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Observación
Bajo el título Oraciones
Cósmicas (II) se muestran, en este número de la revista, las 20 oraciones
siguientes a las 21 que se publicaron en la revista
anterior. En el próximo número se publicarán las últimas
oraciones cósmicas. |
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XXII. Cuenta
conmigo... |
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Cuenta
conmigo, mi Dios, cuenta conmigo. Yo sé que mi piel está
manchada y oscurecida. Yo sé que no soy digno. A pesar
de todo, cuenta conmigo. Cuenta conmigo para que yo
pueda bañarme una y mil veces en las aguas de tu amor.
Cuenta conmigo y haz de mí lo que quieras. Cada día
renovaré mi decisión de ser sólo para ti y para tu
gente. Y bien sé que tu mirada me limpiará y entonces
seré radiación viva de tu imagen dentro de mí.
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XXIII.
Despierta con tu dulce toque... |
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Despierta
con tu dulce toque las notas dormidas de mi cítara. Hazme vibrar al
ritmo de la vida y que sea el amor mi obra preferida. Ténsame para que
mis cuerdas –mi ser entero- te ofrezca la mejor de mis melodías. Y que
yo pueda decir también ‘para ti es mi música, Señor’. Vacía de la caja
de resonancia todo lo que llamo ‘mío’ y así cantaré para ti; y me uniré
a la sinfonía cósmica, y toda mi vida, aún en medio del dolor,
será pura
alegría y gozo. |
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XXIV. El ruido
en la ciudad... |
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¿Cuál
es mi nombre? En medio de las prisas y los ruidos quiero saber quién
soy. Soy más que un número, no soy un juguete automático. Mi mente
quiere encontrar el sentido de mi vida, mi corazón ansia el amor. ¿Quién
soy yo? ¡Dímelo, hermano, dime quién soy yo! Yo sé que ‘tú eres tú’.
Juntos buscaremos y encontraremos nuestro nombre en medio del caos de la
ciudad impersonal. Pararemos los motores y saldremos de los autobuses y
de los taxis… y chocaremos nuestras manos y, mirándonos a los ojos,
celebraremos la vida. |
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XXV. Quiero
ser transparente... |
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Quiero
ser transparente como el agua del lago, reflejando la realidad
circundante sobre la superficie apacible. Quiero ser tan diáfano que a
través de la calma y la paz de mi mirada se pueda ver la belleza que se
esconde dentro de mí; belleza hecha de algas, de piedras coloridas y
variedad fantástica de peces en mi seno… Quiero reflejar el cielo en la
superficie de mi vida.
…
¿Sueño imposible?
Prefiero soñar lo
imposible a permanecer dormido en el letargo de la muerte anticipada por
mi desidia y mis miedos. |
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XXVI. Cuado Tú
miras la obra maestra... |
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Cuando
Tú miras la obra maestra de la Creación, Dios, sonríes desde el cielo
porque ‘todo está bien hecho’. Te complaces en cada molécula salida de
tu mano (herramienta eficiente de tu corazón) porque refleja tu poder
creativo.
Cuando
contemplas desde arriba tanta belleza, infundes en nuestros labios
(herramienta expresiva de nuestros corazones) un canto de alabanza y de
gloria a tu nombre.
Y
cuando ves que el
‘enemigo’
ha plantado cizaña que crece en forma de
guerras fratricidas, venganzas, resentimientos, enemistad, intolerancia,
fanatismo…, en lugar de arrepentirte de la obra bien hecha, Tú, Dios
Bueno, armas de sabiduría y de fuerza nuestra vida para vencer al
enemigo sin resistirlo, sino siguiendo plantando semillas de vida nueva:
el perdón, la reconciliación, la amistad, el amor, la tolerancia, la
verdad…
Y
así te ayudamos a seguir creando este maravilloso mundo, espejo de tu
amor. |
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XXVII. Me has
bañado, Señor, ... |
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Me
he bañado, Señor, en el río de tu amor. Me he atrevido a sumergirme en
las aguas de tu misterio y me he convertido en una
‘nueva creación’. Has
destruido mis resistencias a tu acción y, sellado por tu Espíritu, me
has hecho tu hijo querido.
Y
sé que todos mis miedos ya no tienen sentido; son solamente una sombra
que se derrite bajo el Océano de tu amor. He vuelto mis ojos hacia el
Este y, ya para siempre, avanzaré hacia el lugar donde Tú siempre
amaneces… Un viaje sin retorno. |
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XXVIII. Tú
eres el Creador de todo... |
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Tú
eres el Creador de todo lo que existe y, por efecto de
tu gracia permanente, haces que la sinfonía de tu
Creación se convierta en Perfección Cósmica.
Miles
de años se precisan para que las aguas esculpan sobre la
roca los caprichos de las olas fluviales… Tu gracia,
persistentemente acariciando mi corazón, me enseña
igualmente el arte de amar.
Y
así Tú creas en mí una personalidad nueva cuyo corazón
se hace capaz de irradiar la imagen divina que me
habita. Y así tu belleza se expande y derrama la belleza
alrededor.
