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MADRE GNANAMMA, ESPOSA, MADRE Y FUNDADORA Hermanas Joyce y Alice (SSA) - (Peralta de la Sal, Marzo 2008)
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Las
hermanas de Santa Ana de Chennai estamos desde enero del 2006
A modo de letanía queremos dejar constancia de lo que nuestra fundadora es para nosotras:
Nos ha dejado además un legado de espiritualidad personal y comunitaria:
Esta es la mujer que hace ahora unos 130 años fundó en India dos congregaciones dedicadas a la educación y evangelización de la mujer abandonada. Queremos dárosla a conocer a través de estas líneas. Gnanamma literalmente significa “Madre de Sabiduría” y Tatipathri “hoja de palmera”. Tatipathri Gnanamma Nació en el estado de Andra Pradesh, al Sur de la India, concretamente en la ciudad de Pirangipuram el año 1822. Cuando tenía 15 años se casó con un catequista, en 1837. En 1858 murió su marido de camino hacia Chennai, acompañando a su párroco que iba a visitar al Vicario Apostólico. Así que a los 37 años de edad Gnanamma queda viuda y con cinco hijos. Podemos imaginar lo que significaba en aquel momento el ser viuda en el contexto de la India: fue rechazada por la sociedad. Pero encontró en Dios la fuerza para sacar adelante a sus hijos, de los cuales cuatro acabarían siendo sacerdotes y uno se casó. Fue precisamente el Vicario Apostólico de Chennai quien le echaría una mano para educar a estos pequeños. A finales del 1859 Gnanamma va a Chennai a visitar a sus hijos que estaban en el seminario. Su idea primera a instancias del Vicario Apostólico era establecerse allí; pero debido a la barrera ligüística (ella no hablaba la lengua Tamil), decide marchar a Kilacheri, a unos 60 kilómetros de Chennai, donde se hablaba su lengua materna, la lengua Telugu. En Kilacheri estaban además dos de sus hijos, en el seminario de los franciscanos. Y por otro lado tenía la posibilidad de asistir a la Eucaristía diaria. Estamos en la mitad de 1860. El párroco de Kilacheri era entonces el Padre Arokianadar, franciscano. Este sacerdote, lleno de celo apostólico y buscando la gloria de Dios, viendo la falta de educación de las muchachas en su parroquia, especialmente de las más pobres, y dolido por la situación, comenzó a pensar en la fundación de un Instituto de hermanas, pero sin éxito. Fue entonces cuando apareció Tatipathri Gnanamma que, guiada por la Divina Providencia, se ofreció espontáneamente para llevar a cabo la inspiración de Arokianadar y se puso a su disposición. Y fue así cómo Tatipathri Gnanamma, en 1862, en un solar no lejos de de la iglesia de Kilacheri, fundó una escuela en la que comenzó a reunir a las muchachas y así aceptó el enseñar el amor y el temor de Dios. Para llegar a esta solución, Gnanamma marchó primero a su lugar natal en Pirangipuram, vendió todas sus propiedades y con el dinero compró el terreno para construir la escuela. Este gesto nos recuerda a lo que José de Calasanz hizo: fue gastando todo su dinero a favor de la obra educativa que llevaba entre manos. Lo que Gnanamma hizo tiene ribetes de “revolucionario” ya que estaba liderado por una mujer, viuda y era una escuela exclusivamente para muchachas, ¡en un tiempo en que la educación era considerada casi un pecado! Enseguida hubo dos muchachas jóvenes dispuestas a ayudarla que se le unieron en 1863. Diez años más tarde fueron enviadas a ser formadas por las hermanas del Buen Pastor. Allí estuvieron desde el 7 de agosto del 1873 al 18 de octubre de 1874. El día 4 de octubre de 1874, fiesta de San Francisco de Asís, hicieron la profesión temporal. Fue el germen de esperanza de un sueño que la misma Gnanamma pudo contemplar con sus propios ojos. Tres meses más tarde, concretamente el 21 de diciembre de 1874, a los 52 años de edad, Madre Gnanamma dejaba este mundo víctima de un asma crónico. Antes de morir dejó plasmado su testamento de viva voz: “sed obedientes a quienes tienen responsabilidad sobre vosotras, escuchad a vuestros guías espirituales, impartid a las muchachas educación académica y religiosa, dadles protección y solaz, sed mujeres de servicio a Dios y a los demás, vivid de vuestro trabajo y estad seguras de que vuestro trabajo duro será siempre vuestra protección”. Su cuerpo está enterrado junto al del P. Arokianadar, en un monumento especialmente preparado en el cementerio de Kilacheri. Allí tenemos las Hermanas de santa Ana de Chennai nuestro punto de referencia donde cada año celebramos la fiesta de esta mujer que, a pesar de ser iletrada, llegó a fundar dos congregaciones especialmente dedicadas a la enseñanza. ¿Por qué decimos que Gnanamma fundó dos congregaciones? Pues porque una vez que las hermanas empezaron a extenderse en otras partes de la India, concretamente en el Estado de Andra Pradesh, debido a las distancias enormes de aquellos tiempos y a la barrera lingüística, en 1897 la Madre General, de común acuerdo con las religiosas, decidió hacer de una congregación, dos. El nombre de la otra Congregación, también muy extendida en la India y que tiene a Gnanamma como fundadora, es la de las “Hermanas de Santa Ana de Pirangipuram”. Gnanamma nos recuerda que más importante que el dinero, la salud y la inteligencia es la absoluta confianza en Dios. La lección del grano de trigo es difícil de entender. Muchas veces nos resistimos a aceptar el fracaso, a lo sumo nos resignamos a él. Pero la auténtica humildad debería ayudarnos a ver cada fracaso y a aceptarlo como si fuera un ángel del cielo que viene a enseñarnos los caminos humanamente incomprensibles de Dios. Tras la muerte de Gnanamma las otras dos hermanas también jóvenes morirían muy pronto, quedando solamente una novicia (la hermana Josefa) que, guiada por el Espíritu y por la fuerza de la fundadora que velaba sobre ella, haría posible poner las raíces de esta Congregación en el corazón de la Iglesia. En la actualidad somos 700 hermanas de las cuales 100 son junioras, 50 novicias y 80 prenovicias. Todas ellas distribuidas en 11 casas. Estamos sirviendo en 30 diócesis al crecimiento de la Iglesia. Además de nuestra presencia en la India estamos abriéndonos al mundo entero. Por eso ya tenemos misiones en Kenia, Etiopía y Ghana. Nuestro sueño es el de compartir la misión allí donde se nos necesite. Para ello estamos preparando el camino hacia Australia y a Ecuador. Nuestra presencia en Peralta de la Sal la consideramos como un regalo del Señor para nuestras vidas y para la Congregación. Que San José de Calasanz y nuestra fundadora Gnanamma nos ayuden a ser fieles en nuestro seguimiento del Maestro. Nuestra visión, en conexión con la idea fundante de Gnanamma es ésta: “Crecer en la experiencia de Dios, en solidaridad con los oprimidos y contribuir en la construcción de una sociedad justa”. Esto es lo queremos vivir con todas nuestras fuerzas en el corazón de la Iglesia al servicio del Reino que llega. Siempre nos guía nuestro lema institucional que es “PLENITUD EN DIOS Y SERVICIO EN LA SIMPLICIDAD”. Nuestros documentos oficiales dicen sin ambages que la nuestra es una “espiritualidad del envolvimiento”. |