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Despierta con tu dulce
toque
Las notas dormidas de mi cítara.
Hazme vibrar al ritmo de la vida
Y que sea el amor mi obra preferida.
Ténsame para que mis
cuerdas
(Mi ser entero)
Te ofrezcan la mejor de mis melodías.
Y que también yo pueda decir "Para ti es mi música, Señor".
Vacía la caja de
resonancia de todo lo que yo llamo "mío"
Y así tocaré sólo para ti.
Y me uniré a la sinfonía cósmica
Y toda mi vida será
-Aun en medio del dolor-
"alegría y gozo". |
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Quiero ser, Señor, el
perfecto danzarín de tu música.
Abre mis oídos a tu
sinfonía
Y prepara todo mi ser
para que pueda actuar
A la altura suprema de
mis posibilidades
En la divina danza de
la vida.
Y los espectadores
(Míos y tuyos)
Disfrutarán y
aplaudirán sólo para Ti.
Y cuando mi actuación
haya terminado
Me retiraré en silencio
Mientras el público
sigue aplaudiendo sólo para Ti,
Director Supremo de la
Sinfonía del Mundo y de mi danza |
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Cuando Tú miras la obra maestra de la
creación,
Sonríes desde el cielo viendo que todo está bien hecho.
Te complaces en cada molécula salida de tu mano,
Herramienta eficiente de tu corazón,
Que refleja tu poder creativo.
Cuando Tú miras desde arriba tanta
belleza
Infundes en nuestros labios,
Herramientas expresivas del corazón,
Un canto de alabanza y gloria de tu nombre.
Y cuando ves que el ¨ENEMIGO¨ ha
plantado la cizaña
Que crece en forma de guerras fratricidas, venganzas,
Resentimientos, enemistad, intolerancia, fanatismo…
En lugar de arrepentirte de la obra bien hecha,
Tú, Dios, nos armas de Sabiduría y de Fuerza
Para que podamos vencer al enemigo sin resistirlo,
Sino plantando más semillas de vida nueva:
El perdón, la reconciliación, la
amistad, el amor, la tolerancia, la verdad…
Y así te ayudamos a seguir creando
Este maravilloso mundo, espejo de tu
amor.
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Cuando Tú miras al mundo, lo amas y lo transfiguras.
Tus ojos no tienen espacio para la condena.
Tú nos creas y nos recreas en el baño permanente de tu amor.
Penetras nuestro corazón y con tus rayos, suavemente,
Nos transformas y nos moldeas a tu imagen.
Bajo tu mirada aprendemos a sentirnos como en propia casa
En este mundo que Tú nos regalas.
Todos estamos invitados, todos somos tus hijos preferidos
Y quieres que participemos en el Festival del Amor.
Esta es nuestra vocación suprema:
Aprender a amar como tú nos amas.
Sabemos que un día, igual que tú nos ves y nos miras,
También nosotros te veremos en el Festival Eterno de tu
Amor.
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