Señor,
continúa haciendo tu trabajo en mí, y en todas tus
criaturas, Tú que eres el Artista Divino del Universo. |
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XXIX. Cuando
Dios mira a la creación... |
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Cuando
Dios mira a la creación, la ama. Los ojos de Dios nunca
condenan bajo ningún pretexto. Dios nos crea y nos
recrea con su amor. Él penetra nuestro corazón y sus
rayos luminosos nos transforman suavemente en su imagen
divina.
Delante
de Dios aprendemos a sentirnos como en casa en este
mundo maravilloso que Él ha preparado para nosotros. El
mundo es nuestra casa y Dios el Padre de todo y de
todos. Y todos y cada uno somos bienvenidos al
‘Festival
del Amor’. Todos somos primogénitos.
Nuestra vocación
esencial en la vida es aprender a amar como somos
amados. Y un día lo veremos como Él nos ve; y lo
amaremos en el Eterno Festival de su Amor. |
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XXX. Señor, Tú
nos llamas... |
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Señor,
Tú nos llamas al vuelo de la libertad. Quieres que caminemos a la altura
del amor. Y para este viaje hemos de dejar atrás todo equipaje que nos
impide ser sencillos como los niños.
Todos
nosotros sin excepción llevamos dentro del corazón aquel niño que un día
fuimos y que está todavía vivo reclamando su libertad.
Señor,
Tú que nos has dicho que debemos cambiar y ser como niños, enséñanos a
caminar por el sendero de la simplicidad. |
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XXXI. He
nacido para darme totalmente... |
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He
nacido para darme totalmente al servicio de la bondad y de la belleza.
He sido llamado a reflejar en mí y a través de mí la gloria del Dios que
es pura transparencia de amor eterno. Pero si me enredo en la
mediocridad, la mentalidad calculadora o la autocomplacencia, yo sé muy
bien que entonces no seré feliz ni ayudaré a abrir un canal de gracia a
través del cual Dios vuelva al mundo que tanto anhela y suspira por Él.
He
nacido con un fin y quiero llevarlo a cabo aunque me cueste la vida. Y
el fin de mi vida es la plenitud de la vida en el amor.
Señor,
soy un mero aprendiz
Pero con tu Espíritu,
Artista Supremo de la
Creación,
Alcanzaré el más alto
grado
Del Arte de Amar. |
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XXXII. El
Signo de la VICTORIA... |
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El
signo de la VICTORIA es la CRUZ. Incluso los atletas al
llegar a la meta extienden los brazos en forma de cruz.
La Cruz está en sí misma llena de gloria. Todo
crecimiento humano pasa necesariamente por el dolor y el
sufrimiento. Querer escaparse de esta experiencia humana
es optar por permanecer para siempre niños. Cuando
Cristo nos dice ‘carga con tu cruz de cada día, ven y
sígueme’ nos dice que aceptemos el dolor y que veamos en
él la presencia de Dios.
Incluso
la psicología moderna y de siempre enseña que cada
persona se fortalece por dentro con el sufrimiento. Y
así crece.
Pero,
atención, el sufrimiento, el dolor, la CRUZ, no son
fines en sí mismos. El auténtico fin es la Vida en
Plenitud, la Resurrección. La vida es una competición en
la que todos seremos ganadores si nos atrevemos a salir
de nuestra confortabilidad y decidimos volar. En este
combate agónico, seguro que la victoria será nuestra.
¡El
Señor Resucitado es nuestra victoria! |
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XXXIII. Y
cuando Tú acabaste el trabajo... |
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Y
cuando Tú acabaste el trabajo fantástico de la creación, Dios, dijiste:
‘Ahora vamos a crear las familias para que sean capaces de irradiar amor
por todos lados’. Y así sucedió que insuflaste en cada ser humano
-hombre o mujer- la capacidad inmensa de amar. Y así, la atracción
amorosa de un hombre y una mujer hace posible el milagro de dos que se
hacen uno. Y su amor se convierte en fuerte de vida nueva… Y porque Tú
quieres que todos y cada uno vivamos felices, dijiste una vez más al
final de la creación:
‘Todo esta bien hecho’.
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XXXIV. Dios de
mi vida, ... |
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Dios
de mi vida,
A ti
levanto mis ojos y mi corazón.
Aquí
estoy, soy yo, tu hijo amado.
Sé que Tú
siempre me miras
Y que tu
mirada sobre mí
Me moldea
a imagen tuya.
Me
conoces totalmente
Y tu amor
por mí es eterno.
Eres
asombroso en tu poder.
Por
siempre alabaré tu Nombre.
Tú
conocías todos mis caminos
Incluso
antes de la creación.
¡Gracias,
Dios mío!
Por
siempre alabaré tu nombre. |
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XXXV. Le vengo
dando vueltas... |
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Le
vengo dando vueltas a lo que llamo
‘espiritualidad de la imperfección’.
En esta espiritualidad el acento está no tanto en la
perfección cuanto
en el crecimiento. Y este crecimiento consiste en verme a mí mismo, a
los demás y a la creación en cuanto tal en constante proceso ascendente.
