.
|
|
E D I T O R I A L INVITACIÓN A ORAR |
|
|
Sí,
cada vez más se oyen voces más fuertes de que éstos son
En lo tocante a espiritualidad la oración es esencial y necesaria. Orar es una necesidad; no orar no es un pecado, es una desgracia. No necesitamos justificaciones. Todas las escuelas de espiritualidad comienzan por enseñar a la persona que quiere orar a recogerse. Sólo una mente atenta y concentrada puede descubrir una presencia que nos lleva a una dimensión supraempírica.
Y en este mundo nuestro consumista, estamos llamados especialmente a ser testigos de espiritualidad y de oración, como consagrados, como presbíteros que convocan a la comunidad, animan a la comunidad y son canales de espiritualidad para la comunidad.
No
es tanto cuestión de prácticas o de diversidad de oraciones. Creo
La oración nos unifica en el unum necesarium que responde plenamente a nuestras aspiraciones, acalla la inseguridad vivida entrañablemente producto de nuestras preguntas últimas no respondidas, y resuelve nuestras tensiones internas y externas consecuencia de un vivir disperso y di-vertido de la fidelidad a ser nosotros mismos.
Se puede formular de muchas maneras. Nuestro Fundador, San José de Calasanz, lo escribe así en sus Constituciones: "Sin el cultivo de la oración toda Familia religiosa está próxima a su relajación y desmoronamiento... En profundo silencio y sosiego del cuerpo y del espíritu, nos esforzaremos en contemplar a Cristo crucificado y sus virtudes para conocerle, imitarle y recordarle frecuentemente durante el día".
Como
Escolapios, tenemos la suerte de tener, además del Maestro
Javier Negro, Sch. P. |