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MEMORIAS DE UN VIAJE PP. Eugenio y Crispín... |
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Nuestro
viaje a Puerto Rico era una experiencia desconocida.
Teníamos como fortalezas en que apoyarnos el saber que íbamos a estar entre hermanos, entre maestros con quienes compartimos el mismo carisma, la misma misión e inquietudes similares: orientar a los niños y jóvenes para que logren un desarrollo integral de su persona en un clima de piedad y letras, fundamentado todo en unos valores humanos y cristianos. En este contexto emprendimos el viaje hacia una nueva realidad escolapia con ilusión y un cierto grado de impaciencia por conocer nuestras obras de Puerto Rico. El vuelo fue plácido y confortable, el aterrizaje gratificante al tener una primera aproximación a la belleza de la Isla del Encanto. Nos recogió en el aeropuerto el P. Benito Forcano. Llegamos a la Comunidad de S. Juan: encuentro de hermanos y reencuentro con alguno después de medio siglo de ausencia: un verdadero gozo y alegría.
El
día 1 de agosto comenzó nuestra actividad en el Colegio Calasanz:
Comenzamos la presentación de la Pedagogía Espiritual (una sesión de unos 90´) y la Espiritualidad Pedagógica (otra sesión de unos 60´) y, finalizada esta parte, se formaron grupos de reflexión: actividad, dinamismo, participación. El fruto de esta reflexión la expresaron en murales y collages de manera creativa y artística sobre los temas desarrollados en las dos sesiones expositivas. Finalizó la jornada con la presentación y puesta en común de los trabajos realizados por cada grupo de 5 profesores, explicación de los mismos, intercambio de opiniones y afianzamiento de las mismas con algunos trabajos en power point realizados por grupos de profesores de nuestros Colegios de Aragón; fue una experiencia enriquecedora. Por la tarde partimos para Ponce; un trayecto novedoso, variado, de vegetación exuberante con las típicas diferencias entre el norte y el sur de la Isla. Nueva comunidad escolapia y reencuentro gratificante con los hermanos.
Los
días 2 y 3 de agosto actividad con la Facultad y Personal
El día 4 visitamos el Colegio de Playa Ponce. Encuentro cálido, fraterno, familiar tanto con la Comunidad Escolapia cuanto con la Facultad. Colegio pequeño, pero rico en voluntad y deseo de superación. La jornada de presentación, la primera parte, y de reflexión, la segunda, fue amena, interesante, participativa y con ilusión. La expresión gráfica original y una puesta en común sencilla y vital. El fin de semana lo dedicamos a visitar el "viejo San Juan", degustar la gastronomía típica en la "Casa de Sam" y ayudar en la Parroquia. El día 7, lunes, dirigimos un retiro a todo el Profesorado del Colegio Ponceño y nos obsequiaron con un aplauso y unos recuerdos. El día 8 lo compartimos con nuestros hermanos de la Comunidad de la Universidad Católica de Ponce. Día apacible, enriquecedor, vivido en un clima de afecto. Recorrimos el Campus de la Universidad apreciando la tranquilidad, el contacto con la naturaleza, la belleza y armonía de la edificación respetando los espacios abiertos para una actividad tranquila y reposada. Por la tarde visitamos el Museo de Arte: mucha belleza, estilos variados, armoniosamente dispuestos en dos plantas, con diversas salas hábilmente comunicadas. Llama la atención la escalera señorial, cómoda, que relaciona ambas plantas. El día 9 visitamos algunas clases y tuvimos un encuentro con nuestro P. Félix, obispo de Ponce quien nos acompañó de vuelta al Ponceño con visita al Cementerio donde están enterrados tres escolapios: P. Daniel Cañada, P. Julio Torralba y P. José Mateo.
Tres
colegios y tres realidades distintas pero un mismo espíritu de
En cada colegio vivimos alguna experiencia distinta: en el Calasanz la emotiva despedida de la Principal, en el Colegio el Carmen la preparación de los salones de clase con gran esmero y cariño y en el Colegio Ponceño: el acto de iniciación del curso con el ingreso de los alumnos con sus variados uniformes y la recepción de los alumnos del último curso con uniforme distinto de los demás; era un polícromo conjunto de colores: alumnos, maestros y personal administrativo; terminada la recepción todos a sus respectivos salones. Tuvimos tiempo para hacer turismo con la guía del P. Juanlo Cabrerizo en Ponce y con el P. Rafael Capó en San Juan. El día 10 nos acompañó al aeropuerto el P. Juanlo que nos dio algún escrito de agradecimiento del profesorado del Colegio Ponceño, alguna aportación del Profesorado para las misiones del Camerún y un cheque "para vosotros" de 1.000 $ que hemos ingresado a la cuenta de la Provincia y el anuncio del pago de los billetes de avión a cargo de la Viceprovincia. Después de esta maravillosa experiencia damos gracias a Dios y le pedimos que colme de bendiciones a las Comunidades Educativas calasancias de Puerto Rico para que sigan con entusiasmo creciente en esta importantísima misión de orientar a los niños y jóvenes en su descubrimiento como personas, e hijos de Dios, y en su preparación integral para vivir de forma coherente con lo que realmente son.
Gracias
por esta rica experiencia compartida. |