Todas las cosas están sometidas al desgaste, la limitación, el fracaso,
el pecado… pero con vocación de eternidad.
Lo
que importa en esta ‘espiritualidad de la imperfección’ es tener un
corazón agradecido y una disposición profunda a hacer crecer cada chispa
de luz, cada borbotón de vida, de belleza y de bondad. En esta
‘espiritualidad de la imperfección’ el objetivo real es ser fiel a estos
dos mensajes de Jesús: ‘Sed perfectos como mi Padre…, Si no os hacéis
como niños…’ |
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XXXVI. Por
todo el mundo... |
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Por
todo el mundo huele a Mundo Nuevo. Por eso hemos de escuchar y hacer
caso al grito de los jóvenes. Por lo menos que, escuchándoles, ellos nos
enseñen a dudar. Aprender a dudar requiere una gran dosis de humildad y
es el principio de la sabiduría en la que se sostendrá el Mundo Nuevo.
Lo
nuevo se mide con lo nuevo. Por eso el Señor Jesús no tiene compasión
con el viejo Nicodemo: ‘Nicodemo, tienes que nacer de nuevo’.
Nuestro
Mundo en cuanto tal está sustentado sobre bases políticas y
estructurales envejecidas: globalización al servicio de los más ricos,
dictaduras al servicio del prestigio personalista y de la ambición,
monarquías obsoletas…
¡Que
los jóvenes tengan su palabra en el forum de un futuro con esperanza!
Los jóvenes no son solamente un proyecto de futuro, sino la garantía y
el avance que Dios nos da del futuro que debe ser construido en el amor. |
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XXXVII.
Llévame al Desierto... |
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Llévame
al Desierto y háblame al corazón. Dime la verdad acerca de mí mismo y
dime quién eres Tú, Dios de todos los nombres y sin nombre.
Y
en diálogo de amor dime cuáles son mis errores y mis pecados y también
mis compulsiones; sedúceme una vez más y para siempre. Que toda mi vida
experimente la fragancia de tu amor.
Sácame
al Desierto de mi corazón y, en silencio, fijaré toda mi atención sólo
en ti y así aprenderé a volar por encima de mis miras estrechas y
conoceré la Belleza desde arriba.
Y
en el encuentro amoroso y amistoso contigo aprenderé a luchar contra la
maldad dentro y fuera de mí, y me alegraré para siempre en la Victoria
que Tú ya has ganado para mí. |
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XXXVIII.
Crecer siendo capaz de mirar... |
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Crecer
siendo capaz de mirar al futuro con esperanza, convencido de que
cualquier tiempo pasado no fue mejor que el presente… Haber perdonado
todo y haber quemado todo resentimiento y venganza… Aproximarme a la
meta y ser capaz de verme rodeado de niños que ríen y gozan conmigo...
Ser un poco aquel Nelson Mandela que consiguió el Premio Novel de la Paz
y sin embargo reconoció que había fracasado como esposo y como padre…
¡Todos somos tan grandes y tan débiles…!
Cada uno de nosotros somos
hijos de un bonito sueño al cual estamos llamados a ser fieles. Estamos
llamados a ser profetas de nuestro tiempo. |
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XXXIX. Para
subir al monte... |
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Para
subir al monte has de ascender hacia adentro. ¡Adentro!
La cima está en lo más escondido de tu corazón. No la
busques fuera, que te cansarás y no la encontrarás.
Y
emprende el viaje en la noche, sumergido en el
silencio.
Que no te asuste ni la tiniebla ni el bramido del mar…
De noche, sí, guiado por la luz interior de un
Dios que
ama el amanecer dentro de ti. Que tu luz interior empape
la noche que te rodea. ¡No te detengas! |
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XL. ¡Ven y
únete a la danza! ... |
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¡Ven
y únete a la danza!
¡Ven
y danza con nosotros, no tengas miedo! Únete a nosotros
en la danza de la vida. Tú tienes algo original que
ofrecer y nadie en el mundo puede sustituirte.
Ven
al festival de las diferencias mientras la misma música
del amor guía nuestros pasos rítmicamente, mientras los
ojos de nuestro Dios gozan y se regocijan en nuestra
bondad.
No
digas ‘Yo no sé danzar’. Ven y únete siguiendo el ritmo
de la melodía que te habita. Sigue los movimientos del
amor que se esconde en ti. Ven y danza con nosotros y
disfruta plenamente de estar vivo. |
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XLI. Ser puro,
transparentar amor, ... |
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Ser
puro, transparentar amor,
Irradiar
la gloria,
Ser
simple,
Derramar
la fragancia divina,
Crear
belleza,
Ser
honesto,
Construir
el cielo
Aquí en
la tierra.
Vivir
aquí y ahora,
Luchar y
esforzarme,
Vivir el
presente,
Mirar
hacia delante,
Caminar
hacia el futuro,
Vencer el
mal,
Participar en la carrera de la vida.
Confiar
siempre en el bello amor divino,
Aprender
a ser conducido por Él,
Decir
adiós al pasado,
Aprender
la libertad de los pájaros,
Ser un
canal de la ternura de Dios. |
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