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Después de haber leído despacio el documento del Capítulo General de
1991 sobre las normas y orientaciones para la formación continua de los
religiosos, refiriéndose a los documentos eclesiásticos posteriores, a
saber, Concilio Vaticano II, "Fortísima Istituti" y otros
documentos de la Orden, en su dinamismo sobre los valores y exigencias
teológicas de la formación continua o permanente, he sentido mi
incapacidad de decir algo nuevo sobre el tema de la formación inicial y
la formación continua. Pero, debido al compromiso contraído con el P.
Provincial de Aragón, escribiré una reflexión sobre el mismo. He
intentado hacer una redefinición del tema en el contexto actual. El
trabajo será muy simple: ampliar el concepto "formación",
relacionándolo luego con la formación permanente.
¿Qué entendemos cuando hablamos de la formación? La primero que se
me ocurre, desde hace mucho tiempo, cuando escucho la palabra
formación, es definirla como dar forma a algo sin forma. En el contexto
de la formación religiosa, dar forma a un joven para que devenga la
imagen de Cristo en su camino hacia la perfección. Este pensamiento
hace siempre honor al patrimonio espiritual de la historia:
transformarse completamente para hacerse imagen de Cristo, viviendo en
nuestro mundo.
Humanamente hablando, se podría definir como dar forma a una persona
que, partiendo de cero, inicia un camino. En lenguaje más familiar y
comprensivo, su definición sería hoy: reformar una persona para asumir
la misión de Cristo, o mejor dicho, dar una forma a la forma existente
de la persona a fin de responder o afrontar una nueva misión con
diversas exigencias.
Hablar de la formación en estos términos, se puede presentar como
un encuentro de dos experiencias. Cada hombre, creado por Dios, es
esencialmente bueno, y tomar un nuevo camino en la vida para seguir a
Cristo en la Vida Consagrada es encontrar un camino seguro y una
aceptación para dar lo mejor de sí mismo acogiendo la gracia de Dios y
dejándose transformar por la misma gracia. De este modo, podríamos
hablar de la formación como una experiencia ardiente y continua en la
búsqueda de la verdad que es Cristo.
En este sentido, la formación continua, según mi opinión, sería
la conciencia constante de cada cristiano, religioso, comunidad e
instituto religioso de su lejanía de la persona de Jesús y de los
valores evangélicos, y la apertura y capacidad para quedar a la escucha
del Espíritu y de los signos de los tiempos. Así, progresando y
penetrando en el misterio de la persona de Jesús, se podrá llevar al
mundo su mensaje. El que escucha al hombre de nuestro tiempo, lo
acompaña y lo salva por medio de la obra del Espíritu y los signos de
Dios en todos los tiempos y edades.
En consecuencia y concluyendo, diría que:
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Todos somos formandos en el camino del cocimiento del único
maestro, Jesús. |
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Que la formación inicial, en todas sus formas, es un periodo de
descubrimiento y redescubrimiento de los elementos principales de la fe
cristiana y de la misión de cada familia religiosa: el momento de la
apropiación y personalización de los valores cristianos e
institucionales. |
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Que la formación post-inicial, formación permanente, es un
momento para buscar y encontrar los puntos de referencia, el
mantenimiento y el desarrollo de aquellos valores asimilados dentro de
la persona, la comunidad y la congregación. Esta formación dura a lo
largo de toda la vida. |
Vivir la experiencia cristiana y ante todo religiosa, sin proyectar
una alimentación espiritual continua de formación, se asemeja a un
agricultor que, al principio del año, labra su campo, pone las plantas,
canaliza el agua más cercana al campo y se marcha creyendo que las
plantas son bastante sabias para descubrir la presencia del agua y para
alimentarse, sin necesidad de regarlas. Al volver para recoger la
cosecha, ¡qué desastre!. Ve muertas todas las plantas por la
incapacidad de sus raíces de llegar a la fuente. De la misma manera, se
puede ir muriendo de hambre paso a paso en la vida religiosa. Por eso,
todo cristiano, religioso, comunidad o instituto debe tratar el tema de
la formación continua urgentemente.
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