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LAS CITAS PELIGROSAS DEL P. FÉLIX JIMÉNEZ

P. Dionisio Cueva

 

 

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Termino de leer por segunda vez este librito de 123 páginas. Y no será la última. Se titula Citas Peligrosas y lleva por subtítulo Eres lo que crees. El título es un acierto. El subtítulo, un reclamo.

El P. Félix Jiménez viene publicando, desde hace años y martes tras martes, en HERALDO de Soria un artículo. ¿Cuántos van ya? Ahora ha seleccionado 93, que él se empeña en llamar "sinuosas carreteras", y nos los regala en forma de libro para un viaje feliz. Con él en las manos, es obligado dar las gracias al autor. Por un doble motivo. Por el mensaje que trae. Y porque en estos tiempos de barra libre, que un escolapio tenga tiempo y humor para escribir y publicar un libro es casi un milagro.

El libro del P. Félix se presenta sin índice, con letra muy pequeña y apretada, un prólogo de escasas veinte líneas, y sin alardes tipográficos. Pero si lo abres, se apodera de ti, te gana la voluntad, te despierta la curiosidad y te empuja sin remilgos a ir leyendo y subrayando hasta descubrir la mina de oro que atesora.

Nacido en Soria, el autor se hizo hombre en Norviercas, un clásico pueblo soriano con vistas al Moncayo. La capital y el pueblo se complementan, pero no siempre se corresponden. Noviercas queda descrito "mojón a mojón" en el último capítulo del libro. No importan el lugar y la geografía, sino las vivencias. Y de Noviercas queda el "recuerdo de una infancia traviesa y limpia", que aunque lejana, sigue poblada "de relaciones familiares y de nombres propios de amigos". Soria, la capital, es otro mundo, más complejo, más intrigante y más difícil. Mezclando, a partes iguales, amor con ironía, Félix dice que Soria es "pueblo de pueblos, fría por fuera y por dentro". Y hasta se atreve a decir que en Soria "solo los chismes son noticia". Se comprende así que algunos lectores irritados vayan gritando: "¿Por qué no le mandan callar?".

Hay gustos, y sobre gustos es inútil discutir. Lectores gozosos aplauden al P. Félix y le dicen: "Cuánto nos gusta lo que escribes". A los lectores irritados, esos mismos escritos les parecen un sarcasmo. Y no solo por lo dicho sobre Soria, sino por el simple título de algunos artículos y las mil "citas peligrosas" que contienen. Títulos y citas provocativos, ciertamente, pero con verdades de a puño que hay que saber interpretar y luego digerir. Digestión amarga para los irritados.

Aunque el conjunto del libro puede interpretarse como un tapiz autobiográfico, priman en él tres líneas maestras convergentes. Una primera línea social con temas y problemas muy variados que afectan directamente al hombre, a la familia y a la nación. Una segunda línea religiosa, que aporta ideas muy puntuales, relacionadas con la fe del cristiano, con la increencia como contrapartida y el ateísmo como desgarro, con la difícil unidad de las iglesias, con la radiografía casi plana de las vocaciones sacerdotales y a la vida consagrada, y con las respuestas de un creyente durante la oración, las primeras comuniones, el matrimonio sacramental, el divorcio, la práctica dominical, la liturgia navideña, cuaresmal, pascual…Y una tercera línea pedagógica, que intenta analizar la actitud de los padres ante la educación de sus hijos, el por qué de las aulas vacías, las luces y sombras de los colegios de curas con el "Piedad y Letras" incluido, la carta que Sarkozy escribe a los maestros... En esta misma línea habría que situar la variante escolapia, porque el autor –escolapio al fin, y a mucha honra- dedica dos capítulos a "Calasanz, nacido para educar" y a los "450 años" de su nacimiento, que se han celebrado durante el año 2007, y un tercero a los Exalumnos, que vuelven nostálgicos a "su casa", para reencontrarse, dialogar y celebrar unidos sus bodas de oro colegiales.

Sí, ya sé que la enumeración se queda en síntesis. Y así debe interpretarse. Pero esta síntesis de ideas y proyectos, de afirmaciones y dudas, nos la sirve el autor, abrazado a las palabras, en la bandeja de un estilo cortado, limpio, provocador, ácido a ratos, y siempre cercano a la verdad.

Amigo lector, seguro que andarás diciéndote: "Pero no dejará de haber en el libro alguna sombra…" Sí, a ratos se recarga esa síntesis con referencias americanas: lingüísticas, costumbristas, artísticas… Pero también es justo añadir que la misma síntesis se enriquece con textos breves de Benedicto XVI, bien traídos y siempre esclarecedores y oportunos.

Termino con un interrogante: ¿Cuándo podré alegrarme con un nuevo libro escolapio y felicitar por escrito a su autor? En todo caso, Félix, sigue tú escribiendo y regalándonos más, muchas más Citas peligrosas.