.

HISTORIA DE UN PROFESOR

Toñi Hervás Moreno, Coord. Pastoral Barbastro

 

Ir a contenido de la revista

EDITORIAL

Una mente y un corazón

evangelizados

COLABORACIONES

Pastoral colegial

Vida r.a la sombra de Pablo

Proyecto evang. en Soria

Departam. de acción social

Pa-madres toman la palabra

Fe y teatro

PÁGINA CENTRAL

Hacia una pastoral signific.

EXPERIENCIAS

Carta a los agen.de Pastoral

Fraternidad Betania

Historia de un profesor

Pastoral parroquial

Gracias

La otra realidad

TEMÁTICA LIBRE

Esposa, Madre y Fundadora

Madre Celestina Donati (III)

Las citas peligr. de Félix J.

Encuentro culinario

Tercer curso,aventura,éxito

Viaje al centro de la tierra

NOTICIAS COLEGIOS

Provincia de Aragón

Viceprovincia PR-NY

Vicariato Camerún

Barbastro

Peralta de la Sal

Alcañiz

Santo Tomás

Jaca

Logroño

Calasancio

Soria

Cristo Rey

Residencia Calasanz

Virgen de Pilar

Aratorés

Otras Noticias

 

Una mañana de agosto sonó el teléfono... -Dígame- dijo el profesor.

  • Verá le llamo del Colegio San José de Calasanz de Barbastro y me gustaría que pasara por el colegio para hacerle una entrevista de trabajo, necesitamos un profesor de lengua y literatura.

  • Bien, ¿cuándo le va bien que me pase por allí?

  • ¿Podría ser esta tarde allá a las cinco?

  • De acuerdo, allí estaré.

  • Pregunte por el Rector del Centro. Hasta la tarde.

El profesor se quedó algo perplejo pues aquello no se lo esperaba, sí que había dejado el curriculum hacía tiempo pero no creía que le llamaran. Llegaron las cinco y el profesor estaba allí, puntual... no podía llegar tarde. Llegó a la plaza donde estaba ubicado el colegio, al lado del Ayuntamiento, un gran edificio de ladrillo con un artesonado de madera precioso y un gran portón. Al entrar al colegio leyó en un  cuadro: “Si desde la más tierna infancia el niño es imbuido con diligencia en la piedad y en las letras, hay que esperar un feliz curso de toda su vida”. Aquello le llamó la atención, no había leído una frase tan bonita hacía tiempo. Preguntó por el Rector y la persona que estaba en la Conserjería le acompañó hasta su despacho. Había sido educado en un colegio religioso y la palabra o, en este caso, el cargo de Rector le daba algo de respeto.

  • Buenas tardes, soy Pedro, he hablado con Usted esta mañana.

  • Sí, sí, pase. Siéntese. Bueno como le he dicho necesitamos un profesor de lengua, y revisando los curriculums hemos visto el suyo, y creemos que cumple con el perfil que nosotros necesitamos en este momento. Este año tendría un contrato de 8 horas, pero posiblemente pudiéramos ampliarle alguna hora más el próximo año.

  • Bien, no está mal, de lo que se trata es de empezar...

  • ¿Conoce Usted la figura de San José de Calasanz? Bueno he oído hablar de él y sé que es quien fundó las primeras Escuelas Populares y Gratuitas en Europa... pero... ya no sé más...

  • Tenga, lea este libro,  Un año con Calasanz, y le ayudará a conocer un poco la obra de este aragonés insigne...

  • De acuerdo, Ah! la frase que está en el cuadro de la entrada ¿Es de Calasanz?

  • Sí, ese es lema de las Escuelas Pías “Piedad y Letras”, evangelizar educando, lea, lea el libro y usted mismo se dará cuenta...

El profesor se fue a casa con el libro bajo el brazo, la imagen que él tenía de un rector se había desvanecido por completo, pues aquel escolapio le había parecido una persona que irradiaba paz y mucha serenidad... le había gustado.

...Empezaron las clases y a este profesor no se le olvidaba aquella frase del cuadro ¿cómo se llevaría a cabo esa misión de educar y evangelizar a la vez, en estos tiempos donde el tema religioso estaba tan... olvidado...? Nada más llegar el primer día escuchó a los niños cantar el Himno a Calasanz, “Hubo un hombre que pasó por esta tierra, hubo un hombre que se dio por los demás...” Sonaba bien y aquellos niños cantaban esta canción con sentimiento. Los niños participaban en la eucaristía de principio de curso, muchos de ellos hicieron sus peticiones, dieron gracias y ofrecieron una serie de objetos que les acompañarían durante todo el curso... ¡Estos niños se lo tomaban con interés!... Unos 300 alumnos había en aquel momento en el colegio, acompañados por una veintena de profesores. Alumnos de varias nacionalidades y culturas convivían entre aquellas paredes, tal y como el Padre lo había determinado en sus Escuelas de Roma. ¡Era increíble y a la vez maravilloso!

