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LA FORMACIÓN INICIAL

Y LA FORMACIÓN PERMANENTE

(Albert Legrand, junior camerunés Sch. P.)

Se puede hablar de una realidad sin tener un conocimiento claro  de la misma. Es suficiente tener alguna noción o haber experimentado algo sobre la misma. Este es mi caso ya que soy novato con cuatro años de votos simples y sigo todavía con la formación inicial en la Orden de las Escuelas Pías. Por tanto, sería en mí una osadía hablar de formación permanente. No obstante, saber que el baobab sale de una pepita y que la construcción de una casa comienza con unos buenos cimientos me anima a escribir este artículo haciendo una conexión entre la formación inicial y la formación permanente. Consideradlo como una aportación hecha desde la observación de una realidad a gran distancia en su consecución.

Ya lo dice nuestro Santo Padre José de Calasanz: "Si, desde la infancia,  el niño es imbuido diligentemente en la Piedad y en as Letras, puede preverse, con fundamento, un feliz transcurso de toda su vida." (Constituciones de la Orden de la Escuelas Pías, no 5) Y, hablando de la formación, dice: "Si no se procede con gran discernimiento en la selección y admisión de los Novicios y no se les da una formación muy esmerada, nuestra Obra, como cualquier otra, por santa que sea, se derrumbará." (Constituciones de la Orden de la Escuelas Pías, no 10).

Estos dos pensamientos de Calasanz nos llevan a una diferenciación clara de la formación inicial y de la formación permanente. En efecto, si se sienta una buena base durante la formación inicial, será posible esperar una vida religiosa feliz y fructífera después de la profesión solemne. Pienso que se ha de dar una gran importancia a la primera etapa de la formación inicial , que se han de realizar los mayores esfuerzos en conseguirla y que se ha de cuidar esmeradamente.

Los religiosos deben recibir una formación inicial digna y adaptada al tiempo, espacio y a las necesidades de la Iglesia y de la sociedad en la que viven, si no se quiere correr el riesgo de pasar el tiempo remendando, en vano, 'los trozos sueltos' de la formación inicial. En esta línea, pienso que se debe insistir en personalizar lo que recibimos durante nuestra formación inicial pues, aunque parezca paradójico, la formación permanente empieza con la formación inicial . También, se debe tener en cuenta el principio según el cual el religioso es más fuego a avivar que recipiente a llenar.

No se puede sembrar una pepita de oliva y esperar cosechar bananas. Lo que seremos durante la formación permanente está parcialmente determinado por lo que somos durante la formación inicial. Con esto no intento negar la posibilidad de conversión que debe ser una experiencia normal en nuestra vida con la gracia del Espíritu Santo y el esfuerzo personal. Lo que pretendo es hacer hincapié en la importancia de la formación inicial en la que fijamos los pilares que sostendrán nuestro ser religioso en el futuro. Este es mi momento: el de plantar y regar para obtener una buena cosecha posteriormente.

No tengo experiencia de formación permanente pero creo que es así. Perdón por mi imaginación juvenil. Tenemos los ojos y el corazón en el presente pero el desafío del futuro nos motiva.

Si hay un aspecto sobre el cual se debe insistir durante la segunda parte de la formación, es la relación interpersonal en comunidad. En ésta, el religioso nunca está solo, pero se puede sentir aislado. Vivir de esta manera es horrible porque puede engendrar desequilibrios o relajamientos en forma de vivir la vida religiosa. Cuando alguien se siente comprendido por los hermanos con quienes vive, se siente también amado por Dios. Las estructuras de formación permanente que existen en las diferentes demarcaciones de la Orden y que me parecen buenas, como el "Quinquenio" en el Vicariato de Camerún, deberían ayudar a los hermanos que acaban su formación inicial a crear una buena relación interpersonal comunitaria ayudándoles a integrarse, sin complejos, con los hermanos mayores.

No he pretendido agotar todos los aspectos de la formación permanente. Solamente he intentado ofrecer una módica contribución.

 

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Proyecto personal de crecimiento

(P. Javier Negro)

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La formación permanente de religiosos en Camerún

(P. Fernando Guillén)

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Tiempo sabático como experiencia formativa

(P. Javier Negro, Sch. P.)

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La formación inicial y la formación permanente

(Albert, Junior camerunés)

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