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  E D I T O R I A L

UNA MENTE Y UN CORAZÓN EVANGELIZADOS

P. Javier Negro, Sch. P.

   

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EDITORIAL

Una mente y un corazón

evangelizados

COLABORACIONES

Pastoral colegial

Vida r.a la sombra de Pablo

Proyecto evang. en Soria

Departam. de acción social

Pa-madres toman la palabra

Fe y teatro

PÁGINA CENTRAL

Hacia una pastoral signific.

EXPERIENCIAS

Carta a los agen.de Pastoral

Fraternidad Betania

Historia de un profesor

Pastoral parroquial

Gracias

La otra realidad

TEMÁTICA LIBRE

Esposa, Madre y Fundadora

Madre Celestina Donati (III)

Las citas peligr. de Félix J.

Encuentro culinario

Tercer curso,aventura,éxito

Viaje al centro de la tierra

NOTICIAS COLEGIOS

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Viceprovincia PR-NY

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Peralta de la Sal

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Santo Tomás

Jaca

Logroño

Calasancio

Soria

Cristo Rey

Residencia Calasanz

Virgen de Pilar

Aratorés

Otras Noticias

 

.El tema central de este número es “la Pastoral en nuestras Obras”. En él aparecen aportaciones hermosas, algunas breves, precisas y concisas y alguna también crítica con nuestra realidad. Todas las fuerzas y aportaciones son bienvenidas porque siempre ven más cuatro ojos que dos y porque son necesarias, sin más. Sólo es necesario tener un corazón y una mente limpios, sanos y bienintencionados.

En el mundo semítico antiguo, el corazón y la mente de la persona, esas sedes humanas tan citadas en la Biblia, era ese espacio recóndito en el que se deciden y desde donde salen las acciones, los pensamientos y los sentimientos que luego condicionan y dan calidad, en uno u otro sentido, a la actividad, a las relaciones, al posicionamiento ante la vida. A este nido interior es al que se refiere Jesús en el Evangelio cuando habla de lavar el interior del plato, o cuando dice, por ejemplo, que lo que verdaderamente daña a la persona no es lo que entra, sino lo que sale del interior.

Bien, pues un agente de pastoral, un educador en un centro educativo de Iglesia, un maestro o maestra en un colegio escolapio tiene que tener el alma, la mente, el corazón y las manos (pensar, sentir, hacer) evangelizados para evangelizar; es decir, “tocados y bañados” de Dios y del Evangelio de Jesucristo y aireados por la brisa de su Espíritu para que las relaciones, sobre todo, la presencia física y moral, la actitud en el trabajo y en la tarea, contagien el gozo de vivir según el Evangelio de Jesucristo.

Hoy tal vez más que nunca es preciso que nosotros, los cristianos, nos acostumbremos a convalidar nuestra escuela no tanto por sus derechos como por sus signos. Resulta prioritario hoy (anterior a toda dialéctica sobre los derechos que tantas energías nos ha consumido) el optar por su significación social y eclesial. Y ésta nos la jugamos en la validez educativa, en la apertura social global, actitud tan calasancia, y por la claridad y frescura de nuestra identidad evangelizadora; todo lo cual sólo será realidad en la medida en que sea real, claro, diáfano y verdadero en el corazón, en la mente y en la acción del agente del colegio y de la obra escolapia.

Como otras veces hemos dicho y oído, hoy, para la gran mayoría de nuestros destinatarios (niños y jóvenes) sólo los agentes del colegio escolapio (desde la persona que recibe, hasta el director y el Provincial) son, somos, seremos, la única página de Evangelio que leerán. Lo cual no es sólo toque de responsabilidad, sino ocasión y motivo de gozo al comenzar cada día nuestra misión. Porque no somos llamados a una tarea pesada y dura; y si lo vivimos así tendremos que preguntarnos muchas cosas, ya que Dios no puede querer ese peso sobre nuestras espaldas.