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  E C H A R   A   A N D A R ...

Equipo educativo del Proyecto "Un lugar para la esperanza"

 

El 17 de Septiembre comenzamos un nuevo proyecto en Peralta de la Sal, cuna de la familia escolapia. Se trata de un proyecto de inserción sociolaboral para jóvenes inmigrantes.

El inicio fue un poco difícil debido a que en algún sentido todos éramos nuevos, tanto educadores y director como los propios chavales y además las diferencias culturales que podía haber debido a sus diferentes procedencias (España, Rumanía, Marruecos) resultaban un hándicap a tener en cuenta. Pero podemos decir que, poco a poco y gracias al esfuerzo de todos y cada uno de los integrantes de esta aventura, hemos comenzado con buen pié.

El curso ha sido un conjunto de diversas vivencias tanto de formación como de ocio, y todas ellas bajo un importante carácter educativo.

Las clases de cocina, han sido el centro de todo el curso ya que son las que más horas de trabajo exige a los chicos. Javier, nuestro profesor de cocina, ha mantenido una disciplina de trabajo a nivel práctico que se ha reflejado en la rápida evolución y desarrollo de distintas capacidades en los chicos, cada uno claro está, a su nivel. Como ejemplo diremos que hacia el final del curso, eran capaces de ayudar al personal que trabajaba en la cocina de una manera totalmente voluntaria y satisfactoria, facilitando mucho estas tareas, que es obligación para un ayudante de cocina.

Respecto a las clases de camarero, aunque han contado con menos horas debido a algunos problemas a la hora de contar con un profesor, podemos afirmar que han conseguido, sino en todos, en la mayoría de los chavales inculcar en los chicos los conocimientos, actitudes y aptitudes necesarias a la hora de desempeñar este servicio. Si bien es cierto que el trabajo de servir llamaba menos la atención de nuestros alumnos, al menos se ha conseguido motivar su aprendizaje y, también en algunos de ellos, descubrir el gusto por el servicio.

La formación teórica en estos aspectos se ha visto reforzada por prácticas reales en todo momento donde han encontrado diferentes dificultades gracias a las diferentes visitas que hemos recibido durante el curso; la obtención del carné de manipulador de alimentos también indispensable para trabajar en este sector; y visitas para conocer de primera mano el lugar y forma de trabajo de distintos hoteles de la zona como el Gran Hotel de Barbastro o el Hotel Barceló Boltaña, donde fuimos muy bien acogidos.

Pero también ha habido tiempo para aprender otros conceptos o ideas necesarias para poder trabajar en buenas condiciones. Mediante las clases de español, matemáticas aplicadas a la cocina y algunos tintes de historia y cultura española y europea se ha conseguido ir mejorando estas capacidades; también ha habido momentos para hablar y trabajar sobre el comportamiento, la actitud, los valores necesarios para convivir e incluso ver algunas nociones de orientación laboral para mejorar su entrada en este mundo tan exigente en estos términos a nuestro entender.

Y claro, no podía faltar el tiempo libre. Se ha procurado mantener un equilibrio entre ocio dirigido y no dirigido, porque pensamos necesario que los chicos tuvieran momentos de intimidad y de autonomía a la hora de organizar su tiempo libre.

El deporte, el cine, los juegos de azar o de mesa han sido algunos de los recursos utilizados para organizar el ocio. Desde campeonatos deportivos de fútbol, ping pong o futbolín hasta partidas de cartas, cine fórums o el visionado de películas como manera de desconectar un poco del trabajo, han surgido en cada momento.

También las excursiones a lugares cercanos como el barranco de Gabasa, Monzón, Binéfar o Barbastro son algunos ejemplos de visitas de medio día realizadas durante el curso. Y aunque los fines de semana los chicos volvían al hogar, hemos ocupado algún sábado que otro con viajes un poco más largos como por ejemplo las visitas a Viella, donde patinaron sobre hielo o Barcelona, acercándose a la playa o paseando por las ramblas… Cabe destacar la visita a Zaragoza donde además de una visita guiada a diferentes monumentos y lugares importantes de la ciudad, se participó en un juego compartiendo este tiempo con un grupo de chavales de escolapios. Siempre gracias a la voluntariedad de la Fraternidad.

Por último nos gustaría comentar que la convivencia se ha visto muy marcada por las diferencias culturales y étnicas de cada chico, de tal manera que aunque a veces esto ha podido ser motivo de problemas o roces entre los chicos, también ha favorecido el aprendizaje e intercambio de estas culturas por parte de todos los integrantes del centro.

Respecto a las opciones laborales con las que cuentan estos chicos, hemos de resaltar que todos han sido propuestos para trabajar en diferentes empresas del sector, buscando siempre el mayor bienestar y satisfacción de los mismos. Aunque la tramitación de los permisos de trabajo está siendo un poco más complicada de lo que suponíamos, podemos deciros orgullosos que cada uno de los chicos ya tiene destinado un lugar de trabajo y en cuanto todo esté en regla podrán empezar a desempeñar su labor.