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CARTA A LOS AGENTES DE PASTORAL EN NUESTROS CENTROS P. Javier Negro Marco, Sch. P. |
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Septiembre de 2008 Queridos amigos/as:
Están
comenzando, o han comenzado ya, las actividades pastorales, en
Vivimos en un mundo, en una sociedad y en un ambiente cada vez más sin referencias ni noticias de Dios, sin motivación alguna para el encuentro con la trascendencia y el cultivo de la misma. Una sociedad en la que sólo miramos, cada día más, al asfalto, al suelo, y en la que nos preocupamos excesivamente por lo que comeremos hoy, por la ropa que nos pondremos, por lo que vamos a comprar, por la atención de necesidades penúltimas con el abandono de la última… Aunque nos ha venido lo de la famosa “crisis” y no sé muy bien aún cómo va a repercutir en nosotros y en nuestros colegios, nuestros chicos y sus familias este asunto y gran problema. Pero se van oyendo voces cada vez más claras, sonoras y cercanas sobre hechos como que el paro está haciendo ya presa en muchas familias, que de cada cuatro personas consideradas socialmente pobres, en esta nuestra sociedad del primer mundo, una es un menor, etc.
Y
en esta sociedad, ambiente y mundo, nuestra presencia es
esencial y
Una vez más quiero expresaros mi agradecimiento y gratitud por vuestra presencia desinteresada, generosa y fiel. Y a la vez la otra de apertura y disponibilidad a vosotros para mejorar, desde la Escuela Pía, lo que podamos mejorar y servir en bien de ese sueño de Calasanz a favor de la niñez y juventud, sobre todo la más dejada en todos los sentidos y las más necesitada y desatendida, también en todos los sentidos (económico, familiar, educativo, social, eclesial…). De la calidad de vuestra presencia y gestión pastoral depende también mucho que un colegio escolapio no sea un colegio público, un Instituto, o un centro meramente privado. ¿Qué diría hoy Calasanz de nuestro colegio, de nuestra tarea y misión, de nuestros agentes? Por fin, permitidme dos consejos claros: mantened viva una espiritualidad personal (hecha de detalles, de oración, de contemplación, de silencio, escucha, comunicación interpersonal rica, lectura, estudio y reflexión e interiorización de la Palabra de Dios…). Es lo que más contagia el mensaje que en nuestras acciones queremos trasmitir. Sin espiritualidad nuestras acciones son sólo activismo, nuestra relación superficialidad y nuestra misión mera tarea. Y el otro: Formación; cuidad vuestra formación permanente porque vuestra misión lo requiere; sin formación se pueden decir muchas “tonterías” y fallar todo diálogo fe-cultura, evangelio-vida. Feliz curso amigo/a. Un abrazo. Javier Negro |