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Proyecto personal de crecimiento

(P. Javier Negro)

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La formación permanente de religiosos en Camerún

(P. Fernando Guillén)

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Tiempo sabático como experiencia formativa

(P. Javier Negro, Sch. P.)

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La formación inicial y la formación permanente

(Albert, Junior camerunés)

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En nuestro reciente 45 Capítulo General, se concedió a la Formación Permanente una gran importancia. Lo demuestra los "cambios propuestos en las Reglas" y el documento "Orientaciones para la formación de los religiosos en las Escuelas Pías" aportado al Capítulo para su estudio y aprobación. Al final, al aprobar los Capitulares que sólo saliese, como documento capitular, el de "Revestirse de Cristo", el documento sobre la formación, retocados algunos de sus puntos y abreviado su texto para hacerlo más asequible, quedó para publicarse. Lo mismo ocurrió con otros documentos. Por considerarse válido el documento sobre Formación Permanente, voy a intentar condensar lo esencial del mismo en dos apartados:

I. CAMBIOS PROPUESTOS DE LAS REGLAS

Se aprobaron los siguientes cambios en las Reglas sobre Formación:

"De la acertada formación de las nuevas vocaciones y de los religiosos depende primordialmente la vitalidad de la Orden y su adecuada renovación" (nº.144)

"Para hacer realidad este principio, hay que adaptar la acción formativa a las diversas etapas de la vida.

Los estadios sucesivos del itinerario formativo del escolapio son: 

  1. los inicios del camino vocacional

  2. la formación inicial en tres etapas: Prenoviciado, noviciado y Juniorato

  3. la formación permanente. Para cada etapa formativa la Orden tiene su respectivo Directorio General" (nº.145)

En el nº. 205 aparece una explicación de la Formación Permanente para el escolapio:

"Por la maduración de nuestra vocación para adoptar posturas evangélicas ante los cambios de la sociedad actual y, por nuestra continuada renovación, movamos a los niños y jóvenes a integrarse en nuestras Comunidades... Debemos tomar en serio nuestra formación secundando las directrices del Directorio de formación permanente. Ésta debe ser objeto de un compromiso personal e irrenunciable que nos mantenga y renueve en nuestra vocación escolapia"

II. ORIENTACIONES PARA LA FORMACIÓN DE LOS RELIGIOSOS EN LAS ESCUELAS PÍAS"

Las páginas dedicadas a la Formación permanente son once. Por razones de brevedad y concisión, utilizo precisión casi telegráfica. Resalto únicamente y casi al dictado, los puntos que considero esenciales:

Referencia al "Directorio Escolapio de Formación permanente" (Roma, 1994):

La F.P. es una exigencia intrínseca de la Consagración Religiosa.
Necesaria para insertarse en una realidad que cambia frenéticamente...
La vida, toda nuestra vida ha de ser formación.
Ha de ser un tiempo pedagógico y teológico a la vez
La responsabilidad de la FP recae en primer lugar en el propio religioso, ya que a él le corresponde dar respuesta a la exigencia siempre nueva de su vocación.
La comunidad (local, demarcacional, ...) es también educadora de sus miembros y sujeto de educación.

Instancias desde donde se realiza la Formación permanente

No hay formación personal sin la aceptación de la persona y sin un plan concreto que de ella se haga.
Una formación permanente desde la comunidad y en la comunidad es el segundo elemento básico.
Es importante, en algunos casos, la unión de comunidades o de personas dispersas bajo un mismo responsable.
Desde la Demarcación se debe animar y organizar la formación.
Desde la Circunscripción y desde la Orden se puede organizar una FP de más calidad y más completa.
Contar también con otros grupos: comunidad educativa, eclesial, sociedad, etc.

Ritmo de la F. P.

F.P. continua o diaria: a través de la oración diaria, las relaciones humanas diarias, la lectura y el estudio diarios, las tareas de ministerio diarias...
F.P. semanal: en la reunión comunitaria semanal, la reflexión y en el compartir juntos la revisión de vida y la preparación de las lecturas del domingo...
F.P. mensual o trimestral: en los días de retiro, encuentros con otras comunidades, trabajos colectivos temáticos...
F.P. anual: en la elaboración comunitaria del proyecto y programación comunitarios, en la confección del proyecto personal, en los Ejercicios Espirituales, en los cursillos monográficos...
F.P. cuatrienal: en la revisión del proyecto provincial, en las asambleas provinciales, Capítulos...
Otras formas de F.P.: cursos de actualización (pastoral, Biblia, liturgia, vida religiosa,...), cursos sabáticos (cada 10, 15... años), en momentos y etapas críticas de la vida...

