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Proyecto personal de crecimiento

(P. Javier Negro)

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La formación permanente de religiosos en Camerún

(P. Fernando Guillén)

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Tiempo sabático como experiencia formativa

(P. Javier Negro, Sch. P.)

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La formación inicial y la formación permanente

(Albert, Junior camerunés)

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La ciudad de Yaundé, en estos últimos años, ha visto incrementar el número de comunidades religiosas, masculinas y femeninas de una manera notable. Ello ha sido debido en gran parte a la abundancia de estructuras de formación y a la relativa calma político-económica de este país en África central.

Demos algunos ejemplos:

La pastoral vocacional tiene una actividad mensual interesante. Cada segundo domingo de mes, en el seminario menor de Mvolyé, se tiene una "matinée" vocacional abierta a todo adolescente o joven con inquietud por la vocación. Algunos de nuestros juniores participan en ellas y algún muchacho ha conocido ahí el carisma calasancio.

Los noviciados son tan numerosos que se han creado varios "inter-noviciados", o sea estructuras de ayuda a la formación, sobre todo en los diversos temas de la vida consagrada. La abundancia de personas preparadas permite hallar los profesores oportunos. Uno de esos "inter-noviciados" funciona precisamente en nuestra parroquia de la Cité Verte, bajo la organización de las Carmelitas teresianas misioneras del P.Palau.

Para los jóvenes profesos existe el Instituto teológico pastoral para religiosos (ITPR), bajo el patrocinio de Santa Bakhita. En su mayoría femenino, el Instituto da una formación sólida en teología, pastoral y espiritualidad religiosa. Actualmente se esfuerza en pasar a un programa de tres años y obtener así un reconocimiento por parte de la Facultad de Teología de la Universidad Católica del África Central (UCAC).

Para los religiosos aspirantes al sacerdocio existe desde hace 25 años la Escuela Teológica San Cipriano de Ngoya, a unos kilómetros de la capital. Originariamente era el Juniorato de los Padres de Scheut, Congregación belga del Corazón de María, evangelizadora del Congo. Luego se convirtió en un Consorcio de muchas Congregaciones, sobre todo misioneras y actualmente ofrece un programa de 4 años de teología, con obtención del Bachillerato teológico por la afiliación al Teresianum de Roma. Sus alumnos pasan de 240. Le Escuela Pía es miembro de ese consorcio, que está preparando un segundo ciclo de teología de la vida consagrada.

Existe también la Facultad de Teología de la Universidad Católica, con dedicación preferente a los seminaristas diocesanos, con un programa de tres años, y un posibilidad de hacer un segundo ciclo de licencia en Biblia, Dogma o Moral. La Escuela Pía participa también en esta estructura universitaria. En la Faculta de Filosofía de esta Univesidad existe la especialidad de filosofía de la educación, de gran interés para nosotros.

Pero faltaba una iniciativa para la formación permanente de religiosos y religiosas adultos, profesos de votos perpetuos y en plena acción apostólica.

A partir del año 2002 se empezó a hablar de esta posibilidad, aludiendo a los textos de Vita consecrata que piden tal esfuerzo (nn. 70-71). La Conferencia de Superiores Mayores dio luz verde y en la Asamblea de 2003 ya se pudo anunciar concretamente la primera sesión de formación permanente para la semana de Pascua.

La organización, a partir de octubre, corrió a cargo de los dos centros de religiosos, la Escuela San Cipriano y el ITPR. Una comisión compuesta de 2 religiosos y 2 religiosas buscó el tema - "La vida consagrada: carismas para la Iglesia" -, pensó en los conferenciantes, escogió los días - de martes a viernes de Pascua -, organizó los horarios, alquiló el centro diocesano Juan XXIII, y a través de 4 comisiones - liturgia, economía, acogida y decoración, medios de comunicación social - se lanzó a ultimar los detalles. Un tríptico fue distribuido con todos los detalles, así como los volantes de inscripción.

