Civinini, señora de un alto espíritu cristiano.

A los trece años, con el alma blanca como el agua pura de la fuente, se acercó por primera vez a recibir el místico "Pan de la vida".

¡Qué luminoso aquel día de su primer encuentro con Jesús, en el que le pareció oír una voz Profunda que le dijera: ¡"Ven y sígueme fuera del mundo en la paz tranquila de un claustro!".

Dócil a esa voz, María Ana, convertida ya en una jovencita floreciente de gracia, habló a su madre e hizo una tímida señal a su padre. Pero éste se opuso radicalmente.

Francisco Donati no podía resignarse a vivir lejos de esta querida hija; y la duda de verla un día separarse para siempre de su lado le angustiaba hasta el llanto.

María Ana sufría amargamente y confió su angustia a un hombre de Dios, el cual estaba llamado a ser el ángel de su vida, el P. Celestino Zini de las Escuelas Pías, que entonces gozaba en toda Florencia de una fama incontestada de religioso insigne y de sacerdote santo.

Frecuentes y largos coloquios de María Ana con el P. Zini, asidua su oración, sólido el propósito de abandonar el mundo y consagrarse a Dios.

Pero un hecho luctuoso pareció tronchar su esperanza: la muerte de su madre.

Ello la desoló inmensamente, pero cuenta todavía con el consuelo que le produce la palabra inspirada del P. Zini, el cual, el día 20 de junio de 1881, le escribía:

"Orando delante de Jesús Sacramentado, con el pensamiento en tu dolor que me sigue por doquiera, el corazón me ha dicho que tu mamá te espera con una corona de huerfanitas para que las alimentes con el pan de la caridad de Cristo. Desea la madre que, mientras con el grito de tu dolor la vas llamando y buscando, escuches tú en tu mismo grito el eco de aquel con el que todas aquellas pobres niñas abandonadas, te llaman".

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    EL VOTO CUMPLIDO

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La Sierva de Dios no había hablado nada con su padre de lo que era el pensamiento más importante de su mente. Francisco Donati vivía tranquilo y se sentía más seguro cuando su hija querida no se veía por fin alejada de la casa paterna. Pero cuando la mañana del 6 de enero de 1888 María Ana se le presentó comunicándole la irrevocable intención de consagrarse a Dios:

-¡Vete, pero yo voy contigo!-, fue su respuesta a la hija que el Señor llamaba para enjugar las lágrimas de tantas criaturitas víctimas de las culpas de los otros. Y tras un instante de reflexión, añade:

-Busca un barrio con escuela para media jornada, con la iglesia vecina y yo me iré contigo. Y conmigo vendrán Josefa y Gema. Viviremos juntos. Quiero que estés a mi lado para cerrarme los ojos cuando suene mi última hora.

Superada la dificultad que parecía irremontable, encontró el barrio que deseaba en vía Faenza, contiguo a la pequeña iglesia de San Julián.

Este fue el primer cenáculo de las Hijas Pobres de San José de Calasanz; animadoras de una gran obra de bien social, inspirada en los encantos divinos de la caridad de Cristo.