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Carta a mis hermanos, los agentes evangelizadores “de todas las especies” Sí, a vosotras y vosotros, animadores de grupos de profundización en la fe de chicos y/o jóvenes, de grupos de oración con niños, de preparación a sacramentos, coordinadores de grupos de animadores, presbíteros que acercáis los sacramentos a todos, a los educadores que hacéis que fe y cultura vayan de la mano, a los que mantenéis en pie proyectos solidarios –diáconos como los de los orígenes, pues-, a los religiosos, que con vuestra vida sois testimonio de los valores en que creemos; a los jóvenes, que practicáis la generosidad sin pretensiones; a los mayores, ejemplo de constancia; a todos, en fin, los que somos Iglesia en este rincón que es la Escuela Pía. Mi invitación a que continuamente demos gracias a Dios por…
…por
algo de bueno que Él haya puesto en nuestro camino recientemente; a veces nos
…por nuestros hermanos “de todas las especies”: ponen su ser en la misión, y eso es grande; a veces no comprendemos su presente porque no lo conocemos, ni tampoco su pasado; atreverse a creer en un futuro común; con la aportación de lo mejor de cada uno; …por los que tenemos cerca, que nos animan y a los que animamos; y por los desconocidos, la mayoría; somos un montón en este mundo y, si lo del efecto mariposa es la mitad de lo que dicen, ¡la de fuerza que recibimos de todos ellos! …por los aceptan asumir riesgos al servicio de los demás; en ellos brilla el amor gratuito de Dios; …por tantos evangelizadores que nos han acompañado; hacer un repaso a nuestra “historia espiritual” es volver a encontrarnos con quienes han sido hitos en nuestra historia; no necesariamente por su palabra, ni por su acciones llamativas; quizá personas que, en una segunda mirada, reconocemos que nos han aportado más de lo que, de entrada, aceptamos; …por nuestros momentos de luz, que iluminan todo desde dentro; pararse para darse cuenta y revivir; por cada instante vivido en forma positiva; …por nuestras búsquedas, por nuestras ilusiones, que nos mantienen vivos y activos; …por nuestras decepciones, que hacen aflorar, quizá, contradicciones interiores no apreciadas hasta ese momento; quizá pueden ser momentos desde los que afrontar retos, respecto de nosotros mismos, hasta ese momento, insospechados; …por los niños y jóvenes, que nos hacen ser testigos de una actitud ante la vida siempre nueva; inmensa suerte la nuestra. Cada uno sabemos de todo esto. A veces se nos olvida, pero ahí está. Es obvio, es natural, pero no le damos demasiada importancia, a veces. |