...Los años pasaban y Pedro, el profesor, seguía allí. Poco a poco fue adquiriendo responsabilidades que le ocupaban mucho tiempo en el colegio, pero él estaba a gusto. Los alumnos iban pasando y dejando buenos recuerdos. Allí estaba Manolo, un alumno de etnia gitana, que participaba en las eucaristías del colegio, y animaba los festivales de Navidad con la caja...Ah! su abuelo era el Pastor de la iglesia Evangelista, pero Manolo ahí estaba... Había pasado por el centro María, una alumna de origen marroquí, y naturalmente de religión musulmana. Era alegre, solidaria, participativa... Lo último que este profesor supo de ella es que estaba estudiando magisterio, y que su ilusión sería hacer las prácticas en el colegio donde ella estudió... Otros alumnos habían participado en labores de voluntariado en el Centro, participado en las campañas solidarias, participado en los momentos de convivencia que se les ofertaba... y acababan sus días de estudio en el colegio derramando lágrimas, porque al fin y al cabo habían pasado gran parte de su vida entre los muros de ese edificio, con fachada del s. XVII. Este profesor siempre se preguntaba si su labor como educador había dejado huella en estos alumnos, y si todos esos valores que se les intentaba inculcar estarían allí en sus corazones, si serían capaces de vivir su fe de forma libre, sin ningún tipo de coacción... Todos se iban...y algunos volvían al colegio en las fiestas de San José de Calasanz o en algún otro momento durante el curso... Se les veía diferentes que al resto de los adolescentes del pueblo, sí así era, seguro que  aún sentían los colores de la camiseta escolapia... él estaba seguro de que estos exalumnos escolapios serían capaces en un futuro no muy lejano de cambiar el mundo para bien... porque algo les quedaba del legado de Calasanz.

De vez en cuando, el profesor pensaba en el libro que le había dado el Padre Rector el día de su entrevista de trabajo, y veía que en aquel colegio en el que podía ejercer como educador, se seguían muchos de los aspectos pedagógicos que aparecían en Un año con Calasanz: la estructura del edificio (“comunicación con la iglesia...existencia de un oratorio...las aulas decoradas con los trabajos de los alumnos”), la paciencia del educador calasancio...De vez en cuando, algún que otro alumno le hacía perder la paciencia y recordaba: “La paciencia es una virtud calasancia...Virtud que mantiene apartado al maestro de la cólera, de la precipitación...” la oración de los niños,... todos rezaban cada mañana al comenzar las clases, cada 15 días subían al oratorio a tener su momento de “oración continua”. Estos niños siempre iban acompañados de algún escolapio, o alguna madre que voluntariamente participaba en las actividades de la pastoral del colegio... incluso él había llevado un grupo, y se había sentido satisfecho de la labor realizada... Ese acompañamiento que Calasanz y los Escolapios de la época hacían físicamente, este profesor y sus compañeros, ahí estaban cada vez que algún alumno necesitara hablar con ellos para sentirse, en la mayor parte de los casos... escuchados.

¡Qué entusiasmo! manifestaba siempre este profesor, él era feliz de poder trabajar con un grupo de compañeros maravillosos, que tenían algo en común, sacar adelante un gran proyecto, el colegio San José de Calasanz de Barbastro. Lo más curioso era que cuanto más conocía la obra del fundador, más le gustaba e intentaba transmitir sus sentimientos, por ello un día tras otro daba gracias por estar allí y no en otro lugar. Él creía y sentía que realizaba una buena labor...labor que se veía reforzada al tener presente la ilustre frase de Calasanz: “La buena educación de los jóvenes es, en verdad, el ministerio más digno, el más noble, el de mayor mérito, el más beneficioso, el más útil, el más necesario, el más natural, el más razonable...”

Sí, el primer día le dijeron que por allí habían pasado personajes ilustres, pero él  estaba seguro que los alumnos que estaban en ese momento en el colegio también serían... Ilustres.

 

P.D. Historia basada en la vida de cualquier profesor que ha pasado, pasa y pasará por la obra de las Escuelas Pías....