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PASTORAL PARROQUIAL

Enrique Abad

   

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EDITORIAL

Una mente y un corazón

evangelizados

COLABORACIONES

Pastoral colegial

Vida r.a la sombra de Pablo

Proyecto evang. en Soria

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Pa-madres toman la palabra

Fe y teatro

PÁGINA CENTRAL

Hacia una pastoral signific.

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Carta a los agen.de Pastoral

Fraternidad Betania

Historia de un profesor

Pastoral parroquial

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La otra realidad

TEMÁTICA LIBRE

Esposa, Madre y Fundadora

Madre Celestina Donati (III)

Las citas peligr. de Félix J.

Encuentro culinario

Tercer curso,aventura,éxito

Viaje al centro de la tierra

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Nuestro santo Padre tuvo un sueño: una formación integral que consiga que cuando sean mayores, nuestros alumnos lleguen a ser felices. Dentro de esa formación integral los hay que se dedican a lo científico, a lo psicológico, pero también dentro de esa formación integral entra lo espiritual. Es cierto que nuestras obras y colegios constituyen un marco excepcional para desarrollar la actividad pastoral, en esa tarea de formar integralmente. Pero esta tarea suele confluir con la misión de las parroquias y las diócesis a las que nuestros alumnos pertenecen. Nosotros mismos pertenecemos a parroquias, grupos y diócesis en las que también sentimos que desarrollamos una función.

Las parroquias constituyen, en la Iglesia a la que pertenecemos, la unidad básica dentro de su organización. Y nuestros alumnos, aunque en ocasiones no lo sepan, pertenecen a una.

Las más de las veces, nuestro celo pastoral puede hacer que nos olvidemos que compartimos tarea con otras instituciones o que sólo nosotros podemos formar espiritualmente a los chavales. Nada más lejos de la realidad. Todos, parroquias y colegios, colaboramos en una misma tarea. Ante esta realidad sólo nos queda una salida, la cooperación y coordinación.

El otro día dando un paseo, me encontré con un sacerdote diocesano que contaba asombrado la colaboración existente entre el colegio en el que desarrollo mi labor docente y pastoral, y la parroquia a la que pertenece y en la que también colaboro. Me llamó poderosamente la atención, y creo que el comentario estaba justificado, cuando la experiencia que me transmitía es que hay muchos colegios que prefieren permanecer como reinos de taifas.

Muchas veces esta cooperación pasa sólo por informar de aquellas actividades que llevamos a cabo, otras por solicitar ayuda, otras por participar en la vida de la parroquia, invitar…

Aunque la distribución de alumnos que nos hace la Administración educativa no tiene porqué coincidir con la distribución territorial de nuestras parroquias, resulta vital para todas nuestras obras que podamos cooperar, cuando menos, con las parroquias en las que están nuestros colegios. Es cierto, hay colegios y parroquias que comparten gestión, hay diócesis que han encargado a los PP. Escolapios colegio y parroquia. Y a la cooperación que podemos observar en ellos es a la que deberíamos tender. Llegar a este nivel puede configurar uno de los objetivos de nuestra acción pastoral buscando ámbitos, puntos de encuentro…, no debemos limitarnos a mantener aquellas relaciones mínimas necesarias.

La relación con la parroquia puede constituir para nuestros colegios un punto de encuentro con instituciones diocesanas de las que necesitamos, en ocasiones, más de lo que podemos llegar a pensar; nos ponen en contacto con delegaciones de catequesis, de pastoral juvenil, de enseñanza… en las que podemos encontrar materiales, formación, encuentros, además de una ayuda adecuada en cientos de aspectos concretos.

Hace un par de años tuvimos una experiencia que demostró hasta dónde podemos llegar con esta colaboración, la celebración del año jubilar calasancio fue motivo, punto de encuentro y puente entre nuestros colegios y las diócesis aragonesas.

Uno de los libros de Religión comienza con un tema que se titula “No somos islas” y creo que esta es la idea que debe regir las relaciones de nuestros colegios y obras con las parroquias y diócesis a las que pertenecen.