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LA FORMACIÓN INICIAL Y LA FORMACIÓN PERMANENTE (Albert Legrand, junior camerunés Sch. P.) |
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Se
puede hablar de una realidad sin tener un conocimiento Ya lo
dice nuestro Santo Padre José de Calasanz: "Si, desde la Estos dos pensamientos de Calasanz nos llevan a una diferenciación clara de la formación inicial y de la formación permanente. En efecto, si se sienta una buena base durante la formación inicial, será posible esperar una vida religiosa feliz y fructífera después de la profesión solemne. Pienso que se ha de dar una gran importancia a la primera etapa de la formación inicial , que se han de realizar los mayores esfuerzos en conseguirla y que se ha de cuidar esmeradamente. Los
religiosos deben recibir una formación inicial digna y adaptada al No se puede sembrar una pepita de oliva y esperar cosechar bananas. Lo que seremos durante la formación permanente está parcialmente determinado por lo que somos durante la formación inicial. Con esto no intento negar la posibilidad de conversión que debe ser una experiencia normal en nuestra vida con la gracia del Espíritu Santo y el esfuerzo personal. Lo que pretendo es hacer hincapié en la importancia de la formación inicial en la que fijamos los pilares que sostendrán nuestro ser religioso en el futuro. Este es mi momento: el de plantar y regar para obtener una buena cosecha posteriormente. No tengo experiencia de formación permanente pero creo que es así. Perdón por mi imaginación juvenil. Tenemos los ojos y el corazón en el presente pero el desafío del futuro nos motiva. Si hay un aspecto sobre el cual se debe insistir durante la segunda parte de la formación, es la relación interpersonal en comunidad. En ésta, el religioso nunca está solo, pero se puede sentir aislado. Vivir de esta manera es horrible porque puede engendrar desequilibrios o relajamientos en forma de vivir la vida religiosa. Cuando alguien se siente comprendido por los hermanos con quienes vive, se siente también amado por Dios. Las estructuras de formación permanente que existen en las diferentes demarcaciones de la Orden y que me parecen buenas, como el "Quinquenio" en el Vicariato de Camerún, deberían ayudar a los hermanos que acaban su formación inicial a crear una buena relación interpersonal comunitaria ayudándoles a integrarse, sin complejos, con los hermanos mayores. No he pretendido agotar todos los aspectos de la formación permanente. Solamente he intentado ofrecer una módica contribución.
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