El desarrollo fue un relativo éxito de participación y de resultados formativos. Una conferencia diaria, con grupos de trabajo y ambiente de apto a compartir, con momentos fuertes de oración hizo que la evaluación fuera ampliamente positiva, aunque no faltaron puntos a mejorar como el mejor aprovechamiento del tiempo, la Eucaristía diaria, dar más tiempo a las conferencias, mejorar el sistema de sonorización.

La comisión de organización envió un balance a todos los superiores mayores y se pensó en ir instaurando ya una tradición de formación permanente en la semana de Pascua, de forma parecida a la iniciativa de los padres Claretianos de Madrid.

Para este año 2004, en sintonía con el tema de la Asamblea de los Superiores Mayores, se escogió el tema de EL TESTIMONIO DE LA POBREZA CONSAGRADA EN ÁFRICA.

La sesión ha tenido lugar del 13 al 16 de abril en los mismos locales. La participación ha sido de unos 50 religiosos, con aplastante mayoría femenina. Con las indicaciones del año pasado, se han mejorado los horarios y sobre todo se ha logrado que cada día los conferenciantes den dos charlas y se queden en la puesta en común, respondiendo a las preguntas y aportaciones.

El primer día , un jesuita de Burkina Faso hizo una brillante exposición de los fundamentos bíblicos de la pobreza consagrada por la mañana y completó la visión con la historia y la teología de la pobreza por la tarde. El segundo día dos religiosas camerunesas expusieron la pobreza desde el ángulo de la vida comunitaria, abundando en los detalles que pueden constituir problemas, como la información sobre el origen de los fondos, la manera de gestionar por parte de la superiora, la necesidad de la continuidad en la formación a la pobreza. No hay que decir con qué interés se discutieron esos temas entre religiosas extranjeras y nativas.

El tercer día se consagró a los aspectos jurídicos y económicos de la pobreza. Una religiosa italiana, miembro de un Instituto de reciente fundación y de carácter misionero -"Redemptor hominis"- que es, al mismo tiempo, Decano de la facultad de Derecho canónico de la Universidad católica, hizo dos exposiciones muy notables sobre el fundamento teológico del voto a partir del consejo cristiano de la pobreza, que es un reflejo de la vida trinitaria ( Vita consecrata n. 20). El tema se apoyaba en la paradoja de Cristo: para ser pobre hay que empezar siendo rico, para poder enriquecer a los otros con la propia pobreza (2 Cor 8, 9). De ahí vino la necesidad de hacer fructificar los talentos y el aspecto de trabajo como parte de la pobreza consagrada, que desemboca en solidaridad y lucha contra la pobreza sociológica.

En fin, el cuarto día, un mercedario burundés, doctor por Salamanca, expuso la inculturación de la pobreza religiosa en este momento de transición, en que las comunidades religiosas se africanizan rápidamente en sus miembros y en sus estructuras. El Superior de los Misioneros del Espíritu Santo, Vicario episcopal de religiosos, celebró la Eucaristía final con gran satisfacción de todos.

Cada día se empezó con el canto solemne de Laudes, aprovechando para renovar himnos, tonos de salmos y espíritu de la Litugia de la Horas, según las últimas recomendaciones pontificias.

Creemos pues haber encontrado un modo sencillo y práctico de mantener viva la llama de la renovación interna de las comunidades de religiosos adultos. Lamentamos la ausencia casi total de los religiosos varones. Observamos, sin embargo, que los jóvenes participan con interés en la organización y finalmente, la economía aunque ajustada, es suficiente a partir de las mismas inscripciones. Desearíamos poder publicar las conferencias para que estos materiales puedan llegar así a los ausentes.

Solamente con este tipo de iniciativas se pueden concretizar y pasar a la vida las intuiciones de los documentos eclesiales recientes, que de otra manera quedan prácticamente desconocidos y sin duda inoperantes. La formación permanente renueva la dimensión espiritual, humano-fraterna, cultural-profesional y carismática de los religiosos (Vita consecrata n. 71). Para los sacerdotes, el documento Pastores dabo vobis, (nn. 70-80) da orientaciones aún más abundantes y concretas.

(Fernando Guillén, Sch. P.)

 

 

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