Direcciones de la F. P.

Como teoría: puesta al día o reciclaje en lo humano, científico y religioso.
Como práctica: mejora de la profesión, desarrollo óptimo de la misión y del ministerio.
Como actitud: renovación del sentido profundo del ser.
Como experiencia: mejora de la interrelación personal y de las habilidades para la convivencia comunitaria.

Metodología de la F. P.

Presencial: basada en la presencia del educador y del educando.
Autoafirmativa: mediante propuestas escritas, organizadas atendiendo al ritmo personal u otras formas semejantes.
Tutorial: Acción orientada y apoyada por el educador (puede ser vía internet).

Etapas de la F. P.

Inicial: Prenoviciado y noviciado.
Antes de la Profesión Solemne y de las Ordenaciones: preparación adecuada.
Formación en el Quinquenio: para integrar correctamente al religioso en la realidad que le toca vivir desde la propia manera de ser.
Formación en la mitad de la vida: para evitar el anquilosamiento e individualismo en torno a los 50 años. En esta etapa suele ser normal el cansancio, aislamiento, individualismo, egoísmo, encerramiento en sí mismo, y un trato mínimo con Dios y con los hermanos.
Formación en torno a la jubilación: disminuye la actividad y las relaciones; es el instante de aceptar el silencio para entrar en la sabiduría.
Formación de los religiosos ancianos: No es tiempo de aparcamiento ni de ponerse en un pedestal, sino de vivir con calidad la vocación a la hora nona.
Formación en los momentos de conflicto o de crisis: crisis de fe, de vocación, de salud, de relaciones, de afectividad, de ministerio, de obediencia, de envejecimiento... en las que todo el entorno se rompe y hay una preponderante frustración que debe ser educada para superarla.

Estructura de la F.P.: (Forma de organizar la F.P.)

Formal: estructura sólida, objetivos claros, proceso sistemático, actividades de duración fija y temario coherente, bien diseñado y formulado.
No formal: (sin demasiada sistematización) experiencias, compromisos, lecturas... que uno se propone con cierta anarquía.
Informal: se hace sobre la marcha de manera más o menos inconsciente.

Contenido de la F.P.

Desarrollo humano: centrada en el crecimiento de la persona hacia su plena madurez, aceptando sus límites y realidad. Busca desarrollar una personalidad equilibrada y sensible.
Desarrollo espiritual: cultiva la experiencia de Dios, la experiencia de fe y de la misión en la comunidad. Conjuga el trabajo con la oración.
Desarrollo intelectual: se plantea adquirir conocimiento, no para saber más, sino para crecer en sabiduría y poder vivir con mayor profundidad.
Desarrollo escolapio: reaviva el don de la misión y de la caridad pastoral. Abre al conocimiento más profundo del carisma escolapio y de las vivencias de Calasanz.

Origen de la F.P.

Autodecidida: se realiza por propia iniciativa y se organiza de forma personal y adecuada a la realidad personal.
Impuesta: es arbitrada por un órgano ajeno al sujeto.
Aconsejada: por otro

Deficiencias más importantes a señalar

En la Orden y en la mayoría de las Demarcaciones falta un verdadero plan global de FP.
Faltan fórmulas para llevar a término un plan concreto posible.
Falta un plan sistemático a nivel de comunidad local y demarcacional
Faltan personas que sepan acompañar y guías espirituales
Falta una motivación para la FP

Consejos

Cada Demarcación ha de nombrar un responsable de formación que se ocupe de la formación permanente, y ha de contar con una estructura de ayuda y presupuesto.
La Orden debe organizar cursos de acompañamiento para preparar personas que animen la formación permanente en las comunidades y en la Demarcación.
Cada Demarcación debe organizar la formación permanente y de los religiosos jóvenes o en quinquenio, ya por sí misma, ya unida a otras Demarcaciones con más posibilidades.
La Orden debe fomentar la itinerancia de ciertos religiosos preparados para que puedan llevar a diferentes Demarcaciones experiencias y conocimientos de calidad.
Los religiosos de cada Demarcación han de seguir la formación junto con los laicos en todas las modalidades, especialmente la que está inserta en la Obra.

 

 

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