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  LOS NIÑOS YA NO SON NIÑOS

Fernando Guillén, Sch. P.

Soria, 29 de agosto de 2007

 

.Se trata de una experiencia concreta durante los Ejercicios Espirituales predicados en Soria a un grupo de escolapios aragoneses.

Exponíamos la "contemplación escolapia". Siguiendo el evangelio de Marcos (9-10), aparecía el afecto de Cristo por los niños, su presencia oculta en ellos y el ideal del niño como modelo de actitud para entrar en el Reino de los cielos: "Si no os hiciereis uno de estos pequeñuelos…"

En el momento de compartir las recientes experiencias espirituales y pedagógicas, salió la impresión de que ya no se puede presentar al niño de hoy como ejemplo de inocencia, de humildad, de pureza y confianza. Aunque no todos, abundan los pequeños que manifiestan actitudes hostiles y rebeldes, con lenguaje desvergonzado y desplantes a sus propias maestras.

Recordé más tarde el caso referido por un padre ya de edad. Estaba en la planta baja del colegio viendo salir las filas de los pequeños, cuando se le acerca uno de ellos, le da una patada en la espinilla y le dice: "Toma viejo!"

Increíble. Yo vivo actualmente en Filipinas, donde todo niño llama con respeto "cuya" a sus hermanos mayores y educadores, por ejemplo a nuestros júniores, y acerca con respeto la mano del sacerdote a su frente pidiendo la bendición. ¿Cómo es posible que en el viejo continente, en España, los niños tengan tales salidas? El padre en cuestión optó por retirarse ya que otros niños se apresuraban a imitar al primero.

"Los niños ya no son niños". Tal constatación ha de llevar a preguntarnos muy seriamente por esa terrible tergiversación de la naturaleza. ¿Por qué parece ser que el niño de hoy, en esta cultura occidental, ha perdido sus características naturales, que lo hacían ser de alguna manera un verdadero "educador" de los adultos?

Apunto a una posible explicación.

No sé lo que ocurre en materia de educación y respeto en el seno de las familias. Sospecho que los hogares que se han deshecho por la separación de los cónyuges, propician un tipo de educación desastrosa, donde no hay ya la necesaria figura de la autoridad y la no menos necesaria moderación en las muestras de cariño, y que por el contrario, el niño sufre el desequilibrio de la inestabilidad y se convierte en protagonista de todo tipo de caprichos, en un momento además de abundancia económica.

Quisiera referirme más bien a otro factor del que me gustaría algún estudio completo. Me refiero al impacto de los programas para niños de nuestros canales televisivos y a las producciones infantiles en DVD y otros medios de comunicación social.

El tipo de imágenes y de historias que aparecen en las pantallas son de una extrema rapidez, de una violencia exacerbada, de una ambientación mágica que roza con la pretensión de la omnipotencia y de una afectividad a menudo desenfrenada y agresiva. Creo que las casas productoras de tales tele-filmes son principalmente japonesas. Valdría la pena analizar formas y contenido, y observar el impacto real en las mentes infantiles.

La televisión catalana, por ejemplo, ha estado difundiendo una serie protagonizada por el niño Sin-Chan, que representa una especie de héroe de la desfachatez infantil en la primera infancia, a nivel familiar, escolar y social.

¿Es posible que nadie haya reaccionado ante tales espectáculos?

En todo caso, el problema que plantean nos concierne de una manera directa y vivísima y merece toda nuestra atención, hasta conseguir poner en marcha las actitudes y estrategias, por parte de todos los relacionados con el mundo educativo, para que los niños vuelvan a ser "niños"..